LA LUCHA DEL OBISPO DE HONG KONG
Defensor civitas
Todos recordamos la escena de aquel joven estudiante chino que puesto en pie en una avenida de Pekín, impedía con su cuerpo el paso de una hilera de tanques rumbo a la plaza de Tiananmen. Corría el año 1989, y el régimen comunista estaba a punto de segar el brote de libertad que había germinado entre los estudiantes chinos. Esa foto reproducida miles de veces, ha recorrido el mundo y ha quedado como un símbolo de la dignidad del hombre singular, frente al poder de cualquier aparato totalitario.