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ESTADOS UNIDOS

Enemigos de la libertad

Según el New York Times, la crisis económica se debe a que "Estados Unidos ha tenido una cultura que celebra el capitalismo de laissez-faire como ideal económico". "Durante 30 años –sostiene el citado rotativo–, el sistema político de la nación ha favorecido la desregulación y se ha opuesto a la adopción de nuevas reglas".

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Entonces, según ese periódico, el remedio pasa por proceder a reemplazar las decisiones individuales que toman millones de ciudadanos con regulaciones redactadas por políticos y burócratas, que realmente saben qué es lo que más nos conviene a cada uno de nosotros. Es decir, que según ese gran diario los ciudadanos son lo suficientemente inteligentes para elegir a los políticos pero no para tomar las decisiones que más les convienen a ellos y a sus familiares.
 
Parece más bien que el New York Times tiene un retraso de más o menos un siglo en su reportaje de noticias económicas. Durante el siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial sí prevaleció en este país un sistema basado en la iniciativa individual y la propiedad privada, que limitaba drásticamente el poder de políticos y funcionarios públicos. Por eso Estados Unidos logró un crecimiento económico sin precedentes en la historia universal.
 
Nadie se imaginaba hace un siglo la creación de monstruos mixtos como Freddie Mac y Fannie Mae, que, con el apoyo del Gobierno federal, han hecho posible la concesión de hipotecas inmobiliarias a gente sin los ingresos necesarios para pagar tales deudas pero que pensaban que los precios seguirían subiendo indefinidamente, por lo que siempre obtendrían una ganancia al vender. Así, el llamado sueño americano se convirtió repentinamente en una pesadilla.
 
Hay que reparar en la ceguera de la Casa Blanca y en el crecimiento explosivo del Gobierno y del gasto con una Administración republicana que, al tornarse neoconservadora, dio la espalda a principios que solían regir en el GOP. Difícilmente podría el actual Gobierno estar más lejos de los fundamentos del capitalismo enunciados por Adam Smith, Friedrich Hayek y Milton Friedman. El Gobierno gasta anualmente una suma equivalente al 40% de los ingresos por salarios, utilidades y rentas de todos los habitantes de la nación. Y eso ni siquiera incluye la explosión de la deuda federal, que tendrán que pagar las generaciones futuras con inflación e impuestos más altos.
 
El Gobierno de una nación capitalista no requiere más de cuatro o cinco ministerios, en lugar de los 15 actuales, que interfieren en asuntos que los próceres fundadores de EEUU consideraban de la incumbencia de cada individuo. Y todavía hay que añadirles más de cien agencias y comisiones federales que rigen un creciente número de actividades. Se trata de un vasto número de controladores, una interminable sopa alfabética: EPA, DEA, FDA, NASA, IRS, FRB, FDIC, FBI, CIA, SEC, CFTC, NLRB, FTC, FCC, FERC, FEMA, FAA, CAA, INS, OHSA, CPSC, NHTSA, EEOC, BATF, NIH. Etcétera.
 
Si todavía le quedan dudas con respecto a la "insuficiencia de regulaciones", quizá quiera darle un vistazo a las 73.000 páginas de regulaciones del Federal Registry (Registro Federal).
 
Entonces, ¿por qué no funciona bien el mercado? ¿Será por falta de licencias, permisos, ordenanzas, reglamentos y regulaciones, o por un exceso de ellos? Confrontamos una crisis del estatismo del siglo XXI, y los candidatos presidenciales nos ofrecen un poco más de lo mismo.
 
 
© AIPE
 
CARLOS BALL, director de la agencia AIPE.
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