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Liga

Daniel Blanco

Resulta que Raúl González era culé

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En medio de la jornada de Liga, de los goles, de la vorágine informativa de un sábado por la tarde, un acto que nunca hubiera despertado el menor interés hace 20 años, se convirtió en viral en la siempre controvertida red social Twitter. El ex jugador del Real Madrid, leyenda blanca indiscutible, Raúl González, había cometido la osadía de felicitar a Leo Messi por el gol del argentino ante Las Palmas, un tanto que significaba que el delantero del Barcelona había marcado a tantos rivales como lo había hecho Raúl en sus tiempos de jugador.

¿Cómo había tenido el atrevimiento el ex de la casa blanca de coger el móvil y teclear tan blasfemo mensaje, cargado de mala intención? "Felicito a Messi. Un orgullo disfrutar de tus goles en La Liga". Raúl había incluido las palabras "felicito", "un orgullo" y "disfrutar" en el mensaje que no sólo iba a leer Messi, quizá éste ni lo leyó, sino que iban a leer los millones de usuarios de la red social tan activa y útil para los periodistas como perversa para el ciudadano de a pié

Un red social que traspasa la línea cuando se trata de temas relacionados con el fútbol, que permite miles de versiones y ponfificaciones cuando se trata de temas relacionados con el equipo de alguno, pero que es una catarata de bilis cuando los temas son Real Madrid y Barcelona.

Y últimamente se lleva mucho eso de pensar que una leyenda del madridismo es antimadridista. Lo utilizan varios como excusa a la que acceder cuando no se está de acuerdo en algo. Lo usan todos los que descargan frustraciones en la red para encontrar explicación a algo que a ellos se les escapa. Lo hacen con Valdano, con Raúl, con Michel en su época de comentarista en TVE, con Camacho, con Di Stefano. Todo porque éstos expresan libremente su opinión.

Raúl, embajador de la Liga en EEUU, expresó libremente su opinión. Es madridista pero su honor y su respeto no le impiden halagar a un rival, que no enemigo. Porque las trincheras en twitter son muy manidas. O estás conmigo o contra mí y nadie permite las dos cosas, sin comprender que nadie fue nunca en fútbol enemigo de nadie. Sólo fue rival.

Me imagino a Raúl absolutamente consternado y ordenando retirar su carnet de madridista con una llamada de teléfono al presidente. Me imagino, hace un tiempo, al mismo Raúl igual de preocupado cuando "se le ocurrió" ser amable con Stoichkov en un acto patrocinado por la Liga. Me le imagino allí sentado en su sofá con ganas de abandonar todo porque varios madridistas se le han echado encima. Qué manera de torcer argumentos.

Lo único que sacamos en conclusión es que Raúl tiene un madridismo visceral, único, el del respeto, el del orgullo por el fútbol. No tiene el madridismo de otros, a lo mejor igual de sentimental, pero con otro matiz más cerca del odio y del rencor. Raúl no es así. Es afín al madridismo de siempre.

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