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Jordi Pujol y la S. S.

El expresident ha sido desposeído de la cartilla sanitaria tras negarse a abonar 1.864 euros a la Consejería de Salud de la Generalitat.

José García Domínguez
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"El problema es que en Cataluña no hay suecos". Cuánta razón llevaba el viejo Pla en su descreída réplica a los cuentos de hadas de Jordi Pujol, cuando propugnaba la socialdemocracia sueca como modelo a imitar para el país petit. Porque, aquí, hay de todo menos suecos. Ni tan siquiera el propio Pujol resultó ser sueco, aunque parece que se lo hace a la hora de pagar sus cuotas a la Seguridad Social. Así, el expresident ha sido desposeído de la cartilla sanitaria tras negarse a abonar 1.864 euros a la Consejería de Salud de la Generalitat. Ésa es la cuota establecida por ley para cuantos gocen de unas rentas anuales superiores a los cien mil euros, circunstancia que concurre en el padre de los hermanos Pujol-Ferrusola.

Solo en su condición de excargo público, Pujol senior ingresa de la Generalitat 86.418 euros anuales repartidos en catorce pagas de 6.173 euros. No obstante, el patriarca considera que hasta el último céntimo está mucho mejor en su patriótico bolsillo que en las arcas de la sanidad pública catalana. Esa sanidad pública a la que recurrió para que le operaran gratis total de una afección urológica en el Hospital de la Vall d’Hebron, tal como ha revelado el periodista Alfons Quintà. La misma sanidad pública en la que los cirujanos del Hospital de Sant Joan de Reus se han ofrecido a trabajar horas extra sin cobrar a fin de reducir las listas de espera. La que a día de hoy sigue adeudando las recetas de noviembre y diciembre de 2012 a todas las farmacias.

Que en Cataluña no había ni un sueco igual lo certifica la muy airada reacción de sus criaturas políticas, la de Pujol, a la sugerencia de que acaso procedería ahorrar algo en juguetitos administrativos. Las farmacias pueden pasar sin cobrar y los pacientes de la Seguridad Social sin operar, eso no importa. Pero si Madrit quiere un casus belli, que intente cerrar, ¡ay!, el Servicio Meteorológico de Cataluña, el Centro de Estudios de Opinión o el Instituto Cartográfico doméstico. Sigan ellos haciéndose los suecos con la construcción nacional, pero recuerde Rajoy que también puede hacerse el francés con su financiación. ¿Para qué si no la Ley de Estabilidad Presupuestaria y el Fondo de Liquidez Autonómica? Úsense. Y sin miedo.

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