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Copa del Rey

Daniel Blanco

Espanyol - Atlético 2000: la final del error de Toni, la historia de una amistad deteriorada

Tamudo le marcó a su amigo un gol de pillo y la relación entre ambos se enfrió durante años.

Daniel Blanco
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Tamudo le marcó a su amigo un gol de pillo y la relación entre ambos se enfrió durante años.
El gol de Tamudo a Toni en la final de Copa del Rey del año 2000. | Archivo

Botó demasiado alto el balón, sin darse cuenta de que Raúl Tamudo se había quedado atrás, esperando cual ladrón su ocasión. Toni Jiménez se confió y el delantero españolista, en una de las acciones más famosas de las finales de Copa, le robó la pelota, controló el balón con la derecha, dribló al meta y marcó con la izquierda. Así de mal empezaba para el Atlético una final de Copa que se torcía como toda la temporada, descendido el club dos semanas antes a Segunda División.

Una acción que enfrió la relación de dos amigos. La enfrió tanto que se dejaron de hablar. Son cosas del fútbol pero esa traición a Toni le costó mucho digerirla. Era un día especial para él, su padre había fallecido días antes y, desde el cielo, vigilaba las acciones de su hijo. A Toni le debió costar Dios y ayuda concentrarse a partir de ese minuto 2. Todo el partido por delante.

La final se ponía muy de cara para el Espanyol, que pasó a esperar y salir al contragolpe. Dominó el Atlético bastante, con llegadas y ocasiones pero no lograba el empate. La luz se abrió algo en el horizonte atlético con la expulsión de Nando a diez minutos del final. Tocaba aprisionar al rival, volcarse en la portería de Cavallero. Pero la adrenalina duró tan poco como la lucidez de Santi, que igualó fuerzas expulsándose de manera absurda. Eso y el gol de Sergio acabó con la final. De nada valió el enésimo zapatazo aquella temporada de Hasselbaink que entró en la portería contraria. El holandés fue el máximo goleador pero el equipo acabó destrozado.

La relación de Toni con Tamudo se recondujo años después cuando, en enero de 2003, volvieron a coincidir en el Espanyol. Se dijo siempre que nunca fue lo mismo entre los dos. Que la amistad pasó a ser relación cordial, pero que la herida no cicatrizó nunca. Toni se retiró en junio de 2004, suplente en el equipo perico y dejando atrás casi 400 partidos en la élite. Ahora forma parte del equipo de trabajo de su amigo Mauricio Pochettino y le ha acompañado en todas las aventuras del técnico entrenando. Lo hará en la siguiente también.

De aquella noche funesta para el Atlético se recordará siempre el error del portero, algo menos la brutal definición de Tamudo que, aún viéndose favorecido por la acción, hace una maniobra monumental para marcar el gol. Quedan los atléticos gritando en Mestalla después del partido, animando sin parar a un equipo subcampeón de Copa, roto, aniquilado psicológicamente y descendido a Segunda División.

Queda del partido la imagen con las lágrimas de Toni al finalizar. La entrevista con Iñaki Cano en TVE: "No es justo. Esto no es justo, 300 partidos llevo en mi carrera y no me pueden meter un gol así. Hoy era el día, por mi padre". No hay mucho más que añadir. El fútbol puede ser, a veces, muy cruel.

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