Menú

Sánchez, derrotado en Hungría

Basta sumar cuatro más cuatro y ocho más ocho para ver que lo que perjudique las perspectivas de Vox daña asimismo a Sánchez.

Basta sumar cuatro más cuatro y ocho más ocho para ver que lo que perjudique las perspectivas de Vox daña asimismo a Sánchez.
El primer ministro húngaro Viktor Orban, el primer ministro belga Bart De Wever, el presidente del Consejo de la UE Antonio Costa y el primer ministro español Pedro Sánchez, durante la reunión del Consejo Europeo en Bruselas. | EFE

Es notorio lo mucho que perjudica a Vox la derrota de Orbán. Lo que se ha omitido es que a Sánchez le perjudica otro tanto. Es por supuesto conocida la estrategia del presidente de incrementar las expectativas electorales de Vox exacerbando con sus medidas la indignación del potencial electorado de Abascal. La prueba más evidente es la regularización masiva de inmigrantes. Este asunto tiene la ventaja de ser el principal caballo de batalla de Vox y disfrutar de una necesariamente tibia respuesta del PP porque Génova apoyó hace unos meses una medida muy similar patrocinada por la Conferencia Episcopal. Los socialistas esperan que la legión de votantes del PP contrarios a la regularización sentirá la tentación de cambiarse a Vox. También es de sobra sabido que por cada tres escaños que pierda el PP en beneficio del partido verde lima, éste no ganará más de dos. No solo eso, sino que en las muchas provincias pequeñas que tienen electorados predominantemente conservadores, donde los comunistas no obtienen representación, unos buenos resultados de Vox permitirían al PSOE pescar en el río revuelto de los restos y hacerse con escaños que, de otro modo, no conseguiría.

De modo que basta sumar cuatro más cuatro y ocho más ocho para darse cuenta de que cualquier cosa que perjudique a las perspectivas electorales de Vox daña asimismo a Sánchez. Evidentemente, el dinero que el dirigente magiar daba a Vox no era suyo, sino de Putin. Y es probable que el Kremlin encuentre el modo de hacerle llegar a Abascal (y a Le Pen y a los demás) los millones con los que el exagente del KGB espera destruir a la Unión Europea. Pero será inevitable que sea entonces aún más evidente la procedencia del numerario. Y cuando lo sea, ya veremos cuántos electores españoles querrán seguir apoyando con su voto los designios que Rusia tenga para nuestro país. Hasta ahora, el PP no ha admitido el origen de los cuartos que venía recibiendo Abascal por no manchar la reputación de quien le es necesario para descabalgar a Sánchez. De hacerlo, no podría en el futuro justificar ninguna coalición con alguien que está a órdenes de Moscú. Pero puede llegar el momento en que no sea posible obviar la realidad y Génova tenga que denunciar qué es realmente Vox. Una denuncia que, por cierto, no solo el PP ha evitado hasta el momento hacer. Tampoco los socialistas, tan enemigos que se dicen de la extrema derecha, la publicitan por lo mucho que les interesa que Vox obtenga buenos resultados electorales.

Se dirá que, aunque no hubiera perdido Orbán las elecciones, Sánchez no podía esperar razonablemente vencer en las próximas generales. No obstante, engordando a Vox, el presidente no solo confía en mejorar los resultados del PSOE. También espera que, en caso de no poder evitar un futuro Gobierno de Feijóo, éste sea muy dependiente de Vox. Si de este modo el PP se ve obligado a aplicar un programa extremista, su acción levantará ampollas entre esa gran mayoría del electorado español que se considera moderado. Sánchez cree que entonces muchos le añorarán y ansiarán su retorno haciéndolo, en consecuencia, más probable. La derrota de Orbán, sin embargo, le aleja de esta perspectiva y por eso la percibe como propia.

Temas

En España

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida