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Antonio Robles

Un mundo al revés

¿Se imaginan una calle dedicada al Ku Kux Klan en Barcelona? Yo tampoco. Pero existe una calle dedicada a Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco cuya apología del racismo es intolerable.

Antonio Robles
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¿Se imaginan una calle con el nombre de Bin Laden en Manhattan? Yo tampoco. Pues en España hemos de acostumbrarnos a calles y plazas de etarras sin que sus respectivos alcaldes sean recriminados por exaltación del terrorismo.

¿Se imaginan una calle dedicada al Ku Kux Klan en Barcelona? Yo tampoco. Pero existe una calle dedicada a Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco cuya apología del racismo es intolerable. Sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona ha rechazado varias propuestas de varias asociaciones y cientos de firmas de ciudadanos para que cambie el nombre de la calle por el de Derechos Humanos. Se ha negado. Lástima que no sea tan consecuente como con la estatua ecuestre de Franco que ha sido retirada de la academia militar de Montjuit.

¿Se imaginan que una familia francesa de Perpiñán no pudiera escolarizar a sus hijos en francés y tuvieran que aprender su propia lengua en una asignatura como si fuera un idioma extranjero más? Yo tampoco, pero en Cataluña, País Vasco, Baleares o Galicia está ocurriendo. ¿Se imaginan que el Gobierno francés avalara y defendiera esa política de exclusión contra los derechos lingüísticos de todos los franceses a poder estudiar en su idioma común y oficial? Yo tampoco, pero en nuestro país, su presidente, Rodríguez Zapatero lo avala y además arremete contra intelectuales y ciudadanos que lo han denunciado en el "manifiesto por la lengua común".

¿Se imaginan que un Tribunal de Justicia alemán sentenciara que las horas oficiales destinadas a la asignatura alemana habrían de cumplirse al completo y las autoridades de Baviera desobedecieran dicha sentencia? Yo tampoco, pero en Cataluña el Gobierno de la Generalitat lo hace por sistema cuando se trata de excluir la lengua castellana de la escuela.

Y lo que es peor, cuando el Gobierno de la nación toma conciencia del delito y publica un Real Decreto (7 de diciembre de 2006) para obligar a dar la tercera hora que se hurta al conocimiento del castellano, el Gobierno autonómico de la Generalitat sigue desobedeciendo. Y cuando una asociación (CCC) presenta recurso por incumplimiento de dicho Decreto y los Tribunales dictan un auto con medidas cautelares para que se de esa tercera hora de castellano sin dilación, el 90 por ciento del Parlamento de Cataluña presenta una moción para hacer una ley que permita blindar jurídicamente todos los abusos contra los derechos lingüísticos de los castellanohablantes de Cataluña, mientras el Gobierno de la Generalitat busca nuevas disculpas para no cumplir el auto del TSJC.

Un mundo al revés. El Gobierno, que habría de ser la garantía del cumplimiento de las leyes, es el primero que las incumple. Y si faltare algo para el recochineo, la ministra de Defensa, Carmen Chacón declara que "La gente que habla de los problemas de la lengua en Cataluña, no la ha pisado nunca". ¿Le debo recordar a la señora ministra que en 1994 se publicó un manifiesto en Barcelona, el segundo después del de 1981, titulado: "En Castellano también, por favor", firmado por 50.000 ciudadanos exclusivamente catalanes y del cual yo mismo fui su primer firmante y cuyo núcleo central fue la denuncia contra la Generalitat por no permitir estudiar en lengua materna? Entiendo que usted no se enterara, como casi la totalidad de los ciudadanos catalanes, porque el gobierno nacionalista de CiU en Cataluña y su Gobierno del PSOE en España se encargaron de ocultar "el problema" a la opinión pública y lo desactivaron allí donde rompía los diques del control de la información con gilipolleces como la que acaba de decir usted. No se crea que es original, es el truco retórico más utilizado desde siempre: La denuncia de la exclusión lingüística en Cataluña siempre viene de fuera, de la pérfida Madrid.

¿Cómo se atreven a mentir tanto y tan repetidamente a pesar de la evidencia de la existencia de tres diputados de Ciudadanos que lograron sus escaños el 1 de noviembre de 2006, precisamente por tener el problema lingüístico como su mayor denuncia. Si acaso, Sra. Ministra de Defensa, es al contrario. La marginación de los derechos lingüísticos en Cataluña a principios de los 90 era tan exagerada e increíble, que cuando en 1995 se organizó una "Caravana por la tolerancia lingüística" que desde Barcelona recorrería toda España en un mes, con el objeto de explicar al resto de españoles la cacicada nacionalista, España no se lo creyó. Y es que nadie se podía creer entonces que un niño en Cataluña no pudiera estudiar en español. Así que desde hace más de 20 años miles de ciudadanos catalanes agrupados en asociaciones como la Cervantina, Asociación por la Tolerancia, Asociación de profesores por el Bilingüismo, Foro Babel o Convivencia Cívica Catalana han venido denunciando una triple marginación: la que imponían las fuerzas nacionalistas de Cataluña, el abandono del Gobierno de España y el incomprensible silencio de intelectuales y medios de comunicación.

Como los problemas de defensa los demarque tan bien como los lingüísticos, las coordenadas militares no nos defenderán ni de los tirachinas de los andorranos.

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