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HISPANOAMÉRICA

Perú, pendiente de dos elecciones

El Perú pasa por uno de sus mejores momentos económicos; pero no puede decirse lo mismo de su situación política. Los peruanos se enfrentan en el próximo medio año a dos importantes elecciones que podrían determinar el futuro de su país.

Martín Higueras Hare
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En un país como el Perú, nada está dicho hasta el último momento del recuento de los votos, y ejemplos hay varios, entre ellos el de la inesperada victoria de Alberto Fujimori –hoy condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad– en 1990 ante un candidato de peso como Mario Vargas Llosa. Sea como fuere, se trata de tiempos bien distintos: de ese Perú sumido en la violencia, el terrorismo y la crisis económica, herencia del entonces joven Alan García, queda bastante poco.

La primera de esas dos citas electorales que mencionaba arriba serán las municipales del próximo 3 de octubre. Para muchos, serán mucho más que eso, sobre todo porque sólo seis meses después, en abril de 2011, el Perú tendrá que elegir al sucesor de Alan García, tan diferente del populista que fue en los 80, con más experiencia, lo que le ha permitido mantener el buen rumbo del país.

Lo único cierto, o al menos eso parece, es que una mujer estará al frente de la Municipalidad de Lima, una megaurbe de casi 9 millones de habitantes con innumerables problemas, aunque los planes de gobierno de todos los candidatos se centran sobre todo en la inseguridad, en la situación del tráfico y en el transporte público, tres asuntos de la máxima importancia para cualquier ciudad desarrollada que se precie.

¿Flores, alcaldesa?

Lo interesante –o peculiar, según se mire– es que estas elecciones han tenidos dos fases, y en ambas el electorado parece haberse dividido en dos. Lourdes Flores, la candidata conservadora que se lanza con el Partido Popular Cristiano (PPC), es una mujer que ha fracasado en sus intentos presidenciales y que ahora tiene en la mira el gobierno de la capital. En un primer momento su gran rival fue Alex Kouri –ex alcalde y presidente regional de El Callao, principal puerto del Perú–, que ha tenido siempre encima el sambenito de haber sido pillado (ampayado, que diríamos en Perú) en vídeo manteniendo reuniones con el inefable Vladimiro Montesinos, por entonces mano derecha del presidente Fujimori. En esos encuentros Kouri, cuyo hermano cumplió pena de cárcel por recibir sobornos de Montesinos –también él fue pillado en un vídeo; en el vídeo que finalmente tumbó el régimen autoritario de Fujimori–, pedía dinero a su interlocutor para hacer varios pagos. Aun así, las encuestas le daban un 20% de intención de voto; pero el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) le retiró de la contienda por una ilegalidad en el domicilio que había declarado. Intentó esquivar la ley, pero fue otra vez pillado o ampayado.

Lourdes Flores.Con el retiro de su máximo rival, Flores, que hasta ese momento tenía un 33% de intención de voto, se tuvo por más que segura ganadora de la contienda. No tomó en cuenta la subida en las encuestas de Susana Villarán, una mujer proveniente de una familia de la alta sociedad y cuya militancia de izquierdas se remonta varias décadas. Coincide con Flores en que también se presentó a las presidenciales de 2006, pero sólo obtuvo un muy pobre 0,62%. Con la ausencia de Kouri, su candidatura comenzó a subir como la espuma, aunque al mismo tiempo también aparecieron denuncias en torno a las personas que la acompañan en su lista.

Entre las críticas que se hacen a Villarán se cuentan las que inciden en la militancia de candidatos de su partido, Fuerza Social (FS), una extraña coalición de izquierda, en grupos como Movimiento Nueva Izquierda (MNI) y Patria Roja, que mantienen el trasnochado discurso de la "lucha de clases" y que en algún momento incluso defendieron las locuras asesinas y terroristas de Sendero Luminoso. De hecho, varios de sus miembros están inmersos en procesos judiciales por acciones violentas sucedidas en el pasado, mientras que los nombres de algunos otros figuran en listas de apoyo a los terroristas de las FARC que circulan por internet: sin duda, algo poco conveniente para Villarán.

Pero Flores, la candidata de la "decencia", como ella misma se ha llegado a presentar –para marcar la diferencia con la opción de la "corrupción", la de la lista de Kouri–, también tiene cosas que seguro habría preferido mantener en secreto. Lo que más se le critica es que haya ejercido de abogada de un hombre procesado por narcotráfico que, además, es propietario de una aerolínea que tuvo por muy bien retribuida presidenta... a la propia Flores. Por esto, el célebre Jaime Bayly, que antes veía con bastante simpatía la candidatura de la conservadora, ha cargado contra ella en varias ediciones de su programa y mostrado mayor inclinación hacia Villarán... siempre y cuando ponga orden en su lista. Ahora, el periodista y escritor, que se autodenomina liberal, no sólo parece apoyar a la candidata de la izquierda, sino que llega a defenderla de los ataques de que es objeto.

Alejandro Toledo.Es decir, que la campaña electoral se sigue centrado en dos personas, esta vez dos mujeres, con ideologías marcadamente diferentes. Una es conservadora; la otra se proclama "progresista" y tiene entre sus planes abrir debates como el de la legalización de la marihuana.

¿Primera vuelta de las presidenciales?

Como decía, muchos piensan que las municipales de Lima son una suerte de primera vuelta electoral de las presidenciales de 2011. Hace sólo unas semanas, esta afirmación se hacía básicamente porque Lourdes Flores tenía el respaldo claro del ex presidente Alejandro Toledo, que presumiblemente participará en la contienda del próximo abril. La victoria de Flores supondría un importante espaldarazo de la derecha a la candidatura de Toledo. Sin embargo, éste muestra ahora sus dudas, sobre todo por las últimas noticias sobre la cabeza de lista del PPC, que se ha visto obligada incluso a buscar poco a poco el respaldo del APRA, el partido de Alan García.

Algunos expertos creen que lo que daría un buen apoyo a Toledo sería el triunfo de Susana Villarán, tesis que otros rechazan, sobre todo porque las ideologías de ésta y aquél chocan frontalmente. Una piensa más en el gasto social y el otro es mucho más cercano –pero sin llegar a abrazarlas por completo– a las tesis liberales que han permitido al Perú disfrutar de una estabilidad que, en estos momentos, envidian numerosos países de la región.

Por otro lado, Flores también podría buscar el apoyo del actual alcalde de Lima, Luis Castañeda –que increíblemente mantiene una popularidad superior al 60%, después de ocho años en el cargo–, otro de los aspirantes a la Presidencia. Algunos lo señalan como el candidato oculto del APRA, que lo único que espera es que lleguen las elecciones de 2016 para que García pueda volver a postularse.

Queda igualmente por ver qué pasará con el fujimorismo, encarnado en Keiko Fujimori, hija del ex presidente, en los comicios limeños. Aunque mantiene una intención de voto del 20% en las presidenciales –pese a tener como único objetivo de gobierno la liberación de su padre–, no presenta candidato alguno a la Alcaldía de la capital. Hay rumores muy serios de que el APRA podría apoyar su candidatura para evitar la victoria de Toledo, un hombre al que la formación del actual mandatario prefiere no ver en el poder.

Sea como fuere, otro motivo de interés en la disputa entre Flores y Villarán por la Alcaldía de Lima es que, por primera vez en dos decenios, los peruanos comienzan a inclinarse por ideologías muy marcadas (izquierda o derecha, progresismo o conservadurismo), dejando de lado el voto de respaldo o rechazo a un personaje determinado (Fujimori u Ollanta Humalla, por poner dos ejemplos). Aunque parece una realidad aún bastante distante, para algunos analistas podría tratarse de un primer paso para que el Perú y sus electores conquisten la tan ansiada madurez democrática.

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