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Itxu Díaz

La conspiración del frío

El Gobierno es como un padre. Qué digo, como una madre. Como una madre posesiva y derrochadora.

El Gobierno es como un padre. Qué digo, como una madre. Como una madre posesiva y derrochadora.
Pedro Sánchez en Lanzarote. | EFE

El Gobierno es tan bueno que creo que voy a echarme llorar de purita emoción. Es como un padre. Qué digo, como una madre. Como una madre posesiva y derrochadora. En su bondad ha decido regalarnos dos grados. Ya no tendremos que estar en los bares a 27. Gracias al Gobierno de España, ahora tenemos permiso para estar a 25 grados. Necesitaría mil artículos para describir el agradecimiento que siento a esta hora hacia todo el Consejo de Ministros. ¿Cómo se puede ser tan buena gente, tan legal, tan generoso? Con 27 grados la ropa se te pega. Con 25, si lo complementas con chanclas y bermudas, el fresquito se te cuela entre los dedos y te sube por la pernera ventilándote hasta el tuétano, por decirlo de una manera que puedan leer los niños. Adoremos al unísono al Gobierno, besemos los pinreles al Amado Líder Sánchez. Arriba esos puños.

Antes la vida era difícil. Tenías que estar siempre tomando decisiones y asumiendo responsabilidades. La lacra de la libertad, ya sabes. Con Sánchez todo es más fácil. Ya no tenemos que lidiar con los caprichos de nuestra autonomía personal. La economía es elegir. La economía es el mal. El capital, ni te cuento. Ahora lidiamos solo con los caprichos de la suya. Antes el BOE recogía las libertades que se iba a tomar el Gobierno sobre tu vida. Ahora, gracias a Sánchez, el BOE recoge las libertades que tú te puedes tomar sobre la vida del Gobierno, que lo llena todo.

No sé cómo no se le había ocurrido antes a alguien, o al menos a alguien que no tenga millones de muertos a sus espaldas. Me siento tan comprometido con esta nueva forma de vida tutelada que estoy donando anónimamente todo lo que ahorro en corbatas al Ministerio de Igualdad, para que haga otro cartel diciendo quién puede ir a la playa, a ver si esta vez incluyen gordos machos y logro darme un chapuzón antes de que acabe el verano. Y reservo también una parte para lo de Garzón, a quien dono un dinerito para que me diga en otra campaña el menú vegano que debo engullir esta noche en el restaurante. A 27 grados solo tienes ganas de un gazpachito, pero, quién sabe, a 25 igual podemos cenar unos insectitos sostenibles, si al ministro le parece lo bastante progre, resiliente y sostenible.

Estamos avanzando tanto en felicidad que el Gobierno acaba de ordenar que las chicas respondan con "entusiasmo" (es literal), y dando consentimientos explícitos y continuados, durante el transcurso de las relaciones macho-hembra. Con entusiasmo. Que en las cosas del amor no hay nada más deprimente que la apatía. "¿Te apetece que vayamos a cenar esta noche?", le dices. "Psé", te responde. Bajonazo máximo. Muerte por sopor. Matrimonio frustrado.

Ahora el Ministerio de Montero, si he leído bien, obliga a las mujeres a responder a gritos "¡sí, sí, sí!", y acompañándolo de pequeños saltitos de emoción y sonoras palmadas de felicidad y aprobación. ¡El psé se va a acabar! Siempre he creído que Montero es una agente infiltrada del machismo y, como la mayoría de las chicas, odia todas las demás mujeres. Por fin buenas noticias para los hombres.

Mi felicidad contrasta con las críticas de los de siempre. Esa derechona cansina y gris. Todo el día quejándose. Incluso hay gente ofendida por tuit de Iceta sobre el bono cultural. Yo estoy encantado. Claro que sí. Las cosas se dicen a la cara, no como cuando colaban ese "PSOE" subliminal en el gol de Butragueño. No. Ahora el ministro dice: te doy 400 pavos pero no te olvides de votarme. Y no hay duda alguna de en qué consiste el trato. A mí no me importa que me extorsionen, lo que realmente me molesta es que lo hagan por lo bajini. No creo que después de 400 euros para gastar en videojuegos ningún tonto-los-cojones vote a la derecha, como decía aquel célebre académico del PSOE.

El paraíso socialista está cada vez más cerca. Lo toco con la punta de los dedos y con los compartimentos de mi cartera. Estoy tan contento que saldría hoy mismo a beberme diez copas, si no fuera porque hay escasez de hielo. Qué cosa más extraña. Escaseces en el paraíso socialista. Conspiración. La conspiración del frío. Lo sabía. Sin duda, el frío es franquista, como la libertad, Ayuso, Leguina, el chuletón, y las tías buenas. Menos mal que ya han limitado el frío por decreto. Al infierno con el frío.

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