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Femen, 'Mongolia' y el sagrado islam

'El Jueves', 'Mongolia' y las Femen son algo peor que cobardes.

Daniel Rodríguez Herrera
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No me hacen gracia las famosas portadas de Charlie Hebdo. No me divierte ver al Espíritu Santo enculando al Padre mientras éste encula a Jesucristo. Quizá porque soy católico. Pero no. Mahoma me parece un pedófilo despreciable, pero tampoco me resultan graciosas las portadas que le han dedicado. No es mi tipo de humor. Pero hay algo que sí debo reconocerles: al menos intentaron ser algo ecuánimes a la hora de burlarse de sus congéneres. No es algo que veamos mucho en España.

Cada cual tiene su estilo. La pieza "Alá es la polla" de El Mundo Today no es sólo graciosa, sino que es una reacción que corresponde con el humor bastante blanco que practica. En cambio, cuando El Jueves publicó su portada en la que reconocían no dibujar a Mahoma porque se habían cagado renunció a su estilo de verdad, que se caracteriza precisamente por su brutalidad. Demostraron que, efectivamente, eran unos cobardes que sólo se atrevían a ofender a quienes no les iban a hacer nada. Los aspirantes a ser sus sustitutos, Mongolia, son aún peores: no hay más que leer las patéticas excusas de uno de sus dibujantes para justificar lo injustificable. Que es, sí, en parte, cobardía. Algo comprensible y, qué quieren que les diga, que seguramente compartiera de estar en su lugar. Pero que es mucho más: la convicción de que, en el fondo, el cristianismo y la derecha son mucho peores que el islam, que es una religión buena con unos pocos extremistas, y a la que hay que proteger de los malos de verdad.

Hasta los popes del ateísmo militante Richard Dawkins y Sam Harris se han visto obligados a recordar lo obvio: que no todas las religiones son iguales. Pero nuestros progres patrios, humoristas o no, parecen seguir empeñados en emborronar esas diferencias, en el mejor de los casos, o de convencernos de que en el fondo el cristianismo es mucho peor. Sucede algo similar a cuando los multiculturalistas afirman que todas las culturas son iguales para, a renglón seguido, proceder a criticar de forma casi exclusiva a Occidente. Aquí veremos a muchos horrorizarse hoy por la masacre del Charlie Hebdo y echar la culpa a las religiones, así, en general: tranquilos, que mañana se volverán a su obsesión contra curas y obispos por cualquier motivo, real o imaginado. Porque la Iglesia católica es el Mal.

Bajo ese prisma, no es de extrañar que el dibujante de Mongolia acabe poco menos que intentando darle la vuelta a la realidad, achacando a sus críticos una imaginaria intención criminal cuando les acusan de no tener valor para criticar al islam con el mismo ahínco con que lo hace Charlie Hebdo, o con el mismo ahínco con que critican a la Iglesia católica, por miedo a las represalias. En realidad, Mongolia no blasfema contra Mahoma, ni Femen hace sus estúpidos números en mezquitas, no sólo por miedo sino también por la convicción de que, en su mundo de buenos y malos, los musulmanes están entre los buenos, y por tanto sus crímenes, pese a ser recurrentes y numerosísimos, siempre son una excepción que no nos puede llevar a criticar al islam en general.

Lo cual, estarán de acuerdo conmigo, es mucho peor que no tener cojones.

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