Menú
Con tu apoyo hay más Libertad
  • Sin Publicidad
  • Acceso a Ideas
  • La Ilustración Liberal
  • Eventos

El nuevo régimen

El Gobierno socialista solo cuenta con un aliado para llevar adelante sus decretos: Podemos.

0

El sistema del turno pacífico (y corrupto, claro) entre los dos grandes partidos de notables (liberales y conservadores), diseñado por Cánovas en 1876, duró poco más de una generación. Vino enseguida una época de gran inestabilidad, que acabó como el rosario de la aurora, por decirlo suavemente.

El invento del consenso entre los grandes partidos de masas (populares y socialistas) ha durado también poco más de una generación, de 1976 hasta ahora mismo. La corrupción es ahora más fuerte que hace un siglo, entre otras razones, porque la tarta económica que llaman PIB se ha hecho mucho más suculenta. No solo eso; lo fundamental es que el Gobierno interviene mucho más en la economía que hace un siglo. Tanto en un caso como en otro, los actores políticos no se percatan bien de que, llegado un momento, el esquema se agota. La inercia es la fuerza decisiva del acontecer histórico.

Ahora tenemos a los socialistas en el Gobierno, pero con tan exigua minoría en el Congreso de los Diputados que no van a poder dictar nuevas leyes. Así pues, gobernarán por decreto y se limitarán a gestos simbólicos, ideológicos, retóricos, aunque al final también cuesten dinero, mucho dinero. Un ejemplo lo tenemos en la nueva Dirección General para inquirir los fusilamientos del franquismo. ¿Por qué no también los fusilamientos de José Antonio Primo de Rivera, Ramiro de Maeztu o Manuel Bueno? Me limito a citar tres casos de plumas egregias, que se eliminaron por la brava a comienzos de la guerra civil.

Lo anterior nos dice que el Gobierno socialista solo cuenta con un aliado para llevar adelante sus decretos: Podemos. La influencia de estos jóvenes herederos del anarquismo va a ser decisiva, precisamente porque no se sientan en el Consejo o Conseja de Ministras y Ministros. Es decir, influyen sin responsabilidad.

Mayor es aún la crisis de los populares, sobre todo porque no gobiernan en la nación. Solo les cabe aliarse con Ciudadanos, cuyos dirigentes vienen a ser los que no pudieron medrar en el Partido Popular. Populares y Ciudadanos son demasiado propincuos como para pretender ir cada uno por su lado. Pero ya se sabe, en España los adversarios de verdad son los cercanos. Es lástima que no se aproveche la ocasión para formar un gran Partido Conservador con todas las fuerzas que no son de izquierdas. Bien puede constituir la mayoría sociológica del país.

En definitiva, adiós al bipartidismo, aunque figure como imperfecto, pero fue la marca de la Transición. Lo que asoma ahora es un multipartidismo también imperfecto. Al menos a los políticos les gusta que haya ahora más puestos a repartir. Solo con la lista de los asesores de los altos cargos y sus respectivos jefes de prensa o de gabinete se puede confeccionar una nutrida nómina de paniaguados. Añádase el dato de que cada vez hay más ministerios (con nombres cada vez más largos), lo que supone más directores generales y secretarios de Estado. Además, según el esquema constitucional, los que gobiernan no se eligen por el pueblo, sino que se cooptan según los acuerdos de los partidos. Ellos constituyen la verdadera osamenta del cuerpo político. De ahí que se pueda constituir un Gobierno con el mínimo apoyo de votos.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios