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Eder Sarabia; irse cuando lo fácil era quedarse

Las emociones han explotado porque cuando das el paso definitivo después de hablarlo mucho es cuando te das cuenta de lo que dejas atrás.

Las emociones han explotado porque cuando das el paso definitivo después de hablarlo mucho es cuando te das cuenta de lo que dejas atrás.
Imagen TV

No ha podido evitar las lágrimas en una despedida sorpresiva. Quizá porque son las que más emocionan, cuando no te la esperas, cuando no has sopesado hasta el final de la temporada que te vas a ir. Cuando has tomado la decisión en el último instante. Eder Sarabia se marcha del Elche y en su rueda de prensa de despedida ha confirmado que el domingo pasado por la noche, un día después de salvar al equipo en Girona, decidió junto a su mujer que se iba. Que ya no podía más y que se tomaba unos meses de descanso.

Quizá por eso, las emociones han explotado porque cuando das el paso definitivo después de hablarlo mucho es cuando te das cuenta de lo que dejas atrás. Y Eder deja atrás a una ciudad que ha estado volcada con el equipo las dos últimas temporadas y lo ha estado, en gran parte, por la propuesta del técnico vasco desde que llegó. Jugar el balón desde atrás, asumir riesgos, jugar bonito, pasar más tiempo en campo contrario que en el tuyo. Así subió a Primera el año pasado, así se ha mantenido en la máxima categoría este año. Con riesgo, con carisma. Con tanta valentía que un gol marcó la línea roja entre el éxito y la decepción. Un gol más del rival dejaba al Elche a las puertas del fracaso.

Luego otros resultados le habían hecho el trabajo al equipo de Sarabia. Fallaron tantos que una derrota en Montilivi tampoco hubiera mandado a Segunda a los alicantinos, así que tampoco se puede decir que se salvaron de milagro. Porque el trabajo estaba hecho con un minuto por jugar en el estadio gironí. Pero a Sarabia no le ha dejado eso insatisfecho, él sabía que esto iba a ser largo. Que los veintitrés puntos de la Primera vuelta eran reales pero estaban por encima de las expectativas. Más lógicos los veinte de la segunda donde el Elche ha tenido que bajar al barro, sacar fuerzas cuando parecía que no quedaban. Sobre todo no rendirse con el estilo, que la huella dejada estos dos años predominara por encima de la inquietud de la situación. Eso es lo que le ha gustado al técnico.

Eder lo deja porque quiere atender mejor las necesidades personales. "A mi mujer le debo más tiempo, pasarlo junto a los dos peques (el matrimonio tiene dos críos de corta edad). Quiero llevarme mejor con ella". Por eso ahora se para, reflexiona, no quiere entrenar en unos meses por lo que se deduce que no tendrá banquillo a finales de agosto, cuando todo empiece a andar de nuevo.

El otro día tras la salvación me planteé escribir algo sobre el mister. Sobre cómo ve el fútbol y sobre cómo vive su pasión. He estado comentando todo el año que merecía salvarse, terminar bien el trabajo, solo por el hecho de llevar a buen puerto una obra. Terminar con éxito, con la sensación de que un grupo de veinticinco futbolistas han ido contigo a muerte, se han tirado de un puente si tú lo has considerado. Sólo por ese intento merecía el Elche quedarse en Primera. Y lo ha conseguido.

Hoy escribo esto unos días después. Sin abandonar la idea de plasmar en estas páginas cómo es Sarabia como entrenador y el estilo del Elche, me animó más a escribir la decisión de marcharse, valiente, cuando todo parecía de cara, cuando todo parecía más fácil quedándose. Sarabia piensa lo contrario, que ahora es cuando tiene que emprender el viaje porque hay cosas más importantes y esas no te las da el fútbol. Me quito el sombrero.

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