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AL MICROSCOPIO

Carta a un ecologista que no come marisco

Dice WWF-Adena, al más puro estilo ecologista, que la situación de nuestro mar un año después del derrame del Prestige es mucho más grave de lo que los científicos y autoridades han venido sosteniendo. No le voy a engañar: no me lo he creído. Como tampoco suelo creerme a pies juntillas otras notas, afirmaciones, llamamientos o documentos que emite la citada organización de "protección de la naturaleza".

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Estimado señor Walmsley: este diario se ha hecho eco del informe que la entidad a la que pertenece, WWF, ha emitido con estrépito sobre el estado de la fauna comercial en la costa gallega. Dice el informe, al más puro estilo ecologista, que la situación de nuestro mar un año después del derrame del Prestige es mucho más grave de lo que los científicos y autoridades han venido sosteniendo. No le voy a engañar: no me lo he creído. Como tampoco suelo creerme a pies juntillas otras notas, afirmaciones, llamamientos o documentos que emite la citada organización de "protección de la naturaleza". Y no lo hago porque le tenga una grima especial a las siglas, sino porque me parece sano cuestionarse siempre las afirmaciones catastrofistas y de tinte dogmático, vengan de donde vengan. Aún recuerdo los días en los que WWF aseguraba que los incendios de 1997 en Indonesia iban a suponer una "catástrofe planetaria". En realidad, aquellos fuegos no prendieron ni el uno por 100 de la masa forestal indonesia y ni siquiera estuvieron entre los más graves acaecidos en la zona. O aquella otra ocasión de 1995 en la que WWF advertía de un aumento dramático en la masa deforestada planetaria cuando la ONU detectaba que, en realidad, entre 1990 y 1995 la deforestación había descendido en intensidad de un 0,34 a un 0,32 por 100.
 
No es eso, no, lo que más me preocupa de lo leído en el informe. Lo más llamativo para este modesto lector es su afirmación rotunda de que "personalmente no comería marisco español y advertiría a los turistas que no lo hicieran". Obviaré reseñar su supina ignorancia sobre las peculiaridades del litoral español, la diversidad de costas y mares en las que se pesca marisco, la disparidad de técnicas y la abundancia de controles sanitarios de última generación que se aplican. Obviaré incluso su desfachatez al olvidar a los cientos de miles de españoles que ya comen marisco español a diario sin haber sufrido intoxicación alguna. De todo ello, seguro que se dará merecida cuenta en la prensa española durante las próximas jornadas.
 
Sólo querría comentarle, don Simon, algunos aspectos que no acabo de entender de su mensaje. Nos dice usted, a través del periódico británico The Guardian: "después del desastre del Braer en Shetland (1993) parte de la industria marisquera fue clausurada durante siete años. La contaminación en España es mucho peor, pero la captura se reabrió tras dos meses". ¿Qué entiende usted, exactamente, por "peor"? El petrolero Braer depositó de una sola vez en el mar 85.000 toneladas de crudo ligero. El Prestige, tras un año de su hundimiento, no ha derramado ni el 80 por 100 de su carga completa que constaba de 77.000 toneladas de fuel. ¿Tiene usted algún modo especial de hacer las cuentas que se nos escapa al resto de los mortales?
 
Pero la cosa no queda ahí, querido apocalíptico. Sería de gran interés para los españoles que leemos aterrados sus predicciones y consejos que nos dijera si está de acuerdo o no con la siguiente afirmación:
 
"El del Prestige ha sido, sin duda, un gran desastre. Pero las bacterias marinas seguro que ayudarán a dispersar el fuel con mayor rapidez que en el caso del Exxon Valdez en Alaska o el Erika en Francia. Además, la distancia de la costa a la que se ha hundido el barco nos permite albergar esperanzas de que se produzca una dispersión natural del vertido más rápida que en otras ocasiones".
 
Saco del cajón estas declaraciones porque las hizo hace menos de un año Sian Pullen, que curiosamente era entonces la responsable del Programa Europeo Marino de la organización a la que usted pertenece: WWF. ¿A quién debemos creer? ¿Cuál de los dos mensajes es el que apoya oficialmente su entidad ecologista?
 
La incoherencia aparente no deja de ser preocupante, aunque no es tan grave como la incoherencia manifiesta que se desprende de otra de sus afirmaciones, estimado experto. Fue usted, o alguien con el mismo nombre y cargo, el que advirtió a la revista New Scientist que "la cantidad de petróleo vertido por el Prestige es mayor que la que derramó el Exxon Valdez, y además es más peligrosa debido a la mayor temperatura de las aguas gallegas".
 
Siento tener que acudir de nuevo a su ¿jefa?, la doctora Pullen. Fue ella la que me enseñó que "la degradación natural del fuel derramado es más lenta en las aguas frías que en las cálidas. Por eso, en el caso del Prestige la posible biorremediación será más eficaz que en las gélidas costas de Alaska". La realidad es que en aguas más templadas resulta más sencilla la evaporación de los compuestos volátiles del vertido y su subsiguiente descomposición en la atmósfera mediante fotooxidación. ¿Por qué no menciona este dato, también, señor Walmsley?
 
No quiero cansarle, porque estoy seguro de que estará muy atareado tratando de convencer a todos los que le escuchan de que no coman marisco español. Sólo le pediré un esfuerzo más. Un reciente informe de su querida y prestigiosa organización, WWF, alertaba de que "cada día más de 300 tanques de fuel cruzan el Mediterráneo. Este volumen tan elevado supone un grave riesgo de que sucedan accidentes y vertidos pero, más preocupante aún es el hecho de que cada jornada se pierden 2.600 toneladas de fuel en el Mediterráneo debido al limpiado irregular y deliberado de los tanques en alta mar". La nota terminaba con un eslogan contundente: "Estos datos suponen que el Mediterráneo sufre el equivalente a 15 Prestiges cada año". Estamos a la espera de su próximo anuncio para dejar de consumir pescado y marisco también en el Levante español, la costa francesa, Italia, Grecia, Marruecos, Argelia, Chipre...
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