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Carmelo Jordá

¡Vacunen ya!

La actuación de unos y otros está siendo lamentable. Espero que ahora no nos vengan con que "no se podía saber".

Carmelo Jordá
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Si en cualquier parte de España se hubiesen producido unas inundaciones espantosas, veríamos un gran despliegue de recursos extraordinarios para paliar sus efectos. Imagino, por poner sólo los primeros ejemplos que se me ocurren, la intervención del Ejército, la movilización de miles de voluntarios, la instalación de hospitales de campaña, las habilitación de partidas económicas extraordinarias…

Pues bien, repasando los registros históricos nos encontramos con que,en nuestro país, prácticamente ninguna inundación ha causado tantas víctimas como las que cada semana nos deja el coronavirus. Pero eso no es todo: si dramático es el coste en vidas, el daño económico que nos está causando la covid-19 es una tragedia con la que vamos a convivir muchos años, mucho mayor que la de la peor riada que guarden los anales, porque el territorio arrasado no va a ser la cuenca de un río, una ciudad o incluso una región, sino todo el país.

Estamos, por tanto, ante una catástrofe nacional como no hemos visto ninguna, y la reacción de la nación es prácticamente nula, pero más endeble aún es la reacción del Estado. No hay, no puede haber, un propósito más importante en este momento que contener la riada y no hay, por suerte o por desgracia, otra forma de contenerla que las vacunas. Es obvio que ya es imposible pararla, pero el único dique que podría frenar algo la tercera ola sería una campaña de vacunación masiva, que también es la única forma de prever una cuarta y una quinta que se lleven por delante lo poco que quedará de nuestra economía si volvemos a encerrarnos en nuestras casas.

A estas alturas tendría que haber puestos de vacunación en todos los centros de salud, tal y como prometió Pedro Sánchez, pero también en polideportivos, en tiendas de campaña montadas por el Ejército, en colegios; deberían estar inyectándolas enfermeras y médicos de hospitales públicos y privados, voluntarios y militares; todos tendríamos que tener ya una cita, una fecha y un lugar al que acudir para vacunarnos, ahora o dentro de unas semanas, pero en un futuro razonablemente cercano.

En lugar de eso, estamos entre un Gobierno que no ha podido o querido conseguir todas las vacunas necesarias, que las pocas que tiene las reparte haciendo política y que, por supuesto, es incapaz de preparar un plan de vacunación para todo el país como debería; pero también ante unas comunidades autónomas que no están administrando más que una fracción de lo que reciben, que no han sabido ver o comprender la importancia fundamental que tiene vacunar mucho y rápido, que siguen haciendo politiquilla como si hubiera algo comparable en la agenda, como si tuviesen otras cosas más importantes que hacer.

La actuación de unos y otros está siendo lamentable. Repito para que no queden dudas: lamentable. Espero que ahora no nos vengan con que "no se podía saber" y, por el bien de todos, que alguien de alguna forma cambie esto y consiga estar a la altura, porque nos lo estamos jugando todo y aquí parece que estemos en una partida de chapas.

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