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Pablo Molina

Elena Valenciano, 'ora pro nobis'

La devota Elenita y sus éxtasis contemplativos quedaron atrás por culpa de 'Jesucristo Superstar'.

Pablo Molina
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La devota Elenita y sus éxtasis contemplativos quedaron atrás por culpa de 'Jesucristo Superstar'.

Elena Valenciano sería en estos momentos una monja de clausura si hubiera seguido el arrebato místico de su etapa adolescente, según ella misma ha confesado en una entrevista en cierta cadena de radio por cuyo favor compiten con saña los políticos del PSOE y del PP. In illo tempore, Elenita era fan de Jesucristo, pero después se cruzaron en su camino el Che Guevara y Felipe González y, claro, se pasó a la revolución.

El Che y González fueron a partir de entonces sus referentes éticos por ser como Jesucristo, "gente que sale a ayudar a los demás", ha señalado la candidata socialista en las elecciones europeas. En efecto, el psicópata argentino ayudaba a la gente a abandonar este valle de lágrimas con un disparo en la cabeza y Felipe colaboró también a que los españoles se curtieran en las virtudes heroicas del socialismo con unas cifras de paro y corrupción jamás conocidas en la historia de Europa hasta ese momento. Normal que la joven Elena, una niña superbién de misa dominical, quedara fascinada por el ejemplo de estos dos ilustres progresistas.

Elena se pasó a la Revolución, dice, pero con tal capacidad organizativa que pudo compatibilizar su lucha contra el sistema capitalista con las vacaciones superpijas en Irlanda con que la premiaban sus papás cada verano. Las mujeres son de por sí muy organizadas. y si son socialistas el tiempo les cunde todavía más, de ahí la capacidad de Valenciano, como tantos progres ilustres, de llevar toda la vida disfrutando de las bondades del capitalismo mientras persigue denodadamente su destrucción.

Pero estábamos con la devota Elenita y sus éxtasis contemplativos. La culpa de esta confusión del catolicismo con el marxismo a la violeta la tiene Jesucristo Superstar, la mayor horterada que jamás se ha visto en un escenario, responsable de haber convertido a miles de jóvenes solventes en meapilas insufribles, la inmensa mayoría de los cuales acabó al poco tiempo, como nuestra protagonista, mandando al carajo la religión. Elena Valenciano dice que conoció a Jesús a través de ese infame musical y que pasó "de Jesucristo a la revolución con poca distancia", porque para ella "fue un poco lo mismo". Para ella y para muchos curas y monjas, y algún obispo emboscado, como demuestran algunos ejemplos de la actualidad. Raro será que no la hagan el año que viene pregonera de la Semana Santa de su ciudad.

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