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ORIENTE MEDIO

Victoria iraquí, logro americano

El 15 de octubre de 2005 se registró una histórica victoria iraquí en los 6.235 colegios electorales del país. Millones de iraquíes depositaban su voto de “sí” o “no” a la nueva Constitución. Sin importar los resultados finales, el proceso político en el Irak post baazista está emergiendo como una victoria contra los obstinados ataques del terror, perpetrados por Al Qaeda y los restos del régimen de Sadam.

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Sólo desde ese ángulo, el bloque de 15,4 millones de votantes registrados (incluidos quienes votaron "no" o no pudieron participar por miedo) ha derrotado, una vez más, a las fuerzas del yihadismo y el baazismo.
 
El 30 de enero, las primeras elecciones libres asestaban el primer revés a los terroristas. El referéndum del 15 de octubre causó la segunda derrota de los yihadistas. He aquí el porqué:
 
Victoria de la seguridad. Con 155.000 tropas americanas, 22.000 fuerzas de la Coalición y cerca de 200.000 soldados y policías iraquíes desplegados eficientemente, los territorios de Irak han sido asegurados por fuerzas disuasorias significativas. A los yihadistas y a sus aliados transfronterizos, que llevan desde mediados de verano emprendiendo ataques masivos, se les negó la capacidad de interrumpir el proceso de votación. Eso es por sí solo una victoria para la alianza norteamericano-iraquí sobre el terreno: por segunda vez en un año se permitió que el pueblo iraquí expresara su voluntad libremente, mientras que el terror de la yihad era incapaz de impedir el proceso democrático.
 
Por otra parte, el 15 de octubre la defensa militar de Irak registró cifras más altas: entre el pasado enero y octubre, más de 130.000 efectivos de las tropas iraquíes que vigilaron las elecciones legislativas fueron entrenadas y equipadas, y reforzadas con otras 60.000, antes del ser desplegadas sobre el terreno para la protección del referéndum. El crédito por este logro es ciertamente de Estados Unidos, pero también de la OTAN, fuerzas que fueron capaces de dotar a la "nueva República" de armas y poder en menos de un año.
 
El terrorista jordano Abú Musab al Zarqaui.Claramente salió a cuenta, porque incluso mientras Al Qaeda reclutaba dentro de Irak y era reforzada a través de Siria con miles de terroristas, la carrera cualitativa y cuantitativa era obviamente ganada por el ejército iraquí, de patrocinio norteamericano. Tras dos años y medio de terror-insurrección, las redes de Abú Musab al Zarqaui no fueron capaces de detener o derrotar a las defensas del nuevo Irak. El éxito del referéndum es prueba clara: hubo una victoria de la seguridad en Irak.
 
– El consenso nacional se amplía y consolida. El 31 de enero de 2005, 8,5 millones de iraquíes desafían no sólo a Zarqaui y a los antiguos baazistas, también a las vastas redes del yihadismo y a muchas dictaduras de la región, depositando sus votos para seleccionar entre cientos de candidatos y elegir democráticamente una Asamblea. La nueva república produjo un Parlamento a pesar de los llamamientos a crear un emirato por parte de Al Qaeda y la escéptica Liga Árabe. Ese fue el comienzo del viaje democrático del país. Pero la democracia no significa una visión y una elección: muchos partidos significa muchos programas. Comenzaba un consenso nacional entre la mayor parte de los chiíes y todos los kurdos y otras minorías, a pesar de malinterpretaciones de grupos más reducidos, como los cristianos caldeo-asirios, los turcomanos o los mandeanos: la imagen general cobraba forma. A la mayoría numérica de Irak se le oponían al menos dos enemigos.
 
Naturalmente, faltaba la representación suní. Yihadistas y baazistas han utilizado todos los medios para intimidar a los moderados. Los clérigos radicales utilizaron su influencia para boicotear al Gobierno. Además, se cometieron errores políticos tanto por los chiíes-kurdos como por las autoridades de la Coalición, que han alienado a otros suníes. Sin embargo, la victoria de enero fijó el escenario del cambio en el terreno político. Viendo actuar al nuevo Parlamento, florecer a los medios y desarrollarse la vida política, muchos grupos, tribus y líderes suníes cruzaron la línea del boicot a la participación en el proceso político: primero adhiriéndose al debate constitucional, luego participando en el referéndum, incluso con un voto de "no".
 
Hacia agosto de 2005 no había una "posición" suní hacia el debate constitucional. Muchos de entre ellos se distanciaban del "rechazo a todas las constituciones" de Zarqaui, y hasta de la crítica "a esta constitución". La integración fue lenta, y continuará siéndolo, pero está ocurriendo. El consenso nacional no es total, pero se está ampliando y consolidando poco a poco.
 
Una aplastante mayoría de los iraquíes ha puesto punto y final al pasado dictatorial y ha rechazado la agenda terrorista. Las diferencias son, sin embargo, enormes, pero el país quiere "tratamiento" político.
 
– Se adopta la estructura federal. Los kurdos desean una federación fuerte como alternativa a lo que afirman es su derecho de autodeterminación. Otras minorías más reducidas apoyan una entidad federal si se les permite participar por sí mismos. Los chiíes han aceptado una región federada para los kurdos como medio de mantenerles dentro de Irak, y no les importaría tener una propia. Mientras la democracia sea la elección, cualquier opción es ganadora para los chiíes: si el país es centralizado, los chiíes tienen una mayoría del 65%; si es una federación, la mayor entidad será la suya.
 
El estamento político suní se queda sólo en su rechazo a lo que creen es una puerta a "la partición" del país. Pero su análisis aún está influido por la vieja ideología panarabista. Si se reconoce a los diversos grupos étnicos y religiosos y se garantizan sus derechos, ¿por qué dividirían la república, incluso si tienen el derecho básico a la autodeterminación? Como argumenté en un debate de Al Hurra TV –junto con otros analistas iraquíes, árabes y norteamericanos–, las provisiones constitucionales no son la cuestión, sino la determinación por parte de todas las comunidades iraquíes de que el país sea pluralista.
 
Sadam Husein.Los suníes democráticos pronto llegarán a la conclusión de que la solución federal es la única alternativa real a la partición. No sólo Irak se beneficiará de esta solución, también Sudán, el Líbano y otros países multiétnicos de la zona.
 
– La distribución de los dividendos del petróleo. La Constitución actual proporciona un cociente de beneficios de la producción petrolera. El motivo es simple: en el pasado, Sadam Husein robaba al país y utilizaba el dinero para comprar armas y enviar soldados iraquíes a sangrientas campañas contra Irán y Kuwait, así como contra los kurdos y los chiíes. Los beneficios futuros se utilizarán para ayudar a las regiones marginales (chiíes y kurdas sobre todo) a crecer económicamente. Pero las zonas suníes también se beneficiarán. El Irak federal está diseñado para tener una autoridad nacional que administre el nivel de desarrollo del país. Los suníes, situados geográficamente en el centro, también se encuentran en el centro de la vida educacional, económica y social. Serán parte del renacimiento económico petrolero. Bajo un Irak federal moderno, una clase media suní tiene mayores posibilidades de beneficiarse de "un crecimiento nacional" que bajo un régimen monopartidista o similar al talibán.
 
– Conclusión. Lo más probable es que el terrorismo yihadista esté determinado a atacar de nuevo y a continuar haciéndolo, pero las defensas de Irak y de la democracia se hacen más fuertes. En este conflicto de décadas de duración, que ha atestiguado el derramamiento de sangre y la destrucción en las costas norteamericanas, el éxito del referéndum en Irak es tan valioso como una victoria al estilo de la de Normandía para las tropas norteamericanas y de la Coalición.
 
La guerra está lejos de haber sido ganada, pero uno de los aliados más importantes de América se ha reforzado y consolidado. Estados Unidos sacrificó 2.000 de sus mejores jóvenes para deponer a un dictador, luchar contra Al Qaeda en Irak y proteger el surgimiento de una sociedad civil. A su vez, se formó una nueva república, y millones de ciudadanos han podido tener su destino en sus manos.
 
En plena guerra contra el Terror, el 15 de octubre fue un gran logro de Estados Unidos, pero por encima de todo una victoria iraquí. Si dividimos la cifra de soldados norteamericanos que murieron en el conflicto hasta el 15 de octubre nos daremos cuenta de que por cada héroe caído se concedió el derecho de sufragio contra el terror a 4.500 votantes iraquíes. En el conflicto global contra el yihadismo, los esfuerzos y sacrificios americanos están activando mayores recursos contra el imperio proyectado por Aymán al Zauahiri y Osama ben Laden.
 
Puede que los tiempos más difíciles estén aún por llegar, en este conflicto emprendido por los yihadistas, pero en alguna parte de Oriente Medio algunos pueblos han hablado contra los enemigos de la democracia. Y eso es una victoria.
 
 
Walid Phares, doctor en Relaciones Internacionales y Estudios Estratégicos por la Universidad de Miami. Experto en temas relacionados con el islam político y la yihad, dirige la Fundación por un Líbano Libre y es miembro del Middle East Forum.
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