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Dani Blanco

El Barcelona más reconocible de todo el año

Ha encadenado tres victorias consecutivas el bloque azulgrana y se ven caras distintas a las que había a principios de enero.

Ha encadenado tres victorias consecutivas el bloque azulgrana y se ven caras distintas a las que había a principios de enero.
Cordon Press

Está el Barcelona desmelenado, con una seguridad que le faltaba al equipo de Xavi hace unas semanas. Está el equipo con la sensación de que los objetivos, aunque menores por el peso de un comienzo nefasto de temporada, son asequibles y está en el empeño de conseguirlos todos. El cuarto puesto en Liga y el título de la Europa League.

En Elche despachó un partido muy completo el once culé, con buen juego, vertical, combinativo. Jugó el equipo de Xavi a tener la pelota y a buscar a Aubameyang, Dembele y Gavi. Fue un partido para ganar más cómodo de haber mediado una eficacia de cara a gol que se le presupone a un equipo de este nivel pero que no acaba de llegar plenamente. Quizá el único lunar de la era Xavi.

Ha encadenado tres victorias consecutivas el bloque azulgrana y se ven caras distintas a las que había a principios de enero. Por entonces el equipo deambulaba en la tabla, no encontraba un modelo, todo le iba mal y los resultados no llegaban. Ahora todo es convicción con cosas que mejorar, claro. Es evidente que nadie está contento al cien por cien nunca y Xavi es un perfeccionista. Lo era como jugador y busca serlo como entrenador.

Quizá fue el día del Atlético cuando todo empezó a salir bien. Cuando Xavi encontró que con estos ingredientes se podía hacer un pastel sabroso. Quizá fue ese día cuando al técnico le vino la inspiración, cuando empezó a perfeccionar la presión alta, cuando buscó el estilo directo para hacer daño también a la contra. Y fue aquel día, cuando casi sin querer, con la expulsión de Dani Alves, Xavi vio cómo sabe sufrir el equipo cuando le vienen peor dadas. Todo se conjuntó para comenzar a hacer buenos partidos. Salvo el empate en Cornellá y ante el Napoles, todo han sido victorias (Valencia, Athletic, Napoles en Italia y Elche).

Ayer en el Martínez Valero, sin embargo, sufrió por esas cosas que tiene el fútbol. Sufrió porque en un partido muy decente, Pedri envió un rebote con dirección a su portería que Fidel convirtió en el 1-0. Sufrió el Barcelona porque el mazazo fue grande. Ir perdiendo cuando debes ir ganando nunca es buen negocio. Te seca la mente, te bloquea hasta tal punto que el Barcelona no apareció hasta el cuarto de hora de la reanudación.

Es verdad que apareció con fuerza, con un gran Adama y con un Ferrán que apareció en la segunda parte para ser protagonista. Le falta gol, ya lo cogerá, pero el valenciano empató el partido y vivió mejor desde entonces. Tuvo ocasiones para marcar pero no estuvo acertado. Fue un penalti claro de Barragán, por mano, lo que le permitió a Memphis marcar el 1-2.

Ya había hecho el equipo azulgrana lo más difícil y debió pensar Xavi que, aunque sacaran algún contragolpe, mejor guardar lo que ya tenías, no lo fueras a perder por el camino. Guardó la ropa el Barcelona y se encargó de estar juntito delante de Ter Stegen. Es verdad que no sufrió en exceso salvo en una jugada que el Elche pidió como penalti y que Hernández Hernández, perfectamente colocado, solventó bien. Explicando a los jugadores locales que Jordi Alba tenía la mano abajo y en posición natural.

En este detalle me quería parar. En el árbitro. Me da la sensación de que Hernández Hernández es mejor colegiado de lo que se le considera habitualmente. Explica todo a la perfección, habla con los jugadores, es directo, pita poco pero pita lo claro. Me parece que es un portento físico, quizá el mejor preparado de esta generación algo vilipendiada, quizá injustamente, por mucha parte de aficionados y prensa. Es el canario un buen árbitro de fútbol, expuesto a contínuas fobias por parte de algunos que ven el fútbol ataviados con una bufanda.

Quedan dos semanas para el clásico y aunque el Madrid tiene la liga atada no se está quedando un mal partido para ese domingo 20 de marzo. Ya fue muy bueno el de la Supercopa y andaba el Barça sin resuello, sin fútbol. Este de dentro de quince días se ha revitalizado. Por la contundencia del Madrid y por la mejora del Barcelona. Va a ser apasionante y no nos lo esperábamos porque considerábamos, este año, medio muerta la rivalidad eterna.

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