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CRÓNICAS COSMOPOLITAS

Conversaciones melancólicas

"¿Cómo va el mundo, don Segismundo?". "¡Fatal! Se mire por donde se mire, todo fatal. Hojeas un periódico, sólo malas noticias; miras la tele, sólo catástrofes; hablas con tu diputado..." "¿Habla usted con su diputado?". "¡Qué va! Lo leo, que es peor..."

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– ¿Cuáles son las peores noticias que podría usted reivindicar para Alegría de Orio?
– ¿Qué es eso?
 
– Una anécdota familiar. Cuando estábamos en Lequeitio, en 1936...
– Pero, vamos a ver, ¿está usted aquí para entrevistarme o para contar recuerdos infantiles?
 
– Disculpe. Cuando dice que todo va mal, ¿podría darnos algún ejemplo concreto?
– ¿Qué le parecen las elecciones italianas? Ha perdido Berlusconi, que tenía mucho de payaso, pero nada tan catastrófico como lo pintan, y además tenía razón en un punto, por lo menos: dijo que el socialcretino de Prodi se bajaba los pantalones ante los comunistas, y está visto. Giorgio Napolitano será el primer comunista presidente de un país democrático occidental. Se nos dice que siempre fue un "comunista de derechas" (?), un moderado que respetaba los semáforos, sencillamente porque siempre obedeció al jefe, fuera éste Togliatti (¿recuerda a Ercoli?), Berlinguer o quien fuera. También se dice que es un ex comunista convertido en "demócrata de izquierdas". ¡Pero mecachis en la habanera! Milosevic también había cambiado el nombre de su partido, lo llamó "socialista". Y los comunistas polacos se llamaban Partido Obrero Unificado Polaco (¡POUP! ¡POUP!), con la misma O que el PSOE. Resulta que nadie acepta la realidad, nadie quiere sacar sus consecuencias: el comunismo es un totalitarismo, como el nazismo, y duró mucho más, y mató mucho más. En cambio Fini, que es el político más inteligente de Italia, no llegará a nada por haber sido del MSI, tildado de neofascista, y que lo haya transformado no cuenta: será eternamente culpable.
 
– Comparto sus críticas a la situación italiana; pero, quedándonos en Europa, Angela Merkel no lo está haciendo del todo mal...
– Lo está haciendo muy bien; pero, por importante que sea Alemania, no es Rusia, ¡y cuidado con Putin! Cada vez es más imperialista. Pero Italia va mal; España explota; y mañana concederán la autonomía musulmana a Córdoba; y si no regalan Biarritz a ETA es porque los franchutes no lo aceptarán jamás. Los franchutes disimulan el peligro islámico en su casa, pero que nadie se atreva a tocar a su territorio. De los otros países no me fío. No, el único que no va mal es el Reino Unido, y además tiene una suerte inmensa: que siga el New Labour, con Blair o Brown, no será una maravilla, pero bien; ¿que llegan los conservadores? ¡Pues mejor!
 
Mahmud Ahmadineyad.– Pasando al Oriente Próximo. ¿Qué le parece la situación?
– ¿Me lo dice o me lo cuenta? No será la revolución permanente, pero sí la guerra permanente. Y además, con ese Irán de los locos de Alá, que se pone chulo y puede, con sus bombas atómicas... bueno, eso de atómicas ya es la prehistoria: sus armas nucleares, o termonucleares, o como se llamen; ese Irán que no amenaza sino promete destruir Israel, y que exporta el terrorismo al Líbano, a Irak, donde pueda... A propósito de Irak, si todos los grupos islamistas han elegido ese país como principal frente de su guerra, por motivos obvios, no logran sus propósitos, pero sí mantener el caos del atentado suicida diario.
 
– También me refería a Israel. Usted, que se ha declarado "sionista moderado", ¿qué piensa del nuevo Gobierno?
– ¿Yo, sionista moderado? ¡Nunca! De moderado, nada. Sionista, a secas. Pues me parece no sólo bien, sino normal. Es un país democrático, el único en toda la región. Incluso si no soy partidario de los gobiernos de coalición, tan a menudo "ni chicha, ni limoná", puede que no tuvieran más remedio. Ahora bien, no me fío de Amir Peretz, no como persona sino como ministro de Defensa. ¿Porqué no le han dado otra cartera? Bueno, ellos sabrán. En cambio, me fío mucho de Tzipi Livni, la ministra de Exteriores. Me hablaron de ella por primera vez hace pocos meses, como de una persona excepcional, y lo confirma. Olmert cumple, pero esa señora promete más. Por cierto, me llama la atención el caso de Sharon. Fue el israelí más odiado por toda la progresía europea, los "bostonianos" yanquis, los literatos latinoamericanos, toda esa ralea gauche caviar; y a fin de cuentas lo hizo muy bien, y es el artífice de la actual política israelí, el fundador de Kadima, todo eso; y está en coma... ¿desde cuándo? ¡Desde enero! ¡Y no se muere! ¡Menudo personaje!
 
– ¿Y la victoria electoral de Hamás?
– ¡Qué victoria electoral ni qué huevos fritos! ¿Ha mirado la tele? ¿Ha visto los fusiles acompañando a los electores y votando en su lugar? No, ese "detalle" no se ha visto. ¿Y qué hace Europa, bueno, la UE? Muchas carantoñas, hay que discutir con Irán, hay que negociar con Hamás. Negociar, sí, pero esto no es negociación, es cobardía. Nada, nada, hay que bombardear las instalaciones nucleares iraníes, antes de que sea demasiado tarde. Y Putin, aclaro, se las da de árbitro, aconseja, exige, amenaza... Pero, las cosas como son: toda esa ralea progre que se arrodillaba ante Moscú, de Lenin a Gorbachov, ahora denuncia a Putin, como si fuera peor que todos ellos. ¡Pues es mentira! Incluso en Chechenia no ha sido tan bestia como Stalin. ¿Quién criticó a Stalin, o a Brejnev? El 0,007 de la izquierda y el 9,2 de la derecha. Y con Gorbachov, ¡no hablemos!, la euforia absoluta. Putin es malo, pero los otros fueron peores. Yeltsin es un caso aparte: no sé si fue un "quiero y no puedo" o un "puedo y no quiero". Pero bueno, dio la puntilla a la URSS, y eso yo no lo olvido.
 
Hugo Chávez, Fidel Castro y Evo Morales.– Otro tema de actualidad es la reunión en Viena de la UE y los países latinoamericanos.
– ¡Ay! La repanocha. ¡América Latina es la repanocha! Después de África, es el continente más desgraciado, con una fatalidad histórica de desastres. Bueno, en varios países el sacrosanto PIB es superior, tienen importantes recursos naturales, una literatura valiosa, muchos cosas, y parece más aventajada que África, pero políticamente es un desastre. Bueno, África también. Asistimos a una nueva ola de lo que llaman "populismo", o sea a una nueva camada de dictadores demagogos, los Chávez, Morales, y el más antiguo tirano y el político más rico del mundo, Fidel Castro, ése que, como Franco, morirá en su cama, pero no es nada seguro que después las cosas transcurran como en España, que tampoco somos, hoy, modelo de nada. ¿Cómo se llama ese golpista fallido, fascista de izquierdas, candidato a la presidencia del Perú? ¿Almunia, Aníbal, Humaya? ¡Da lo mismo! ¡Menudo pájaro!
 
– Los sondeos dan a Alán García vencedor...
– ¡Ay! ¡Alán García! Ya fue presidente, ¿no? ¿No fue él quien quiso nacionalizarlo todo, hasta el papel higiénico?
 
– Algo, así, en efecto. Pero, pasando a un tema cultural...
– ¡Nada de cultura! Si no saco mi pistola es porque no tengo. Pero nada de "cultura": eso suena a Ministerio, "política cultural", "excepción cultural", burocracia, subvenciones, funcionarios. ¡A la basura! Hablemos de literatura, cine, teatro, pintura, música, arquitectura, hablemos incluso de creación artística, pero dejemos lo de la cultura a los funcionarios, para que sigan chupando del bote. ¿Qué me iba a preguntar?
 
– En realidad, más que "cultural", con o sin comillas, es un tema político, ya que se trata de censura. ¿Qué opina usted, don Segismundo, de la retirada de una obra de teatro de Peter Handke del programa de la Comedie Française?
– ¡Nada! ¿Qué voy a opinar? Una chorrada más. Y no he leído la obra, que es lo único que cuenta. Pero ese austriaco... ya sé que es famoso, pero a mí no me gusta nada como escritor. Ahora bien, escandalizarse porque ha ido al entierro de Milosevic es de paletos; después de todo lo que había escrito a favor del dictador, era lógico. Si yo fuera administrador de esa vieja e ilustre demi-mondaine, me hubiera sentido ridículo si hubiera censurado a Brecht por su filocomunismo repugnante, o a Harold Pinter por sus soeces insultos a Blair y a Bush, que demuestran un infantilismo político sin remedio. Todo este lío sólo sirve para hacerle publicidad a ese cretino de Handke. ¡Y a mí qué! Hay cosas más importantes, o sea más siniestras.
 
– Si me permite, volviendo al tema...
– A nada. No he dicho nada, pero lo he dicho todo, por ahora. Ha llegado el momento de mi inyección de morfina. ¿No oye los pasos enérgicos de la enfermera? Por cierto, es deliciosa, un encanto... ¿A que no sabe a quién se parece?
 
– ¿Y a usted quién le ha autorizado a levantarse, don Segismundo?
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