La decisión del fiscal de investigar a Jesús Gil y al alcalde de Marbella, Julián Muñoz, la declaración de estado de calamidad en Portugal a causa de los incendios forestales, y la llegada de las fuerzas de pacificación a la capital de Liberia, son algunas de las noticias destacadas en las portadas de la prensa.
ABC: “El PSOE estudia cambiar hasta el 40 por ciento de la lista de Simancas en Madrid”, “El fiscal investiga a Gil y Julián Muñoz por prevaricación, cohecho y malversación”, “Fuegos sin control en España y Portugal” y “Defensa de la Competencia multa con 600.000 euros a tres navieras por concertar los precios del viaje a Ceuta”.
LA RAZÓN entrevista a Cristina Alberdi: “La comisión de investigación sólo ha servido para poner de relieve los problemas del PSOE”, “El fiscal interrogará a Muñoz y Gil y Gil por la posible comisión de cinco delitos”, “Dos soldados de EEUU mueren en Irak por una rara neumonía”, “Portugal decreta el estado de calamidad por los incendios en 15 de sus 19 distritos” y “La ONCE se desvincula de su equipo de ciclismo”.
EL MUNDO: “La Fiscalía llama a declarar el viernes a Gil y Muñoz sobre cinco delitos”, “Portugal declara el estado de calamidad debido a los incendios”, “El gigante Hyundai se tambalea tras el suicido del hijo de su fundador” y “Las fuerzas de paz de la ONU, aclamadas a su llegada a Liberia”.
EL PAÍS entrevista al general Cardona, jefe de las tropas españolas en Irak: “Si nos atacan, responderemos con toda eficacia”. Además: “El fiscal llama a declarar a Gil y al alcalde de Marbella como imputados”, “Júbilo en Monrovia por la llegada de la fuerza de pacificación” y “Portugal declara zona catastrófica todo el país”.
LA VANGUARDIA: “El Barca pierde 150 millones de euros”, “Powell quiere abandonar a Bush” y “El 42% de los muertos en accidente de tráfico había bebido alcohol”.
EL PERIÓDICO: “El botellón se impone en las noches de Barcelona”, “Abucheos en el delta. Los antitrasvase reciben a Pujol con protestas y con banderas franquistas” y “La represión de Sadam causó la desaparición de 300.000 personas”.
En su editorial “Regeneración en Marbella”, ABC señala que “el grado de deterioro institucional alcanzado por ese Ayuntamiento no tiene fácil parangón. El servicio oficial al ciudadano y la administración de la cosa pública aparecen como irrelevantes ante el servicio personal y el provecho propio. Tan carcomido parece su tejido político que allá donde se uno mire encuentra rastros de pestilencia ética”.
En “Del amigo, el consejo”, LA RAZÓN opina sobre la entrevista que realiza en páginas interiores a Cristina Alberdi que “por encima de la demagogia fácil, la diputada socialista critica con serenidad lo que, a su juicio, se ha hecho mal en la crisis de la Asamblea madrileña y transmite su convencimiento, fruto de su dilatada experiencia política de que el elector perdona antes un error, que la contumacia y la farsa”.
EL MUNDO , en “Incendios forestales: lo que hace falta son medios sobre el terreno”, opina que “hay que invertir en medios como aviones y helicópteros sobre el terreno, en agentes forestales, en planes de prevención y en formación de voluntarios, lo que supone un esfuerzo de coordinación de todas las administraciones públicas para luchar contra este poderoso elemento de la Naturaleza”.
En “Gil o Gil”, EL PAÍS sostiene sobre la actitud de los socialistas en la crisis del ayuntamiento marbellí que “es lógico el escándalo suscitado por la presencia de los socialistas en esa operación.(...) El argumento de que se trata de evitar el bloqueo creado por la ruptura del GIL y garantizar la gobernabilidad es poco convincente aparte del compromiso expreso de no pactar con partidos no democráticos, entre los que en su día se incluyó al Gil”.
En “Tráfico y legalidad”, LA VANGUARDIA apunta que “el trágico atropello, con resultado de muerte, de un mosso d'esquadra en la madrugada del pasado sábado, arrollado por un conductor ebrio en un control de alcoholemia en Fornells de la Selva (Girona), vuelve a demostrar que una legislación justificadamente represiva sirve de poco si la burocracia y el reglamentismo convierten la normativa en papel mojado”.
ELPERIÓDICO en “Pujol, el PP y el Ebro” opina que “las idas y venidas de los nacionalistas catalanes con el Plan Hidrológico Nacional y el trasvase del Ebro, que antes apoyaron y que ahora objetan en aras de mantener un mínimo caudal ecológico, podían haber sido resueltas mucho antes y, sobre todo, en época no preelectoral. Porque tiempo ha habido. El president no consigue convencer a los vecinos del delta de que no ha pactado su futuro con Madrid”.