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Recuerdo para olvidadizos

El cáncer del 11-M produjo metástasis en España y estamos aún bajo sus efectos letales, tanto el pueblo como la nación.

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En este año de encuestas electorales permanentes, echo en falta una sobre los atentados de los trenes de Cercanías. Seguro que buena parte de los lectores piensan que mi ocurrencia es extravagante, pero al menos una minoría no se extrañará de que el padre de una víctima mortal de aquel atentado asocie la inexplicada pérdida de su hijo con las elecciones legislativas. Han pasado ya más de once años de aquel genocidio o crimen de lesa humanidad. Los votantes de edades comprendidas entre los 18 y los 28 años no participaron en aquellas votaciones que alumbraron este nuevo régimen. La gran mayoría de los votantes que elegirán el nuevo Parlamento, e indirectamente al nuevo presidente del Gobierno, o no recuerdan o no son conscientes de que los tres poderes del Estado –Ejecutivo, Legislativo y Judicial– son herederos directos del mayor crimen político de nuestra historia en democracia.

Partiendo de esta premisa, resultaría razonable que, en la cuarta legislatura posterior a los atentados, los electores pudiéramos elegir unos representantes limpios de responsabilidades penales, políticas y judiciales. Sería bueno que los candidatos para regir nuestros destinos durante los próximos cuatro años se sometieran a una especie de Juramento de Santa Gadea. Tener relación con un hecho como el 11-M, por imprevisión, planificación, acción, omisión, explotación, olvido o silenciamiento, en lugar de impulsar la investigación, enjuiciamiento y ajusticiamiento de los responsables, creo que sería lo mínimo exigible a nuestros futuros representantes. Estas exigencias, tan elementales en democracia, seguro que podrían eliminar de entrada algunas siglas y candidatos del panorama electoral. Celebraría equivocarme en mi apreciación, pero no creo que un partido político o candidato pudiera presentar un pasado o un plan de acción más noble que la investigación y reparación de aquel crimen, perpetrado contra el pueblo y la nación españoles. Alguien podría pensar que el Poder Judicial no lo elegimos los votantes, pero no seamos ingenuos, ¿existe de facto la separación de poderes?

Una encuesta sobre este grave asunto sería una herramienta imprescindible para la buena gobernanza. Ello dejaría en evidencia, ante todo, si el pueblo cree que aquel odioso ataque a personas inocentes, inofensivas y trabajadoras puede ser considerado y tratado como cosa juzgada; si ese acto criminal, realizado con premeditación y alevosía, se podía haber evitado; si se pudo realizar sin el concurso de unas mentes diabólicas que lo concibieran y lo planificaran. Si el pueblo cree que conocemos a todos los autores. Si se ha descubierto la trama que consiguió hacer estallar cuatro trenes a la vez. Qué razones tenían los que hicieron desaparecer los trenes en cuarenta y ocho horas, y quiénes lo hicieron. Por qué los Tedax de Canillas perdieron las muestras y evidencias tomadas en los trenes. Quién puso pruebas falsas como la furgoneta Renault Kangoo o la mochila de Vallecas. Quién dio la orden de incinerar las ropas de los asesinados en la incineradora de Valdemingómez. En fin, podíamos seguir enumerando hechos probados que evidencian el fraude de los representantes públicos elegidos a raíz del 11-M; fraude en la comisión parlamentaria de investigación, fraude en la instrucción practicada por incompleta y fraude en el juicio, porque con esa instrucción no se pudo dictar más que una sentencia sin autores, sin trama y sin responsables de ocultar hechos y pruebas antes, durante y después del juicio.

Si los que tuvieron el deber constitucional de evitar los atentados, de investigar policial, política y judicialmente los más de dos mil asesinatos, sean mortales o en forma de tentativa, no han llegado a obtener resultados y condenas, más allá de los recogidos en la sentencia dictada el 31-10-2007, creo que demuestran ante las víctimas y ante el pueblo español que no han cumplido sus juramentos. Respecto a las siglas y personas surgidas recientemente, creo que este asunto no figura ni en sus idearios ni en los programas electorales que han difundido. El cáncer del 11-M produjo metástasis en España y estamos aún bajo sus efectos letales, tanto el pueblo como la nación. Creo que sería pertinente la encuesta que propongo. Escuchen o no mi petición, al menos espero que pueda servir como recuerdo para los olvidadizos. La lista de ellos sería histórica y enorme.

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