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Carmelo Jordá

Un loco en Sabadell

El responsable del informe que ha sobresaltado las vacaciones a media España, Josep Abad, no es el típico espécimen de la memoria histérica.

Carmelo Jordá
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Ya tenemos la última ración de memoria histérica con la que deleitarnos y he de reconocerles que es especialmente sabrosa: lo que ha pasado en Sabadell sería para descojonarse… si no fuera el triste ejemplo de un país en el que ya no cabe un tonto más y, encima, buena parte de ellos cobran de nuestros impuestos.

Sin embargo, hay que reconocer que el responsable del informe que ha sobresaltado las vacaciones a media España, el historiador (¿?) Josep Abad, no es el típico espécimen de la memoria histérica, de esos que blande el franquismo contra el PP y todo lo que se mueva por puro interés político. No, yo creo que el señor Abad lo que está es un poco loco.

Ojo, lo digo sin ánimo de ofender y hasta con un punto de admiración. Les explicaré cómo creo yo que debe haber sido la cosa y me entenderán: a Abad le pagan un dinero para extirpar el franquismo del callejero sabadellense y, una vez hecho el gasto, no era cosa de decir a sus amigos independentistas que franquismo, lo que se dice franquismo, ya casi no había.

Así que puestos a buscar franquismo y, sobre todo, a encontrarlo, Abad apostó a lo grande: para abrir boca Larra, Garcilaso, Goya, Calderón, Góngora o Bécquer, que se ve que coincidían todos en El Pardo; de segundo plato Pizarro, Agustina de Aragón y acontecimientos en los que se ve que ya estaba el Caudillo: Bailén, Dos de Mayo, Numancia o Covadonga; y de postre va y nos sacude a Machado y… ¡a la Pasionaria!

Hay que ser muy valiente, o estar un poco loco, para tocar dos santones del progresismo como Antonio Machado -"el hermano de Manuel" lo llamaba malévolamente Borges- y sobre todo a Dolores Ibárruri, madre simbólica de todo el proletariado comunista e intocable símbolo republicano.

Pero ya hay que estar de atar –Josep, de verdad, míratelo, necesitas ayuda- para estar cobrando de la CUP y ERC y soltarse este impecable párrafo sobre la Pasionaria:

"En un mitin en Valencia en 1938, pronunció la frase 'Más vale condenar a 100 inocentes a que se absuelva a un solo culpable', en referencia al proceso del POUM. [...] ¿Puede tener una calle alguien con esos valores y ética?".

Como se dice hoy en día: ¡Zasca!

Se ha hablado sobre todo de Machado, pero el gran logro de Abad, el gran gesto de locura, es darse cuenta de que si unos no merecen una calle por vaya usted a saber qué extraña relación con el franquismo hibernada a través de los siglos, la otra no se merece una calle porque era una bestia parda. Ha quebrado nada más y nada menos que el primer mandamiento del progre ibérico –iba a poner español, pero no quiero ofender-: que el mal son, siempre, los otros.

Ahora imaginen que prende el ejemplo de Abad y empezamos a quitarles calles a tipos como el Che, Carrillo, Sabino Arana o Pablo Iglesias –este no, el otro-. Tiemblen los callejeros y pásmense los rufianes como se abra la veda, que aquí no va a quedar placa sobre pared. Una locura, se lo digo yo.

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter.

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