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Los Ocho de Airbus: "Hijos de puta, cabrones, miserables"

Aquellos que coaccionan, intimidan y agreden a quienes no secundan una huelga no son héroes ni ningún ejemplo, sino delincuentes y pura y simple chusma.

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La izquierda española tiene sus propios héroes: Alfon, un joven madrileño condenado a cuatro años de cárcel por portar una mochila con material explosivo mientras participaba en la huelga general de noviembre de 2012 contra el PP; los titiriteros de Carmena, artífices de un macabro esperpento de incitación al odio y la violencia representado ante un grupo de inocentes niños; o los ya famosos 8 de Airbus, un grupo de sindicalistas acusados de agredir a trabajadores y policías a la entrada de la fábrica que tiene la aeronáutica en Getafe durante la huelga general de 2010 contra el PSOE.

Como ven, todo un compendio de valores y virtudes que debería ser motivo de aplauso, satisfacción e imitación, según alegan los izquierdas. No en vano, afirman que el pobre Alfon es un "preso político" que ha sido víctima de un turbio y calculado montaje policial; los desvalidos titiriteros, referentes de la "libertad de expresión" y los valientes de Airbus, unos auténticos adalides de la democracia y el derecho a la huelga. De hecho, el juicio a los sindicalistas, que quedará visto para sentencia este viernes, está siendo debidamente aprovechado por UGT, CCOO, Podemos, IU y hasta el PSOE para exigir determinados cambios legales bajo el lema "La huelga no es delito". En concreto, lo que proponen dichas entidades es derogar el artículo 315.3 del Código Penal, que dice:

Quienes actuando en grupo o individualmente, pero de acuerdo con otros, coaccionen a otras personas a iniciar o continuar una huelga, serán castigados con la pena de prisión de un año y nueve meses hasta tres años o con la pena de multa de dieciocho meses a veinticuatro meses.

Es decir, sindicatos y formaciones de izquierda plantean garantizar la inmunidad penal a los piquetes violentos, para que puedan coaccionar más libremente a los trabajadores que no comulguen con sus ideas o demandas y, por tanto, quieran ejercer su legítimo derecho al trabajo. Que la casta sindical y los podemitas defiendan semejante disparate resulta del todo lógico y normal, pues éstas y otras aberraciones están incardinadas en sus genes ideológicos; pero que el PSOE, partido al que se le supone un mínimo sentido común, se haya sumado a semejante reivindicación –habiendo sido los de Airbus fichados, para más inri, bajo el mandato del ínclito Zapatero– resulta, simplemente, demencial. Hasta han organizado marchas y manifestaciones para exigir la puesta en libertad inmediata de los acusados, sin necesidad de juicio alguno, poniendo la "libertad sindical" y el "derecho a la huelga" por encima de los demás derechos y libertades fundamentales del individuo.

Soflamas, en definitiva, que nada tienen que ver con la realidad. Y es que, llegados a este punto, ¿alguien se ha parado a revisar mínimamente por qué estos ocho sindicalistas están sentados en el banquillo, las acciones y delitos que se les atribuyen? A continuación, los hechos acaecidos que recoge el escrito de acusación elaborado por el fiscal encargado del caso:

Desde las 05.30 horas de la mañana del día 29 de septiembre de 2010, y como consecuencia de la huelga general convocada a nivel nacional por los distintos organismos sindicales españoles, tuvieron lugar en las inmediaciones de la empresa Airbus S. A. (...) numerosos disturbios como consecuencia de la presencia en el mismo de diversos "piquetes informativos", cuyas funciones legalmente atribuidas fueron, sin embargo, claramente alteradas por algunos de los integrantes de los mismos.

Entre los integrantes de dichos piquetes se encontraban los acusados (...) En concreto y entre las 05.30 horas y las 07.50 horas del referido día, y ante los disturbios que dichos piquetes estaban ocasionando en las inmediaciones del recinto de la empresa (en concreto en las puertas de acceso al mismo), numerosos agentes pertenecientes a la Unidad de Intervención del Cuerpo Nacional de Policía (...) acudieron a las mismas a prestar apoyo y protección a los diversos trabajadores que, ejercitando su derecho legalmente reconocido, no pretendían secundar dicha huelga.

Así, los acusados, actuando de común acuerdo, con ánimo de menoscabar la integridad ajena y con claro conocimiento del derecho de los trabajadores de acudir a su centro de trabajo, y pese a los intentos reiterados de los agentes de la autoridad de que depusieran su actitud, procedieron a intimidar a los trabajadores que pretendían acceder al recinto mediante todo tipo de insultos tales como "hijos de puta, esquiroles, estamos en huelga, luchando por vosotros, iros a casa con los niños, iros a fregar, cabrones, os vamos a rajar, que os conocemos, miserables, cuando os veamos por allí os vais a enterar", tirándoles petardos debajo de los coches, empujándoles, escupiéndoles, dándoles collejas, lanzándoles bebidas por encima o llegando incluso a agredirles como el caso del trabajador (...), al cual, los acusados, tras insultarle y decirle expresiones tales como "te vamos a rajar, conocemos tu cara, hijo de puta, miserable", comenzaron a propinarle puñetazos por el cuerpo, patadas, golpes en la cabeza y en la espalda, cogiéndole del cuello y llegando incluso a tirarle al suelo, no cesando en su actitud hasta que el mismo pudo ser rescatado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía que impidieron que siguieran golpeándole. (...)

Igualmente los acusados, con ánimo de menoscabar la integridad ajena y conocedores del carácter de agentes de autoridad de los agentes de policía actuantes, al tiempo que les proferían todo tipo de insultos tales como "hijos de puta, cabrones, os vamos a matar, asesinos", en estado de gran agresividad y haciendo caso omiso de los requerimientos que éstos les efectuaban de deponer su actitud, comenzaron a acorralarles y a empezar a agredirles lanzándoles todo tipo de objetos como conos reforzados con hierro o mochilas pesadas, para continuar la agresión mediante patadas, puñetazos, golpes de todo tipo, resultando numerosos agentes lesionados y llegando incluso a encerrarles a algunos de ellos en el interior del recinto al cerrar bruscamente la puerta corredera de uno de los accesos al mismo, provocando que al agente con número (...) le pillaran el pie con el raíl de la misma, y no cesando en su actitud hasta que uno de los agentes actuantes efectuó varios disparos al aire para intentar controlar la situación (...)

Los hechos relatados son constitutivos, para cada uno de los acusados, de los siguientes delitos:

– un delito contra los derechos de los trabajadores en su modalidad del art. 315 del CP

– un delito de atentado del artículo 550 y 550.1 del CP

– 4 delitos de lesiones del art 147.1 del CP [...]

– 7 faltas de lesiones del art. 617.1 del CP [...]

Corresponde al juez dictaminar la veracidad o no de tales acusaciones y la correspondiente pena a aplicar, pero vender como un ataque al derecho de huelga ("La huelga no es delito") las acciones violentas y despreciables de un piquete sindical que se dedicó a proferir insultos, amenazas y golpes a trabajadores de Airbus y a los policías que intentaban protegerles es de una bajeza moral difícilmente descriptible. Los sindicalistas e integrantes de los piquetes informativos que coaccionan, intimidan y agreden a quienes no secundan una huelga no son héroes ni ningún ejemplo, sino delincuentes y pura y simple chusma.

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