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Federico Jiménez Losantos

Delcy anuncia una amnistía parcial de presos políticos y nadie lo comenta

El anuncio político quizás más importante en tres décadas de chavismo apenas ha tenido eco mediático en España.

Cordon Press

Trump tiene el don de hacer odiosas hasta las causas más nobles que defiende, cuando las defiende, algo que depende del día y, a veces, de la hora. La operación de extracción de Maduro, obra maestra, digna de los israelíes en Entebbe, ha tropezado con el respaldo unánime al genocida por parte de toda la izquierda, encabezada por Mandani y los demócratas rojos del Corán. Eso favorece internamente a Trump, pero como los medios de todo el mundo son patológicamente adictos a los progres americanos, ahora les preocupan horrores Groenlandia y Mineápolis. De Gaza e Irán, mutis.

La hipocresía de la hiprogresía

Para atacar a Trump –y defender la dictadura bolivariana, sin que se note– dicen que lo único que mueve a, los EEUU no es acercar a la libertad a los venezolanos, sino su petróleo. Por lo visto, si lo sacan Pekín y Moscú, está bien; si lo hace Washington, muy mal. Y, por supuesto, dejar a Delcy en el poder, para desmontar la dictadura les parece una broma, y les sirve para despreciar a María Corina Machado, a la que Sánchez no felicitó por el Nobel de la paz, y la compadecen hipócritamente. Da igual que ella diga que Trump es y será su aliado para alcanzar la democracia. ¿Qué le importa la libertad a la izquierda mediática, putineja y ayatólica, de 2026?

El goteo de presos y la demolición del Helicoide

Esa burla a la oposición venezolana se produce mientras van saliendo de la cárcel, poco a poco, los presos políticos. Anteayer, Delcy anunció la demolición del Helicoide, inmensa cámara de tortura y prisión para miles de opositores al régimen, y que prepara una ley de amnistía para los presos políticos. No ha dicho todos, y eso indica que será parcial, pero ha dicho ley, no indulto, y eso debería significar amnistía, figura legal por la que la dictadura, a través de su presidenta y cara visible, reconozca que no había ningún motivo para detenerlos, condenarlos y encarcelarlos. Desde luego, es un paso insuficiente, pero un paso, ya veremos si largo o corto. Y lo que permite constatar es que, desde la admirable extracción de Maduro y el acceso al poder de Delcy como "presidenta encargada", a lo Juan Guaidó, todos los pasos que ha ido dando el régimen van en la misma dirección, que es desmantelar a plazos el andamiaje del régimen y reconocer plenamente la legitimidad de la oposición democrática.

El apoyo de los EEUU a la oposición venezolana

Y, por supuesto, como ha dicho María Corina en Cartagena de Indias, donde la práctica totalidad de artistas e intelectuales de la región, pese a la oposición de tres lacayos del Cartel, le han dado su pleno y público apoyo, los pasos que está dando el régimen se deben en exclusiva a la presión de Washington. Desde la captura de Maduro hasta el deshielo del régimen, Marco Rubio sigue empujando el proceso de cambio en Venezuela en el único sentido deseable, que es el de la vuelta a la democracia sobre bases sólidas, que no permitan la vuelta atrás. ¿Tiene alguien un proyecto mejor, un plan a medio y largo plazo que combine la fuerza y la dirección política, no digo un deseo, sino un modelo de vuelta a la democracia más seguro?

Evidentemente, no. Además de la capacidad casi ilimitada de la oposición venezolana para ponerse zancadillas a sí misma, en estos últimos días estamos viendo cómo en las redes, en los comentarios a las noticias, no muy abundantes, sobre Venezuela, proliferan las críticas a María Corina, en dos aspectos: uno, por darle a Trump el capricho del Nobel, como si el simple fetiche del premio implicara la renuncia al Premio mismo, idiotez en la que ha caído hasta alguno de los noruegos que se lo dieron; y dos, no haber conseguido de Trump la liquidación del régimen de Maduro y Delcy, como si estuviera en manos de una política sin otra fuerza que la moral, la destrucción física de una narco-dictadura comunista de casi tres décadas.

Que esto sirve, evidentemente, a los que, en el peor de los casos, buscan deslegitimar a María Corina, para que no haya cambio, y en el mejor, los que creen posible la llegada de la democracia como imposición mágica de un régimen de libertades y equilibrio de poderes, ante el que retrocedería, sumiso, el régimen genocida cuyo modo de proceder es perfectamente conocido, y ocho millones de huidos de su país lo atestiguan. En todo caso, María Corina es el único liderazgo personal unitario que tiene la Oposición, y debilitarlo sólo sirve a la dictadura en dificultades.

Todo lo que alivie a los venezolanos merece comprensión y apoyo

Por todas estas cosas, el anuncio político quizás más importante en tres décadas de chavismo apenas ha tenido eco mediático en España. Es verdad que ha coincidido con la tragedia de Adamuz y las sucias maniobras de Sánchez, Puente y su sicariato mediático, pero, aun así, es chocante que se hable poco del anuncio de Delcy, ni siquiera para atacar a los que hemos criticado y seguiremos criticando a Delcy, como antes a Maduro y antes a Chávez, por su tiranía. Su peor manifestación era el trato criminal a los disidentes, y si salen de la cárcel, junto a la alegría crece la esperanza en la caída del régimen, más cercana cuanto más fuerte sea la oposición.

Naturalmente, el problema para muchos es que se lo deberán por completo a Trump. Y lo que habrían aplaudido si Delcy hubiera actuado por su cuenta, lo silencian si lo hace por la presión de Washington. Como vaciar las cárceles de presos políticos, ya no es lanzarse sobre el petróleo, y resulta poco presentable, aunque los rufianes y ayatolás comunistas siguen haciéndolo, criticar la ayuda concreta a los venezolanos que más sufren al Cártel de Puebla, al que, por cierto, pertenecen socialistas y comunistas de España, con Zapatero y Sánchez, desalmados traficantes de carne humana, a la cabeza.

Todos los pasos parciales hasta que llegue la democracia a Venezuela serán insuficientes, pero ninguno dejará de aliviar la situación desesperada de millones de personas, víctimas de esa pesadilla interminable. No sería razonable criticar los motivos de optimismo en nombre de la perfección. Marco Rubio, e incluso Trump, han hecho más por el reconocimiento de los derechos civiles de los venezolanos, heroicamente representados por María Corina Machado, que toda la Unión Europea desde hace décadas. Menos lobos, Caperucitas Rojas.

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