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Carmelo Jordá

Un socialdemócrata nórdico llamado Isidro López

Gracias, Isidro, menos mal que algunos como tú nos enseñáis la patita y nos recordáis que ni noruegos ni corderos.

Carmelo Jordá
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Gracias, Isidro, menos mal que algunos como tú nos enseñáis la patita y nos recordáis que ni noruegos ni corderos.
YouTube (CENDEAC)

En los tiempos en los que no existían los medios libres que hoy resistimos en y gracias a internet, cuando no teníamos Twitter, ni Youtube ni todas esas cosas, era relativamente sencillo que una persona o incluso un partido entero aparentasen con éxito ser lo que en realidad no eran.

Hoy en día es un poco más complicado: en primer lugar porque hay miles de personas dispuestas a publicar esto o lo otro a través de docenas de soportes distintos, lo que tiene algunos defectos pero también algunas virtudes, como que la información es mucho más incontrolable que cuando bastaba con tener en nómina a media docena de reporteros.

Y en segundo lugar porque otra de las características de este mundo actual es la cantidad de rastros que dejamos. Fíjense ustedes en mí, por poner un ejemplo cercano: además de estas columnas que publico semanalmente y de un montón de noticias y reportajes en Libertad Digital ya he escrito casi 25.000 tuis, no pocas cosas en Facebook e incluso aparezco en algún vídeo que otro de Youtube –por cierto, si me buscan ahí puede que aparezcan también cosas de mi tocayo Carmelo Anthony, les aclaro que yo soy el paliducho–.

Es lo que le pasa a los socialdemócratas nórdicos, ejem, de Podemos: que han dejado más pistas que los asesinos de La matanza de Texas y por mucho que ahora quieran mostrarse como corderitos noruegos a la mínima que rascas les sale el lobo bolivariano que está ahí, agazapado a la espera de que las ovejas se despisten.

Miren a Isidro López, número 17 de la lista de Podemos en la Comunidad de Madrid y, por tanto, nuevo diputado en la Asamblea Regional. Este joven pedía por un lado "una política de transformación en Madrid que ponga la democracia en primer plano", mientras en Twitter dejaba un rastro más claro de para qué está en política con pensamientos como "te vamos a freír a impuestos", “esto es una guerra y os vamos a hundir”, amén de “gilipollas” varios repartidos por doquier. Un discurso, como pueden ver, de lo más socialdemócrata, no sé si versión sueca o danesa.

Pero esa es la verdad de Podemos, la que sueltan cuando creen que nadie les mira o cuando están en la intimidad de la cuadrilla o cuando se les hincha la vena, como se dice popularmente; lo que hay detrás de las frases almibaradas es ese discurso que ya no es que esté trufado de odio, es que está basado en un odio de clase que uno, inocente de mí, pensaba que habíamos dejado unos 70 años atrás.

Gracias, Isidro, menos mal que algunos como tú nos enseñáis la patita y nos recordáis que ni noruegos ni corderos.

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