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Orriols, la espía que la armó

La escabechina demoscópica de la señora Orriols debe ser mayor de la que se ha publicado a tenor del pavor que causa en el resto del independentismo.

La escabechina demoscópica de la señora Orriols debe ser mayor de la que se ha publicado a tenor del pavor que causa en el resto del independentismo.
Silvia Orriols, durante la manifestación de la Diada. | Cordon Press/Jordi Boixareu/ZUMA Press Wire

La sugerente especie de que la "Aliança Catalana" (AC) de Sílvia Orriols es un invento del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) avanza en el independentismo tradicional a la misma velocidad que la alcaldesa de Ripoll en las encuestas. El primero en sostener tal tesis fue el jefe de la CUP, Non Casadevall, quien en una entrevista en El País declaró: "No consideramos que Aliança sea independentista, sino un artefacto del Estado español para luchar contra el independentismo y fracturarlo, como lo fue Ciudadanos en su día".

Oriol Junqueras, el presidente de ERC, reprodujo ayer la teoría en estos términos: "Aliança Catalana no tiene nada de independentista y si el Estado español y sus servicios secretos tuviesen que diseñar algún día alguna herramienta para debilitar precisamente al independentismo este instrumento se parecería mucho a Aliança Catalana". Lo dijo en La Sexta tal cual lo había ensayado antes en un acto de partido.

La escabechina demoscópica de la señora Orriols debe ser mayor de la que se ha publicado a tenor del pavor que causa en el resto del independentismo. Y es "resto del" porque no hay nadie ahora mismo en Cataluña con más crédito independentista que esta señora, que representa las esencias y virtudes de la pubilla catalana, perfecta heredera del espíritu del pujolismo y encarnación de la figura tradicional de las reinas de las fiestas populares.

Es difícil imaginarla como infiltrada del Estado en el independentismo, una agente doble al servicio del CNI con el objetivo de destruir el separatismo por dentro. Más bien se trata de una hipótesis elevada a la categoría de hecho consumado por la vía de que "se non è vero, è ben trovato". Puestos a especular en esa línea y dado que Aliança Catalana se fundó en 2020, la operación tuvo que ser autorizada por el Gobierno de Pedro Sánchez. Esta gente de la CUP y ERC (pronto se sumará Junts si no lo ha hecho ya) debería pedirle cuentas a Sánchez. Pero hete aquí que ahí es donde entra la coartada del "Deep State" y entonces todo acaba en que es culpa del PP por aquello que dijo Aznar de que "el que pueda hacer, que haga".

Es cierto que en el caso de Orriols concurren algunas circunstancias raras. Por ejemplo, es una parlamentaria muy entretenida, con un discurso consistente en poner en ridículo a los diputados y diputadas de la CUP, ERC, Junts, Comuns y el PSC y poner en evidencia los discursos políticamente correctos de dichos partidos. El PP y Vox no existen en el mundo perfecto de la líder de Aliança Catalana. Ni siquiera existe España para la alcaldesa de Ripoll, nación cuya lengua se niega a hablar en una muestra evidente de hispanofobia. Aún así, también recolecta votos, sobre el papel, del PP y Vox.

Está de moda, como ocurrió con Vox. Seguro que arrasa esta Navidad como "caganer", la figura del pastor defecando típica en los belenes catalanes. Messi, Trump, Pujol y hasta Rosalía tienen su versión "caganer". Esa cosa tan catalana del culto a las heces fecales. El caso es que todo el mundo conoce a alguien que le ha dicho que va a votar a Orriols. Y la culpa, como siempre en Cataluña, es del Estado, nunca de los independentistas que llevaron la región al colapso.

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