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Mikel Buesa

Simulaciones electorales

Si la derecha se hubiera presentado unida, habría sido el partido más votado en todas las circunscripciones, menos las catalanas y vascas.

Mikel Buesa
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Dirigentes del PP, tras perder las elecciones. | EFE

Las simulaciones que se realizan con los resultados electorales pueden parecer un ejercicio inútil, sobre todo cuando se realizan nada más conocerse los votos emitidos por los electores en unos comicios. Sin embargo, opino todo lo contrario, pues esos ejercicios ayudan a clarificar el papel que ejerce el sistema electoral para la conversión de esos votos en escaños y, por tanto, en la determinación de la gobernación del país. En nuestro caso, no cabe más remedio que volver a insistir en el carácter desigual de nuestro sistema al conceder una prima de representación a las circunscripciones pequeñas mientras que, en las grandes, el reparto de diputados es proporcional. Ello puede implicar un serio inconveniente para las fuerzas políticas contendientes en unas elecciones, sobre todo para los partidos pequeños y también en los casos en los que haya varios partidos que aspiren a representar a los electores ideológicamente próximos entre sí. Tal es el caso de España desde que, en 2015, el electorado se fragmentó y, con él, también su representación.

El diario ABC ha publicado hace unos días uno de esos estudios de simulación. En él se trata de contestar a la pregunta de qué habría pasado en las últimas elecciones si la derecha se hubiera presentado unida, o sea, si hubiesen concurrido en coalición el PP, Ciudadanos y Vox. La respuesta parte de la hipótesis de que los votantes habrían aceptado tal agregación de fuerzas políticas sin modificar su comportamiento. Se trata de un supuesto probablemente no realista para una parte de los electores, pero resulta aceptable para efectuar una simulación que muestre los efectos del sistema electoral. Y esos efectos no son otros que los que señalan que la derecha, a la que ABC suma la coalición liderada por UPN —un partido regionalista— en Navarra, habría sido el partido más votado en todas las circunscripciones, menos las catalanas y vascas. En consecuencia, se habría llevado casi toda la prima de representación del sistema y habría conseguido 177 escaños, estando así en disposición de gobernar con mayoría absoluta. Por su parte, el PSOE se habría quedado en 108 escaños, Podemos en 33 —perdiendo ambos 24 sillas en el Congreso—. También perderían un escaño cada uno JxCAT, PNV, Bildu y Coalición Canaria, quedándose ERC, Compromís y PRC como estaban.

Un resultado así es coherente con el hecho sociológico de que los españoles que ideológicamente se ubican en el centro-derecha son más que los que se consideran de izquierdas o nacionalistas. Por tanto, el gobierno que hubiera salido de ese ejercicio de simulación habría representado seguramente mejor a la mayoría del país que el que va a liderar Pedro Sánchez. Y la lección que tienen que aprender los partidos del centro-derecha es que sus rencillas no conducen a nada bueno ni para ellos ni para los electores que quieren representar.

La semana pasada publiqué en Libertad Digital un artículo proponiendo ensanchar la proporcionalidad del sistema electoral —y reduciendo las primas de representación— apurando los límites que impone la Constitución. No es gran cosa, pero algo mejora la posición relativa de los partidos de acuerdo con los votos que cosechan. Ahora podemos verlo con la simulación de los resultados para un Congreso de 400 diputados, siguiendo la pauta de los reflejados en el recuento del 28 de abril. En el gráfico puede comprobarse cómo, en esas condiciones, se habría ensanchado un poco el espacio de la derecha —y también el de los nacionalistas— a costa de la izquierda y los regionalistas.

simulacion-escanos-elecciones-2019-03052


En términos numéricos, tenemos las cifras representadas en el cuadro: la derecha gana medio punto porcentual en su proporción de diputados (dos escaños) y los nacionalistas se quedan con 0,36 puntos adicionales (entre uno y dos diputados), mientras que la izquierda y los regionalistas pierden 0,64 y 0,22 puntos, respectivamente (de tres a cuatro en conjunto). No es gran cosa, aunque en una situación reñida un cambio así podría inclinar la balanza hacia quien congrega un porcentaje mayor de votos. En las elecciones pasadas no habría sido el caso, pues la pérdida de la derecha, gracias a su división, ha sido demasiado amplia. Tómese entonces nota de las consecuencias políticas que se derivan del inexorable funcionamiento del sistema electoral.

350 Diputados

400 Diputados

Bloques

Número

%

Número

%

Izquierda

165

47,14

186

46,50

Derecha

147

42,00

170

42,50

Regionalistas

6

1,72

6

1,50

Nacionalistas

32

9,14

38

9,50

En España

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