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Amando de Miguel

Cuestión de palabras

Antonio Conde considera que lo de "ir de culo" (= en situación difícil o apurada) se desprende del lenguaje marinero. En contra de lo que suele creer el navegar de empopada (con el viento entrando de popa) presenta algunas dificultades.

Amando de Miguel
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Agustín Fuentes observa que el aviso de "prohibida la venta de tabaco a menores", colocado sobre las máquinas dispensadoras de tabaco, debería sustituirse por "prohibida la compra de tabaco a menores". La razón es que "la máquina es un elemento pasivo que no puede realizar ninguna acción voluntaria en contra o a favor del que la usa, que es quien, en definitiva, realiza la acción". Doy la razón a don Agustín, pero, desgraciadamente, las máquinas expendedoras de tabaco o de otras chucherías se asocian con el vending. Va a ser difícil saltarse esa asociación. Los "vendedores" de antaño han ascendido hoy a la categoría de "comerciales".

Se pregunta don Agustín por el origen de la frase "confundir el culo con las témporas". Es una forma chusca e irreverente de indicar dos términos incompatibles o alejados entre sí. Algo parecido es lo de "confundir la gimnasia con la magnesia", aunque sin el sentido de irreverencia festiva que tiene asociar el culo con las témporas. Las témporas son los días de ayuno al comienzo de las cuatro estaciones.

Ya metido en harina, don Agustín opina que lo de restaurador es una "cursilería fasion para no decir cocinero". Cierto es que lo de "restaurador" es cursi hasta decir basta, pero, una vez admitido lo de restaurante, se impone la imagen del empresario del ramo: el restaurador. No es exactamente el cocinero más que cuando representa un profesional de cierto renombre. Estoy de acuerdo con don Agustín en que la función de "restaurar fuerzas" no es la más propia de los clientes de los restaurantes distinguidos. Pero el misterio de los neologismos sigue funcionando. Lo de restaurador se impondrá como se impuso ordenador. Lo francés siempre da prestigio.

José Sanjuanbenito vuelve a la vieja polémica sobre la frase "dar un giro de 360 grados" Don José opina que la frase de marras puede tener sentido "si pensamos en tres dimensiones y no en el plano. En un movimiento espiral ascendente es posible dar un giro de 360 grados, en el que se acaba con la misma dirección y sentido en el que se estaba, pero en un estadio superior. Piense en la escalera de caracol". Añade don José: "Otra interpretación optimista de la dichosa formulilla es que, aun manteniéndonos en el plano, a pesar de volver al inicio, hemos girado observando el entorno y por tanto tenemos una visión de conjunto o más amplia de lo que nos rodea, lo cual es bueno". Para mi gusto la interpretación más cabal de la frasecita es la de considerarla como una ironía, un trabucamiento intencionado. Es como la expresión "buscar tres pies al gato". Algunos dicen "cinco", lo que hace aún más absurda la conducta indicada.

Amparo Beltrán ha oído a Federico Jiménez Losantos la expresión "hacer a alguien un hijo de madera". Doña Amparo interpreta la frase como hacer a alguien una gran faena, un gran perjuicio, pero no acierta a saber el origen de tal expresión. No encuentro la frase en el Diccionario fraseológico de Manuel Seco y colaboradores. Se me ocurre que el "hijo de madera" se refiere a una criatura muerta. Ya es maldición aludir a tal significado. Más benévola puede ser la interpretación de "hijo de madera" como ñoñismo para no tener que decir "hijo de mala madre", esto es, "hijo de puta". Es una expresión tan afrentosa como corriente. Don Federico opina que simplemente es el equivalente de hacer una faena, una trastada.

Antonio Conde considera que lo de "ir de culo" (= en situación difícil o apurada) se desprende del lenguaje marinero. En contra de lo que suele creer el navegar de empopada (con el viento entrando de popa) presenta algunas dificultades.

Begoña Lombardero tiene dudas sobre si se debe decir "hechar de menos" o "echar de menos" para indicar el sentimiento de que algo o alguien falta o está ausente. Doña Begoña asegura que le suena mejor lo de "hechar de menos". Desgraciadamente, el verbo "hechar" no existe en español. Se dice "hecho", pero derivado del verbo "hacer". Así pues, diremos "echar de menos" para señalar que algo o alguien nos falta. Por influencia catalana se suele decir también "echar a faltar" con el mismo significado.

Otra duda de doña Begoña es que a veces se encuentra con la expresión "no doy a vasto". Puede que sea la incontinencia ortográfica de los correos electrónicos, pero lo correcto es "no doy abasto". Es claro que el "abasto" se relaciona con "abastecer", esto es, con proveer a alguien o algo de las cosas necesarias.

Marga Estrada quiere saber la diferencia entre los verbos exorbitar y desorbitar, que a ella le "chirrían un poco", por ejemplo, en frases como "Los beneficios son desorbitados". No son verbos muy comunes, pero sirven muy bien a la necesidad de exagerar en el habla. Exorbitar significa "hacer que algo sobrepase los límites de lo normal o razonable". Se supone que la órbita es el trazo regular de algún movimiento. Desorbitar alude a "sacar los ojos de sus órbitas" con un sentido enfático. A veces no hace falta aludir a las cuencas u órbitas de los ojos sino simplemente se desorbita lo que "se saca de quicio", de su lugar natural. Como puede verse, ambos sentidos están emparentados.

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