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EL ARTE DE (SOBRE)VIVIR

¡Un ministro en mi nevera!

Carrillo ha dicho que a "Garzón le puede salir el tiro por la culata". Lo dudo. De momento va ganando. Zapatero y su gente están detrás de la jugada. Y la cosa irá para lejos. Es el elemento diferenciador clave que tiene el PSOE respecto al PP. Por lo tanto, preparémonos para lo peor y, sobre todo, intentemos ser humildes para descubrir la miseria moral y política, la miseria individual y colectiva, que hay detrás de esta operación de condena del franquismo dejando a salvo a los franquistas y, por supuesto, a los criminales de la Segunda República.

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Dos años, como mínimo, tendremos que soportar, machacona y reiteradamente, este juicio condenatorio del franquismo en término globales, o mejor, de "culpa organizada" a la manera nazí sin que apenas le roce la condena a los franquistas que están en el PSOE o los aledaños del poder. Dos años de miserias morales tendremos que soportar para ocultar que la llegada de la guerra civil española fue producto del comportamiento criminal de los dirigentes de la Segunda República. Dos años nos quedan por delante para ocultar culpas y responsabilidades criminales de todo tipo.
 
Así las cosas, por hoy, paso de las declaraciones de Carrillo y los suyos, y me enfrasco en la lectura de un ensayo que mezcla política, humor y actualidad. Fue publicado antes del verano, su autor es Itxu Díaz, que vive en La Coruña y escribe en El Confidencial Digital. El título del libro es ¡Un ministro en mi nevera! (Dyal.net).
 
No tengo el gusto de conocer al autor personalmente. Me remitió su libro el 8 de julio de 2008, pero hasta hace dos días no me fue entregado. Durante todo este tiempo, seguramente, el paquete estuvo extraviado. Sirva esta nota para darle razón, al menos, de su envío. Pero, sobre todo, deseo expresarle que su lectura me ha ayudado, e incluso me ha hecho sonreír más de una vez, para sobrellevar la inmoralidad creada por nuestra casta política y sus palmeros.
 
Aunque esta nota no pretende ser una reseña, tengo que reconocer que el subtítulo de su libro es muy acertado para los tiempos que corren: "Manual para sobrevivir a gobiernos omnipresentes". Da para tanto que no descarto apropiármelo para titular otra evanescente columna. Sin embargo, hallo algo curioso, casi extraño, en este libro que me lo hace atractivo, pero que me cuesta expresarlo con sencillez. Pienso y releo pero no logro descifrarlo. Al final, me dejo llevar por la escritura y afirmo que su estilo no es malo, pero no es estimulante tanto por lo que dice sino porque tiene ganas de decir. Ganas, sí, la voluntad es todo en este libro. Felicidades. Este ensayo es un torrente de energía. De mirada limpia.
 
Este Itxu Díaz no escribe al dictado de nadie y, además, quiere tener criterio propio. Conoce muy bien la prensa digital y la de papel. Ha tenido ocasión de sufrir en sus propias carnes, según deduzco de algunos análisis, ciertas censuras y, por supuesto, está embridando sus opiniones para que nadie le acuse de catastrofista. Su desenfado y atrevimiento a la hora de abordar las cuestiones más dispares me ha resultado estimulante, pero sobre todo me ha hecho caer en la cuenta de que, a pesar de todo, con tipos como Itxu no todo está perdido.
 
El cinismo de este ensayo me interesa. Es capaz de criticar el mundo, porque previamente se ríe de sí mismo. Todos estamos expuestos a la crítica. Nadie está a salvo. Pero, por otro lado, muchos se salvan; los justos, los buenos y los honrados salen ilesos; por ejemplo, su necrológica de Calvo Sotelo es uno de los textos más inocentes y limpios que he leído en los últimos tiempos. Lo recuerda en El Español, ese bar pequeño y con dos puertas de Ribadeo, charlando con Pilar, mientras apuraba el aperitivo. Aunque más que hablar, fijaba en silencio sus ojos en la calle San Roque, contemplando su Ribadeo –y nuestro– en la eterna primavera de una agosto más.
 
Hay otro matiz interesante que no pasa desapercibido para quien escriba aquí. Itxu Díaz conoce este medio mejor que la media. Es un lector voraz de Libertad Digital y un telespectador fiel de Libertad Digital TV, especialmente del informativo de Dieter Brandau. El libro está lleno de citas a autores de Libertad Digital, como para no leer este ensayo.
 
Creo que Itxu Díaz y, por supuesto, su libro representan a una generación joven que, tanto para lo bueno como para lo malo, está condicionada por el pensamiento y, seguramente, también por las singularidades de Libertad Digital. Este ensayo es un motivo y, quizá, una razón para repensarnos. Para conllevarnos.
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