JULIÁN MARÍAS
La vida perdurable
Cada uno de estos tres pecados por separado, ser liberal, ser español y ser católico, suele ser motivo suficiente para ganarse algún tipo de grado de marginación de la vida intelectual española; Julián Marías atesoraba sobradamente los tres. Su fe lo llevó a participar en París en la Semana de los intelectuales católicos en 1949 o a pasearse con Alfonso Querejazu por parajes abulenses en las Conversaciones Católicas de Gredos o a responder a la llamada de Juan Pablo II para formar parte del entonces recién creado Consejo Internacional Pontificio para la Cultura.