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Cataluña y la trola de los 16.000 millones

Como sabe cualquier aprendiz de Münzenberg, los datos precisos y redondos son materia prima esencial de toda operación de propaganda.

Cristina Losada
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Este no es el bote de la Primitiva, pero casi. Los famosos 16.000 millones de euros son la lotería que les tocaría a los catalanes si se separaran de la expoliadora España, según las profecías de CiU y Esquerra. Esa cantidad de dinerito resulta muy apetitosa, sobre todo cuando aseguran que con ella en la caja no habría que recortar prestaciones y servicios, sino todo lo contrario. Pero, ay, también resulta muy sospechosa. Primero, porque, como sabe cualquier aprendiz de Münzenberg, los datos precisos y redondos son materia prima esencial de toda operación de propaganda. Y segundo, porque patina y mucho, como acaban de mostrar Josep Borrell y Joan Llorach en un artículo.

Los autores sitúan a Mas y Junqueras en el día siguiente a la independencia, reunidos con su consejero –ya sería ministro– de Hacienda, para tomar decisiones sobre cómo gastar los 16.000 millones de marras. Un escenario que da escalofríos, no ya por la independencia, sino por el peligro que tiene poner tal cantidad en tales manos. Pero continuemos, pues Borrell y Llorach, tras repasar con el lápiz rojo las cuentas del Gran Capitán, concluyen que Cataluña no hubiera dispuesto en 2009 y 2010, años que sirvieron de base para calcular el bote, de esos miles de millones de euros que son, en todos los sentidos, extraordinarios. Fabulosos.

Enseguida han tenido réplica los autores. Del economista Sala i Martín, para empezar, quien niega la calidad de la vara de medir de Borrell y Llorach, espero que con mayor tino que cuando escribió, y ya había quebrado Lehman Brothers, que no estábamos "ante una nueva gran depresión", claro que no. Pero la cuestión interesante de su réplica es otra. Dice que los 16.000 millones estarían en la caja porque "es dinero que el Estado apuntó a la tarjeta Visa de los catalanes y que gastó en otros territorios". Por tanto, insiste, si Cataluña fuera independiente “todo ese dinero no se habría gastado en otras comunidades de España”.

Ya estamos. ¡Gastar el dinero en otras comunidades de España! ¡Qué cosa tan terrible! Sobre todo, como dijo Durán i Lleida hace un par de años, para que la gente de otras comunidades eche el día en el bar. O, por usar términos de César Molinas, para que los laboriosos norteños (los catalanes) les saquen las castañas del fuego a los holgazanes sureños (el resto de España). Espero que no aireen los de Mas esas palabras del economista, ahora que descubrieron la inconveniencia de enseñar en Europa la patita insolidaria, como de Liga Norte xenófoba. Pues al margen de cuál sea la cantidad en danza, esa cosa tan terrible para el nacionalismo catalán sucede en todos los países avanzados del mundo. Y, por supuesto, en el seno de la Unión Europea.

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