
María Jesús Montero ha dicho en la sesión de control de este miércoles que el Gobierno del que forma parte y la supuesta mayoría parlamentaria que malamente –tratrá– le sustenta tienen como objetivo "preservar el bienestar de todos los ciudadanos frente a la amenaza de la derecha y la ultraderecha, con sus políticas liberales". Repito: para la viseprecidenta primera, las "políticas liberales", no las "neoliberales", no las "neocón" –igual desconoce el palabro–, ni siquiera las "fascistas", calificativo con más huellas que una comisaría, no, no, las "liberales", o sea, cosicas como el imperio de la ley, el derecho de propiedad, la igualdad ante la ley o las libertades de culto, asociación y de expresión, son una "amenaza" para la preservación del "bienestar de todos los ciudadanos". "Políticas liberales" igual a caca. A lo Orban. A lo Putin. A lo Caracas. A lo César Arconada, escritor comunista que escribió en 1928: "Un joven puede ser comunista, fascista, cualquier cosa menos tener viejas ideas liberales". En 2024, un joven puede ser sanchista, fanguista, cualquier cosa menos…, etcétera.
Con el presidente Pedro Sánchez de excursión con la élite femiwoke de Iueséi, Montero fue a calzón iliberal –perdonen la cursilada– quitao, como el Joker de Joaquin Phoenix ante el personaje que interpreta Robert de Niro, pero de naranja, como patrocinada por la Mirinda. Cuca Gamarra fue la cabeza de cartel de la oposición, y con eso ya se cuenta no poco. La portavoz popular sacó a colación las "treinta y cinco votaciones perdidas en menos de un año", incluida la retirada del techo de gasto, y preguntó retóricamente si "les parece normal que el señor Cerdán se vaya a Suiza con su mochila cada vez que tiene que comprar votos", mientras el viejo compañero de selfis de Koldo se partía la caja con un descaro sebáceo. Como el villano de Gotham, la viseprecidenta disparó a discreción, paladeó su violenta anarquía y atacó a la oposición por obligar "a Edmundo González a emitir un comunicado por las mentiras que ustedes han dicho sobre Venezuela". Hala, ahí la tienes. Y los suyos, aplaudiéndola a rabiar. La duda ofende.
Borja Sémper recurrió a la investigación de Begoña Gómez y a no sé cuántos temas más –entre todo lo que dijo y lo deprisa que lo dijo, me perdí– para pedir elecciones: "Ustedes nunca tuvieron mayoría social y ahora no tienen mayoría parlamentaria. Denle la palabra a los españoles". Montero, sobradísima: "Ustedes, para poder mantener al señor Feijóo, tienen que estar todo el día intentando trasladar al interior de su partido que las elecciones se pueden convocar a la vuelta de la esquina". Belarra, escocida por la demanda del juez García-Castellón –la podemita le llamó "corrupto" y "prevaricador", y luego vino Paco con las rebajas–, utilizó como percha el asunto de los saharauis de Barajas para seguir denigrando al citado juez –don Manuel, ya sabe– y para denunciar que el Ejecutivo fletara un avión para traer a Edmundo González, "un opositor que estaba alentando la violencia a su país", líder de "opositores venezolanos peligrosos". Habrá quien se sorprenda, en fin. En su respuesta, la también ministra de Hacienda celebró las "diecisiete leyes que están en este momento en tramitación" y, como ya se ha apuntado, dijo que las "políticas liberales" son cosa de fachas.
Miguel Tellado le dio, guiño, guiño, a Yolanda Díaz la oportunidad "para desmarcarse del PSOE" y le preguntó si, "como demócrata", "le parece razonable que un Gobierno trate de silenciar a los medios que le resultan críticos", "legislar de espaldas al Congreso" o "que un Gobierno ataque a los jueces que investigan el entorno familiar y político del presidente". La vicepresidenta segunda, como ida: "España es una democracia plena". Y el portavoz del Grupo Popular, sin soltar su presa: "¿Compensa ser la vicepresidenta de un presidente que tiene a su familia investigada por tráfico de influencias, corrupción, prevaricación, fraude a la Hacienda pública…?". Y Yolanda, en su mundo: "Nuestro modelo es el de ganar derechos y mejorar la vida de los trabajadores y trabajadoras". Al menos, se le entendió más que en su entrevista con Pepa Bueno.
Cayetana Álvarez de Toledo, torturadora fina, a Félix Bolaños: "¿Día difícil, supongo? Aun así, contésteme. ¿Acosar al juez que investiga al presidente forma parte de su plan de acción por la democracia?". El ministro tridentino señaló que atacar a los jueces es un "ejercicio de la libertad de expresión" siempre y cuando se haga "con respeto y con argumentos", y añadió un "¡gracias!" como cuando David Summers termina de cantar "Sufre mamón" en el Wizink Center. La portavoz adjunta hurgó en la herida de un tipo que, según se cuenta en los mentideros, caerá en la próxima crisis de Gobierno: "Usted está muchísimo peor de lo que yo creía". Álvarez de Toledo abordó sus dos "fracasos decisivos y espectaculares": la "misión blindar a la mujer del presidente" y la "misión blindar el voto del señor Puigdemont". "El Gobierno da por muerto a Puigdemont, Puigdemont da por muerto al señor Cerdán, en ERC se están matando y usted, señor Bolaños, tiene muy mala cara", concluyó. El "gracias" con el que Bolaños remató su segunda réplica sonó más a Ismael Serrano.
Sánchez ya ha dejado claro que un medio crítico como este es un obstáculo. Nos halaga pero necesitamos tu ayuda para demostrarle que lo que dice es cierto. Hazte socio del Club LD.