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Emilio Campmany

Las coronatelevisiones

El PSOE y Podemos están inmersos en una brutal campaña de propaganda para sobrevivir a la crisis. Para eso, las televisiones son clave.

Emilio Campmany
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El PSOE y Podemos están inmersos en una brutal campaña de propaganda para sobrevivir a la crisis. Para eso, las televisiones son clave.

La existencia de una prensa libre es requisito indispensable para que haya democracia. Con el coronavirus estamos comprobando algo de lo que ya había indicios vehementísimos: que las grandes cadenas de televisión privada no lo son. Que circule un borrador de subvenciones para ellas mientras al resto de las empresas se les exige pagar los sueldos no obstante el cese de su actividad es suficientemente esclarecedor.

La gestión que el Gobierno está llevando a cabo es desastrosa. Iglesias está empeñado en aprovechar esta calamidad para imponer en los Consejos de Ministros su agenda bolivariana y nadie osa desde la caja tonta destacar lo suicida que es hacer frente al virus en coalición con los comunistas. El Gobierno justifica su lentitud en reaccionar alegando la opinión de supuestos expertos y nadie en la tele le pide sus nombres. Faltan tests y nadie le apremia para adquirirlos ni le afea su falta de previsión. Como no se hacen tests, se publican cifras de contagiados que son groseramente falsas y que en las televisiones nadie pone en duda. Se compra una partida de tests defectuosos a través de un intermediario cuyo nombre se oculta y nadie investiga ni se pregunta quién es el amigo que hizo la gestión ni cuánto cobró. Los grandes comunicadores borran tuits reveladores de la grave irresponsabilidad cometida cuando negaron la importancia del virus, siguiendo la estrategia del Gobierno, por llenar las manifestaciones del 8-M. O aparecen en la televisión escuchando con interés fingido las patochadas del gobernante de turno. O salen caminando parsimoniosos delante de atractivos cuadros que paladinamente no pueden reflejar la realidad. Alaban la gestión que de la pandemia ha hecho el régimen comunista chino, cuando se ve que los datos suministrados son con toda seguridad falsos. Ocultan la brillante gestión de Taiwán por el veto que padece por parte de los comunistas chinos. Ponen como chupa de dómine a Trump por cometer los mismos errores que Sánchez, pero se guardan mucho de atribuir ninguno a nuestro presidente. Admiten sin rechistar que se achaque a la gestión del PP las deficiencias que la crisis ha revelado que padece nuestro sistema sanitario, olvidando que hace mes y medio lo consideraban de los mejores del mundo. Se congratulan de las muchas muertes que con seguridad el confinamiento nos va a ahorrar, pero no se dice nada de las también muchas que el retraso en adoptarlo ha causado y causará. Y esto lo hacen las televisiones y comunicadores que armaron la que armaron contra el Gobierno del PP con ocasión del Prestige y el 11-M.

El Gobierno o, más propiamente, el PSOE y Podemos están inmersos en una descarnada y brutal campaña de propaganda para sobrevivir a la crisis y a su pésima gestión. Para eso, las televisiones, a través de las cuales se informa en exclusiva una gran mayoría de españoles, son clave. A cambio, recibirán de una u otra forma subvenciones que les permitirán seguir ganando dinero desinformándonos. Si alguna vez vuelve a gobernar la derecha, aquél sobre el que caiga la responsabilidad tendrá que arreglar esto.

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