
Leo en El Mundo que el Gobierno vasco organiza algo así como retiros secretos entre víctimas de ETA y presos etarras fieles a Bildu, que es quien lidera la estrategia para obtener su semilibertad. Leo que 17 presos y 5 víctimas compartieron mesa, mantel y reflexiones en un caserío incendiado hace años... adivinen por quién. Leo que los psicólogos de la cárcel han puesto el grito en el cielo y se han negado a participar en este simulacro de "justicia restaurativa", según las autoridades.
¿Existe la "justicia restaurativa"? Ojalá. Sería un éxito indudable del sistema. Pero mal andamos si el invento no soporta la luz y los taquígrafos menos. ¿Qué le parecería a usted una "justicia restaurativa" para, pongamos, las víctimas de los abusos sexuales de Jeffrey Epstein, basada en encuentros furtivos entre esas chicas y sus violadores, en la misma isla en la que las violaron? ¿Le inspiraría confianza una cosa así?
Toda mi admiración para las valientes víctimas que se han atrevido a confiar, a dar este paso, a cambio de nada. Bastante menos me inspiran los presos etarras que lo dan para obtener beneficios penitenciarios de una manera difícilmente verificable por los tribunales. Esos que siguen esperando que estos reos condenen la violencia terrorista y ayuden a esclarecer los crímenes pendientes de resolución. ¿No sería eso lo más fácil, lo más directo para acreditar su buena voluntad, si la hay?
Ah, pero eso es lo que parece que no quieren hacer. Quieren ser perdonados, pero sin pedir perdón. Quieren las ventajas de la democracia sin poner nada de su parte. Quieren equiparar su sufrimiento, fruto de su decisión de ser verdugos, con el de quienes no tuvieron la opción de elegir no ser víctimas. Quieren una doble vara de medir. Quieren la libertad, sin la responsabilidad.
Es macabramente irónico que esto lo apadrinen los mismos que abominan del "ni tú, ni yo" de la Transición, que exigen volver atrás para ajustar cuentas. ¿Por qué estas cuentas, mucho más recientemente sangrantes, no pueden ajustarse? ¿Por qué se pueden abrir las cunetas del franquismo, pero no las de ETA?
Quien esto firma nunca vio con buenos ojos la legalización de Bildu, aunque a día de hoy la acate por imperativo democrático y legal. Un imperativo que otros se saltan cuando hacen cordones sanitarios a partidos que no han matado a nadie. Me parece grotesco que los representantes de Bildu se hagan los ofendidos cada vez que alguien les equipara con ETA, cuando todo su afán es sacar a los presos de ETA de la cárcel sin necesidad ni de condenar la violencia. Excavarles un túnel de escape legal, una salida que a ellos les parecerá la mar de digna, y a mí me parece todo lo contrario. Y no creo ser la única.
Seguro que hay presos arrepentidos. ¿Cómo no se van a arrepentir de haber destrozado su propia vida así? ETA, tan idealizada por la leyenda de cierta izquierda, no fue nunca la aventura romántica que se pretende. Ni cuando mataron a Luis Carrero Blanco. Que no lo hicieron para salvar la democracia, como pretenden, sino para todo lo contrario: para ahogarla en sangre, para tener excusa para seguir matando, para retomar la Guerra Civil por otros medios. Al final se tuvieron que rendir. Pero dejando más de 800 muertos por el camino, la inmensa mayoría ya con Francisco Franco en la tumba y la Constitución ondeando. Mira que les costó dar su brazo asesino a torcer.
Seguro que hay presos arrepentidos, pero, ¿de verdad los que haya, se atreven a decirlo, se atreven a romper el cerco de la obediencia debida? No olvidemos que ETA, aunque gustara de presentarse como un movimiento vasco de "liberación", nació, creció y se reprodujo con una férrea estructura marxista-leninista. Como un gulag de caserío. Aquel que discrepaba era sumariamente ejecutado. ¿Se acuerdan de Dolores González Catarain, alias Yoyes?
No es que el rencor inextinguible sea la solución. Y el ojo por ojo, menos. Pero debería haber un término medio entre eso y la mala fe de querer salir de la cárcel, pero no del odio. Sin hache, por favor.
