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Juan Lebrón es insaciable: primero fue Paquito y ahora será Di Nenno

Paquito y Lebrón se unieron por lo que fueron y no por lo que son. ¿Por qué Di Nenno acepta un papel tan incómodo? El problema de Lebrón es Lebrón.

Paquito y Lebrón se unieron por lo que fueron y no por lo que son. ¿Por qué Di Nenno acepta un papel tan incómodo? El problema de Lebrón es Lebrón.
Juan Lebrón | World Padel Tour

Juan Lebrón y Paquito Navarro ya no jugarán juntos. Han aguantado tres meses juntos. ¡Tres! El proyecto ilusionaba como pasa con todo lo vintage y no era para menos. Paquito y Lebrón fueron la pareja en 2019. La pareja. Llenaban los estadios cuando el pádel no era lo que es hoy en día. Eran la banda de moda de rock and roll. Se decían de todo, eran pura adrenalina y sin esa llama no eran nada. Sin ese fuego no hubieran llegado a ser los número 1 del mundo. ¿Cómo no iba a molar volver a verles juntos? Apetecía, pero ha sido como ponerte una peli antigua que ha envejecido mal. Paquito y Lebrón se unieron por lo que fueron y no por lo que son ahora mismo. Ese ha sido el problema. El Lobo ya no es un cachorro que empieza a saborear la sangre. Ha crecido, ha comido muchos títulos, ha sido el número 1 cuatro años, ahora es un animal adulto e insaciable. No acepta tiempos de adaptación, no lleva bien no ganar torneos y eso, con su indomable y perenne carácter, no lo aguanta ni el Paquito más maduro, como lo ha sido.

No han jugado tres meses juntos, se han aguantado tres meses. Como cuando tienes una pareja e intentas tirar para adelante aunque sabes que no es para ti. No han disfrutado en ningún momento. Quizá algo en Sevilla, tierra de los dos, pero han sido más protagonistas por sus gestos, su caras, sus enfados, que por sus resultados. Cuanta más ilusión, mayor es la decepción. Pues eso. Como la peli antigua que ya no te gusta. Una pena. La culpa será de los dos, pero yo le doy más porcentaje a Juan Lebrón y su fijación/obsesión por volver a ser el número 1. Quiere serlo hoy. No mañana ni pasado. Hoy. Y se llevará por delante a Paquito, a Martin Dinenno y a quien sea, pero, y aquí radica el problema, Lebrón no se parará a pensar si el problema es exclusivamente de su compañero.

Lo primero que debería hacer Juan Lebrón es recuperarse, porque no está. Disputa los torneos, tiene sus momentos, pero la esencia de El Lobo se está evaporando. Quizá es algo que no pueda hacer por su personalidad. Por su forma de ser creo que necesitará una pareja con la que conecte y gane desde el primer día. Si no será inviable. A estar alturas no le veo teniendo paciencia y asumiendo que no siempre se puede ser el número uno del mundo o estar peleando por ello. Por eso ha sido sorpresa que Martin Di nenno quiera jugar con Lebrón. Es raro. Stupa y él son como hermanos y pelearon hasta el último torneo de la temporada pasada por ser números 1. ¿Qué este año no están teniendo los mismos resultados? Obvio. Ha surgido una pareja nueva, como es Chingalan, y el pádel también es esto, es dar con la tecla de nuevo, reinventarse.

¿Funcionarán? El tiempo lo dirá. De primeras, hay aspectos para ser optimista y muchos para ser pesimista. Chingotto y Galán y Tapia y Coello son dos parejas consolidadas. Meterles mano no va a ser sencillo y El Lobo no acepta ser tercero. ¿Aguantará Martin eso? Va a tener mucha presión y tiene que prepararse. Ya le pasó con Paquito cuando él decidió dejarle aun logrando buenos resultados. Y luego está el hecho de que Lebrón se cambia al revés tras cuatro años jugando en la derecha. Desde su lesión en el codo Juan no tiene la misma pegada. No la ha perdido, no es un jugador sin remate, pero no es a día de hoy un Galán o un Tapia y en el pádel moderno, y más jugando en la izquierda, es fundamental tener una pegada temible. Lebrón se reinvento de diez con Galán jugando en la derecha y por eso creía que si había cambio, se uniría a Stupaczuk y no a Martin. Y aunque he sido critico con Juan Lebrón, en el fondo siempre he pensado que es el jugador más talentoso del circuito. Solo, que no es poco, le falta resetearse mentalmente. Él trabaja muchísimo, a veces demasiado por lo que me han comentado, pero quizá debería quitar minutos de pesas para dárselo a un psicólogo deportivo. Es imposible que un proyecto funcione con la tensión que han tenido Paquito y Lebrón estos 3 meses. Es imposible que crezca la hierba con frio o calor extremo.

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