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Plaza de la Constitución

Todo se interrumpe menos la obsesiva determinación del nacionalismo por limpiar la historia de todo cuanto no cuadre con su relato identitario.

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Todo se interrumpe menos la obsesiva determinación del nacionalismo por limpiar la historia de todo cuanto no cuadre con su relato identitario.

Es agosto, los turistas inundan la humedad sofocante de Barcelona, todos parecen felices. Es el mes de vacaciones por excelencia donde la ciudad se paraliza hasta para las cosas más cotidianas. Es difícil encontrar una panadería abierta o dar con un quiosco.

Todo se interrumpe menos la obsesiva determinación del nacionalismo por limpiar la historia de todo cuanto no cuadre con su relato identitario. Con alevosía y un gran panel ocultando la felonía, varios operarios quitan el fresco en conmemoración de la Constitución de 1837 de la fachada del Ayuntamiento de Barcelona. La orden la ha dado el Alcalde de la ciudad, Xavier Trias, a propuesta de ERC y el partido de Laporta. El bajorrelieve incluye varias figuras alegóricas presididas por la leyenda: "Plaza de la Constitución", un bajorrelieve que formaba parte de la estructura arquitectónica donde se emplaza el Ayuntamiento y la Generalidad.

La placa data de 1840. Desde entonces han pasado guerras, repúblicas, revoluciones, monarquías, gobiernos de derechas y de izquierdas, dictaduras y democracias. Ninguno de estos avatares osó retirar el símbolo en piedra de la reforma de la Constitución de 1812.

Ese Ayuntamiento que es tan diligente, y a veces, tan quisquilloso para paralizar las obras que tropiezan con algún motivo de nuestro pasado no ha dudado en limpiar de la actual plaza Sant Jaume, cualquier referencia en castellano a una constitución española.

Hace ya muchos años utilicé el concepto de limpieza lingüística para denunciar la eliminación del callejero de la ciudad de cualquier referencia en español. Después lo extendieron a indicaciones de tráfico, a letreros comerciales, y a cualquier otro motivo que recordara la lengua de Cervantes. Hace ya mucho tiempo que la limpieza lingüística se amplió a la limpieza histórica, y ahora también a la limpieza ideológica y nacional. Para construir una nación a tu imagen y semejanza es preciso borrar del pasado lo que no encaja y añadir lo que secunde tu relato. Hoy les estorba la Constitución española para conseguir sus objetivos y cualquier motivo que la recuerde, debe ser eliminado.

Siendo lacerante tanta inquina contra todo cuanto representa a la nación española, aún nos dejan espacio para el chance y el esperpento. En su afán por revisar la historia, están llegando a planteamientos delirantes. El Institut Nova Història acaba de organizar en Crespiá (Gerona) con la ayuda económica de ayuntamientos de CiU, del 1 al 4 de este mes de agosto un encuentro de historiadores nacionalistas bajo el nombre de la Primera Universitat Nova Història. Todo tipo de disparates se han dado cita con estos buscadores del Arca perdida catalana: Cristóbal Colón era catalán (Cristòfor Colom) y partió de la población gerundense de Pals, no del puerto de Palos, en Huelva. Si han llegado hasta ahí, ¿por qué pararse en el descubrimiento y no conquistar América? Por supuesto la hicieron los catalanes, incluso el escudo de EEUU está inspirado en la senyera catalana. Y como el Atlántico era muy largo, a la vuelta descubrieron Australia por mucho que se empeñen los británicos en propagar a los cuatro vientos que fue su legendario capitán James Cook. Miguel de Cervantes, en realidad se llamaba Miquel Servent, hijo de Miguel Servet y su obra original de El Quijote la escribió en catalán y fue traducida posteriormente al castellano. Y usted creyéndose toda una vida que era una obra maestra del idioma castellano. ¡Ingenuo!

Y como el delirio nacionalista encaja toda extravagancia con tal de que cunda en beneficio de su complejo de inferioridad encubierto, no han tenido empacho en afirmar que en realidad Hernán Cortés, es un tal ‘Ferran Cortès. Como siempre, España nos roba, pero no ahora con las balanzas fiscales, no. Ya ven, viene de lejos, Castilla les ha robado hasta los más ilustres hombres de la historia. A este paso, el chiste '¿dónde podría haber nacido Cristo mejor que en Bilbao?' habrá que cambiarle de ubicación.

No se rían, a cosas más absurdas se han atrevido en otro tiempo, y hoy las han normalizado. Ya lo ha dejado dicho Pujol en comandita con estos guionistas de historia/ficción: "De mica en mica van fent forat" (Poco a poco van colando).

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