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ESTADOS UNIDOS

Falacia estatista

En Estados Unidos se ha puesto últimamente de moda atribuir la alta tasa de desempleo y la larga contracción económica a supuestos "excesos" del capitalismo. Se apunta a la afluencia de técnicos y obreros extranjeros, y se critica a las industrias locales que prefieren importar bienes que manufacturan en el exterior por medio de subsidiarias en lugar de producir aquí.

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La mayoría de los políticos de Washington no entiende, o aparenta no entender, que los impuestos elevados, las restricciones excesivas y la creciente proliferación de regulaciones incrementan el costo de producir en Estados Unidos, mientras, paralelamente, se ha reducido el costo del transporte de mercancías, tanto por vía marítima como por vía aérea.

El remedio propuesto por muchos de los políticos no es aliviar el peso del gobierno federal, sino más bien imitar el intervencionismo prevalente en Europa Occidental, donde hay actualmente más trabas al libre albedrío y a la libertad de empresa que en los países ex comunistas de Europa Oriental. Esa triste realidad se comprueba viendo lo que está sucediendo en Grecia, España, Irlanda, Italia y Portugal.

Es una mala señal que el presidente Obama no proponga congelar el nivel de gastos gubernamentales de una vez, sino a partir del año 2011. Con razón la gente está asustada y han caído las ventas de prácticamente todo. Y es que no se trata sólo del alto nivel de desempleo, sino de que los gobernantes no infunden confianza, dado que están ofreciendo y regalando lo que no les pertenece.

Hasta hace poco oíamos que el problema era que los bancos no tenían dinero para prestar. Entonces el gobierno procedió a inyectarles miles de millones de dólares, con lo que aquéllos rápidamente solidificaron sus balances, luego de las grandes pérdidas que sufrieron por su irresponsable política de financiación de hipotecas, urbanizadores, centros comerciales y empresas constructoras. Hoy, las instituciones financieras están actuando más conservadoramente, y son menos los empresarios que están dispuestos a endeudarse mientras no se aclare el horizonte económico.

El desempleo, según cifras oficiales, se redujo del 10 al 9,7 por ciento en enero, pero esa cifra no incluye a quienes dejaron de buscar trabajo, y algunos destacados economistas afirman que la cifra real está más bien próxima al 22 por ciento.

Si uno de nuestros amigos o parientes se comportase como suele hacerlo el gobierno federal, que cuando ve disminuir sus ingresos procede a aumentar sus gastos, lo tendríamos por un irresponsable. Aunque el déficit presupuestario aumentará un 19 por ciento este año, Washington no reducirá sus exagerados gastos militares en el exterior.

Este año el gobierno federal pedirá prestado 42 centavos por cada dólar que gaste. Obama se parece cada día más a los socialdemócratas latinoamericanos que abonaron el terreno y abrieron la puerta a Chávez, Correa, Morales, Kirchner y compañía. Es lamentable que el gobierno de Obama esté repitiendo y empeorando muchos de los errores cometidos bajo la presidencia de G. W. Bush.


© AIPE

CARLOS BALL, director de la agencia AIPE.
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