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Javier Somalo

Temer un atentado

El PSOE ha usado siempre el 11-M para marcar al PP y ahora meter miedo con la guerra en Irán. Con ellos estamos a salvo, con ellos no nos pondrán bombas.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, a su llegada a la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros, este martes, en Madrid. | EFE

Llevamos más de dos décadas viviendo bajo una mentira, un bulo: el 11 de marzo de 2004 asesinaron a 193 personas en Madrid por culpa de Aznar. Esa fue la respuesta al organizadísimo "¡Quién-ha-sido!" que llevó a Zapatero al poder y calló inmediatamente después. Pero inmediatamente.

Acción y reacción, causa y efecto, una lógica ineludible: nos castigaron por estar en la guerra de Irak y lo peor es que lo harían de nuevo si apoyáramos cualquier otra intervención contra teocracias islamistas. Así que defendiendo a los ayatolas contra Donald Trump, el presidente Pedro Sánchez nos salva la vida. Como hizo en la pandemia. Y bajo tal manto protector es mucho más fácil vivir y votar a ciegas. Los asesinados a manos de teocracias mueren muy lejos y el socialismo nació para ocuparse de lo más cercano, como atestiguan Begoña, David, José Luis...

En junio de 2020, con padres, madres, abuelos y también hijos, hermanos, maridos y esposas enterrados en la clandestinidad del confinamiento que nos robó hasta la posibilidad de un simple adiós físico, Pedro Sánchez presumió:

No lo estoy diciendo yo, lo están diciendo estudios científicos independientes: como consecuencia de ese confinamiento, se han salvado 450.000 vidas. Hemos perdido la vida de más de 27.000 compatriotas, pero hemos salvado la vida de 450.000 personas.

No sabemos a ciencia cierta cuántas vidas se llevó la pandemia porque el Gobierno no quiso hacer el seguimiento para no debilitarse ante su nefasta y corrupta gestión, pero desde luego podría multiplicarse por siete esa cifra que dio el presidente en 2020. Sin embargo, sí fue capaz de contabilizar las vidas salvadas, no sabemos muy bien con qué base. Bajo esa misma premisa tramposa, nos dicen aún hoy que sin la foto de las Azores no habrían estallado los trenes de marzo.

Y el problema de fondo es que si eso fuera cierto significaría que Sánchez y Zapatero prefieren presidir a un numeroso grupo de rehenes antes que a ciudadanos libres. Sobreviven gracias a la rentable sumisión. La guerra siempre es lo de menos para los miserables. Cabe devolverles sus propias deducciones: ¿sin la infamia de marzo de 2004 habría llegado el PSOE al poder?

Y más preguntas. ¿Le interesa más la vida ajena a Zapatero, que acordó con ETA llamar "accidentes" a los atentados y puso un teléfono a disposición del etarra Jon Yurrebaso por si caía en un control de la Guardia Civil o a Aznar, que no cedió al chantaje que pesó sobre su conciencia durante el secuestro de José Antonio Ortega Lara y el asesinato de Miguel Ángel Blanco?

El PSOE ha usado siempre el 11-M para marcar al PP y ahora meter miedo con la guerra en Irán. Con ellos estamos a salvo, con ellos no nos pondrán bombas. Si no son más cobardes es porque no se atreven.

El diario El País marcó el camino tras los atentados del 11-S. Al día siguiente, su ya famosa portada decía: "El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush". Es decir, que nadie estaba preocupado por el hecho de que aviones comerciales cargados de pasajeros fueran usados como proyectiles contra objetivos estadounidenses que, por supuesto, al día siguiente podían ser franceses, británicos o españoles. El País, arrogándose la representación de la especie humana, abrió su portada diciendo que el que daba miedo era Bush, no Ben Laden. ¡Qué importancia tenían 3.000 muertos en unas horas!

Los atentados del 11-M, tres años después, marcaron una deriva para España que no se ha querido corregir. El PSOE los trae a la memoria como aquella infame portada.

José Manuel Albares, un peligro para España y para Europa

El peor augurio para nuestra seguridad es que el peor ministro de Exteriores que se recuerde diga que "no hay que asustar a la gente" pero que "Europa debe estar preparada". La explicación acongoja todavía más. En un pueril zigzagueo, el ministro pide calma pero mete miedo: Europa "no debería" ser objeto de "posibles represalias"… pero "nada es descartable".

Y para acusar explícitamente a Estados Unidos e Israel entra en la diferenciación de roles, los que tienen que ver con la guerra y los que no. Para Albares "Europa no es parte en absoluto de esta guerra", pero eso no significa que no le pueda salpicar porque…

"…hay un régimen (Irán) que de manera irracional está enviando misiles y drones a todos los países de Oriente Medio de manera injustificada, porque tampoco son parte de esta guerra ni han participado en ella".

¿Enviar misiles (habla como si fueran correos o ramos de flores) injustificadamente a un país que no participa en la guerra implica que si los "envía" contra intereses estadounidenses o israelíes sí estaría justificado? ¿Cómo ha superado este tipo la carrera diplomática? ¿Para quién trabaja Albares?

Salta a la vista que España sí está tomando partido en la guerra y este mismo jueves, el inefable Albares cesó a la embajadora en Tel Aviv, Ana Sálomon, presumiblemente por la "falta de voluntad de Israel de mejorar las relaciones con España".

No tardó en llegar el mensaje de Hamas, que es un grupo terrorista reconocido y temido por los propios palestinos, pero que tiene al Gobierno de Sánchez como referencia:

Celebramos la decisión del Gobierno español de retirar a su embajadora de la entidad sionista criminal y reducir su representación diplomática, lo que llega como una continuación de las honorables posiciones del Gobierno español y su pueblo rechazando el genocidio infligido contra nuestro pueblo palestino en Gaza.

No es de extrañar que su homólogo israelí se haya quejado del inexplicable papel de España, tan explícitamente favorable al eje del Mal. Israel no alberga dudas sobre la activa determinación de España en la guerra contra la teocracia iraní:

Cuando Hamas y el régimen iraní conforman el mayor club de fans del presidente del Gobierno español, el pueblo español debería preguntarse por qué.

(…)

España retiró a su embajador en Israel justo dos días después de que la Guardia Revolucionaria anunciara que condicionaría el acceso al estrecho de Ormuz a la ruptura de relaciones con Estados Unidos e Israel. ¿Coincidencia?

Todo el mundo conoce ya la verdadera cara del Gobierno de Pedro Sánchez y su acción claramente desestabilizadora ante los complejos retos que están en curso. Amparados en el derecho internacional acabamos defendiendo a los que de veras lo violan advirtiendo siempre de que enfrentarse a ellos nos puede costar vidas civiles, eso sí, "injustificadamente". Los ataúdes, para judíos y yanquis.

Si yo fuera de El País propondría el titular: "El mundo en vilo ante la complicidad de España". A Albares, mejor ni mencionarlo.

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