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Fake Franco

El anuncio es lo que vale: una noticia sobre el futuro. Me temo que lo del Franco del PSOE sí que es fake. A ver si lo ven los policías de la Verdad.

EFE

Gran parte de las viejas miserias del género humano reaparecen como nuevas -y casi todas, culpa del capitalismo- cuando se rebautizan, a ser posible en inglés. No había matones en las escuelas hasta que llegó el bullying. No existía la suplantación de identidad hasta que llegó el phising.

El rumor infundado, el bulo, la manipulación, la intoxicación informativa, el agit-prop, llámense como se quiera, ahora son fake-news y encierran tanto peligro y novedad que pueden echar abajo el resultado natural de unas elecciones. Hay que vigilar y legislar.

Es una pena tener que citar otra vez a George Orwell porque he de reconocer que no había leído su Homenaje a Cataluña y que tuve triste reseña del libro gracias a Memoria del Comunismo de Federico Jiménez Losantos. Para mi escaso consuelo, Homenaje fue anterior a 1984 y Rebelión en la Granja, obras que limpian algo de ese manchurrón violento inspirado en su afán de "matar fascistas" en España. Quizá al ver de cerca cómo se las gastaba Negrín con el POUM al que se había afiliado, que a su vez mataba a placer en Lérida, decidió el británico que era mejor no meterse en tanto lío español sin tener idea alguna de lo sucedido salvo por inspiración directa de Trotski, al que mandó asesinar Stalin.

Salvada la fake-novel de Orwell en Cataluña, origen de casi todos los fake-papers sobre la Guerra Civil que llegan a las escuelas como libro de texto, su obra 1984 es toda una guía inversa para el Gobierno de Pedro Sánchez. Un Ministerio de la Verdad… ¡qué gran idea! Sería capaz hasta de firmarla como suya. De hecho, lo ideal sería mezclar lo peor y lo mejor de Orwell, agitarlo bien y aparecer por arte de magia al pie de Cuelgamuros con una pala para desenterrar al dictador y una máquina de fabricar verdades. Pasado, presente y futuro en una impresionante imagen: Franco y la censura al servicio del socialismo de Sánchez. Franco y la censura, desenterrados por Pedro Sánchez.

¿Exageración? Según El País, "Cien policías blindarán el 28-A contra bulos y ataques informáticos". Policías contra bulos. Así lo explica el diario de Prisa:

El Ministerio del Interior pondrá en marcha el 1 de abril un plan inédito de ciberseguridad para el 28-A en el que se contempla, por primera vez, el riesgo de "una posible campaña de desinformación para alterar la voluntad del votante durante las elecciones".

Esa es la clave, que se pueda "alterar la voluntad del votante con campañas de desinformación". ¿De qué me sonará esto hace ahora 15 años? El gran Fernando Múgica lo llamó "los agujeros negros" y Luis del Pino, "los enigmas". Pero el PSOE, y lo que sería años después Podemos, lo llamaron "Quién-ha-sido". Eso sí, sólo durante los tres días de marzo. Después, silencio.

Sigue explicando El País:

Además, los agentes también rastrearán posibles campañas de desinformación, aunque en ese caso su actuación será diferente. "Se elaborará un informe con un análisis de lo ocurrido y se elevará a Presidencia, que será donde se decida qué hacer en ese caso", destaca el responsable del CNPIC. "Será necesario explicar a los ciudadanos la verdad con ayuda de los medios de comunicación, crear un contrarrelato", añade.

Ojo: "crear un contrarrelato". Ni siquiera "desmentir" o "contrastar". ¿Lo creará la periodista Ana Pastor desde Newtral, título que quiere traducirse como "noticia neutral", neutral como La Sexta según parece? Quizá con tanta ayuda alumbren una nueva red social mucho más ajustada a los necesarios "contrarrelatos". La pueden llamar Fakebook, que sale más barato en cuestiones de marca. En Cuba, Rusia, China y Venezuela, los sucedáneos de red social acotada a los valores auténticos hacen furor.

Lo cierto es que Pedro Sánchez ha visto con claridad el panorama electoral y, encuestas aparte, se le aparece prometedor: el PSOE es la Izquierda, toda, frente a un centro-derecha empeñado en calcular cómo echarla sin unirse. Y al fondo, Franco como metáfora, como reclamo electoral y como paradigma fake: Franco es Colón y la izquierda es el PSOE. Con Podemos ya casi no se puede contar pero no se negará a una revancha "postverdadera" en el Valle. Sánchez ha localizado a un enemigo único y concentra el fuego en él gracias al fichaje de Franco como promesa electoral. Casado, Rivera y Abascal no consiguen medir la distancia y mencionan casi tanto a Sánchez como al resto de contrincantes.

Gracias a la gestión pública de la verdad verdadera, Pablo Casado propondrá que los inmigrantes ilegales hagan la Selectividad en una semana antes de decidir si son deportados a Madagascar, Santiago Abascal figurará como seguidor de Atila en Twitter y Albert Rivera hackeará la votación en la gran final de "La Voz". Y no habrá fake-news, que para eso existe la libertad de expresión y el derecho a equivocarse en vísperas de urnas. Pero la tesis doctoral de Sánchez, las manipulaciones de los viernes, el abuso de poder en campaña, los ministros hacendados sin declaración de bienes, las intrigas con comisarios fuera de la ley que ahora lo saben todo del 11-M y hasta el mismo golpe de Estado de la Generalidad serán siempre fake-news que requerirán del correspondiente "contrarrelato" para que nadie equivoque su voto. Ni Orwell en cualquiera de sus épocas, la buena o la mala, lo habría imaginado con tanto detalle.

Lo de menos es que este PSOE llegue a ejecutar la exhumación y traslado de un dictador contra el que sólo se jugó el tipo el PCE. Por eso la fecha prevista es posterior a las elecciones generales y a las autonómicas y locales. Doble apuesta. El anuncio es lo que vale: una noticia sobre el futuro. Me temo que lo del Franco del PSOE sí que es fake. A ver si lo ven los policías de la Verdad.

Javier Somalo, director del Grupo Libertad Digital.

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