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Eduardo Goligorsky
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Lo peor de lo peor

Está claro que Vox no es lo mismo que Podemos. Podemos es lo peor de lo peor.

Eduardo Goligorsky
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Está claro que Vox no es lo mismo que Podemos. Podemos es  lo peor de lo peor.
Pablo Echenique, portavoz de Podemos. | EFE

El filósofo y catedrático Daniel Innerarity argumentó en su artículo "La radicalización de los conservadores" (LV, 22/10/2021) que la derecha conservadora se somete con docilidad a las presiones de la extrema derecha. Lorenzo Bernaldo de Quirós y Juan-José López Burniol le reprocharon en el mismo periódico que por negligencia o falta de ecuanimidad omitiera señalar el fenómeno de radicalización que se ha producido en la izquierda. Ahora, Innerarity hace gala de esa falta de ecuanimidad y se decanta explícitamente por la izquierda radicalizada en "No es lo mismo" (LV, 8/1/2022).

Muestra la hilacha

No es lo mismo, sostiene el filósofo y catedrático, Vox que Podemos: retrógrado el primero, progresista el segundo. Y aquí es donde muestra la hilacha. En la vida real lo que los hace distintos inclina la balanza a favor de Vox y contra Podemos. No entraré a opinar sobre Vox, un partido del que me separan muchas discrepancias, pero que, al estar comprometido con la unidad de España y con la Monarquía parlamentaría, juzgo digno de respeto dentro del marco constitucional.

Vox es un partido que compite en el escenario político para hacerse un lugar en el Congreso, los Gobiernos autonómicos, las diputaciones, los ayuntamientos y demás instituciones con el fin de aplicar allí su programa. Todavía no hemos tenido oportunidad de asistir a esa aplicación. Podemos forma parte del Gobierno de la Nación, confabulado con un felón que usurpa las siglas históricas del PSOE y con una manada de rufianes hispanófobos y de albaceas del terrorismo etarra. Y ya está aplicando su programa. Está claro que Vox no es lo mismo que Podemos. Podemos es lo peor de lo peor.

Padrinos de la banda

Innerarity lleva agua a su molino con un esquema de antagonismos foráneos. Lula el bueno contra Bolsonaro el malo, Boric el bueno contra Kast el malo, Sanders (más radical que Biden) contra Trump. Excluye por motivos tácticos y estéticos de la lista de sus favoritos a los camaradas más feroces del brasileño y el chileno, con quienes estos conviven en el revolucionario Foro de Sao Paulo: los sátrapas sanguinarios Díaz Canel, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Rosario Murillo, Diosdado Castillo, padrinos ideológicos y crematísticos de la banda podemita. Estos son los oráculos de la progresía caviar, sintonizados con los sermones necrófilos de Lenin, Stalin, Trotsky, Mao y el Che Guevara. Sermones que su admirada Evita Perón gallega, Yolanda Díaz (que Innerarity contrapone a la herética Macarena Olona) podría colmar de elogios, como los que tributó, en su prólogo, al Manifiesto comunista, el Mein Kampf del marxismo-leninismo.

El dispensador de bienaventuranzas firma su acta de servidumbre cuando escribe:

En algunas ocasiones [Podemos] representa un radicalismo democrático que merece la pena atender y al que le debemos valiosas aportaciones al debate público (…) Esa nueva izquierda que integra a ecologistas y neocomunistas (sic) forma parte legítima de la constelación de partidos que, con distintos planteamientos, se integran en el gran compromiso que dio origen al Estado social y democrático de derecho, al que ahora se incorporan para volver a definir su transformación en el siglo XXI.

No son lo mismo

No es Vox el que se propone dinamitar el Reino de España para convertirlo en un mosaico de republiquetas tercermundistas, ni el que levanta barreras contra la enseñanza y el uso de la lengua castellana, ni el que indulta a los delincuentes golpistas condenados por la Justicia para sumarlos a sus planes destituyentes, ni el que promete la amnistía a los mercaderes trashumantes del odio antiespañol, ni el que incorpora la casquería del terrorismo etarra a las estructuras del Estado, ni el que dicta leyes para involucrar a los niños en los experimentos contra natura del colectivo trans.

Todas estas aberraciones son patrimonio de Podemos y del Gobierno Frankenstein. Innerarity acierta en el título de su artículo pero invierte premeditadamente el orden de los factores. Sí, el radicalismo de Vox y el opuesto de Podemos no son lo mismo. El de Podemos y sus cómplices es lo peor de lo peor. La commedia é finita.

PS: Produce asco la lectura de "Por sus obras los conoceréis" (El País, 11/1/2022), de Ignacio Sánchez Cuenca, versión fecal de la apología de lo peor de lo peor: el contubernio cainita pactado para evacuar los despojos de España al Tercer Mundo.

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