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Antonio Escohotado

El empate fue una victoria

El Real Madrid juega como los ángeles durante largos ratos. Zidane vuelve a desafiar los adjetivos.

Antonio Escohotado
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El Real Madrid juega como los ángeles durante largos ratos. Zidane vuelve a desafiar los adjetivos.
Messi y Valverde. | EFE

Siento no coincidir con quienes diferencian sustantivamente los goles de las ocasiones, porque ser un glotón de arte balompédico me lleva gozar lo mismo de dos voleas como las ejecutadas esta noche por Valverde y de un 0-2 en el casillero. En cualquier caso, hasta la más exigente distancia crítica reconoce los quilates del Madrid actual, que ciertamente es humano y hasta demasiado humano; pero juega como los ángeles durante largos ratos, encontrando a menudo el camino hacia la filigrana –por ejemplo, la de Benzema resistiendo la presión tras pérdida de cuatro azulgranas-, sin duda porque hay coordinación, fibra y forma. ZZ vuelve a desafiar los adjetivos, porque lo que ha conseguido es ser en cuanto tal, substancia, y con esa armadura libra hace tiempo el Real sus duelos.

Levante la mano el no dispuesto a reconocerlo, y congratulémonos por ver una o dos veces por semana a la alegre muchachada, que bien pudo recibir un par de goles -y meter entonces al menos cuatro-, mostrando día tras día un rostro lozano y en buena medida inédito, cuando pocas veces salió indemne del Camp Nou; pero quien puede bendecir a la providencia y el equipo arbitral es el Barça, adornado por el mejor jugador de todos los tiempos –ex aequo con Cristiano-, y talentos tan destacados como Stegen, Piqué y Suárez, por citar solo a muy pocos, que hizo dos penaltis tanto más clamorosos como reconocido en uno de los casos por Lenglet, alegando que "no es falta, porque el plantillazo a mi querido amigo Varane fue involuntario". El segundo, cometido por Rakitic sobre el mismo jugador, no ofrece la menor sombra de duda -atendiendo a las imágenes sin necesidad de cámara ultralenta-, porque solo camisetas de calidad resisten tirones parejos.

Una lástima que a Bale le anulasen un gol por centímetros, y que su cañonazo del segundo tiempo se le fuese por tres palmos al exterior de la red, cuando suele cruzarlo al palo opuesto. Por lo demás, retuvo y pasó bien o muy bien el balón, demostrando su empaque, y parece manifiesto que la velocidad mejorará con más rodaje. Excelente estuvo Mendy, cuyas limitaciones como atacante se difuminan atendiendo a la asistencia del gol anulado, y varios centros con enjundia. En Barcelona, donde abundan los dispuestos a atentar contra el autobús madridista, pocos culés se sentirán inclinados a situar este empate entre los cromos venerables, aunque precisamente por eso los merengues están de enhorabuena. No ganaron pero tampoco perdieron, tras padecer dos penas máximas inapelables. Caballero del honor, triunfador en buena lid…

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