Menú
Pablo Planas

Cuentos de Montero y cuentas de Simón

El Gobierno no tiene nada que ver con el Gobierno salvo en aquellas cosas en las que el Gobierno ha triunfado, según el tortuoso juicio de la torturada mente de esa señora.

Pablo Planas
0
El Gobierno no tiene nada que ver con el Gobierno salvo en aquellas cosas en las que el Gobierno ha triunfado, según el tortuoso juicio de la torturada mente de esa señora.
María Jesús Montero, en una imagen de archivo | EFE

No por habitual deja de sorprender la capacidad de los miembros del Gobierno de Pedro Sánchez para mentir con una impresionante naturalidad, como si faltar a la verdad y respirar fueran para ellos la misma cosa. María Jesús Montero, a la sazón ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo, es un caso meridiano de cuentista recalcitrante que viene de negar en Galicia que el Gobierno sea el responsable de la gestión del Gobierno durante la pandemia. Sí, han leído bien. El Gobierno no tiene nada que ver con el Gobierno salvo en aquellas cosas en las que el Gobierno ha triunfado, según el tortuoso juicio de la torturada mente de esa señora.

Andaba Montero soltando bulos en un mitin cuando no se le ocurrió otra cosa que decir que aquí no hubo un mando único, que "este Gobierno, sin corresponderle, acopió material sanitario para proteger a las personas que trabajan en nuestros centros" y que "este Gobierno, sin tener la obligación, reforzó el sistema sanitario en un primer momento mandando trescientos millones de euros a las comunidades autónomas".

Ojo al piojo. El Gobierno, según Montero, no se ha puesto de perfil ante el coronavirus, aunque ni le correspondía ni tenía obligación. Hay que tener un rostro de hormigón armado para decir en público lo que ha dicho la ministra, la misma clase de cara que la amerita para ejercer las funciones de portavoz en un Gobierno sustentado en personajes que han hecho de no decir nunca la verdad su modus operandi. He ahí Sánchez, que no iba a pactar con separatistas ni con Bildu. O el imaginativo Grande-Marlaska, a quien cada día se le ocurre un bulo distinto sobre las purgas en la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Sorprende también la construcción de una "nueva realidad" pareja a la "nueva normalidad" en la que el Gobierno pasaba por ahí y ante el descontrol de las comunidades autónomas no tuvo más remedio que acudir al rescate de la población y salir a los "mercados salvajes", Montero dixit, para comprar material de protección para los sanitarios. ¿Y las mascarillas defectuosas? ¿Y los timos de los respiradores? ¿Y los sobreprecios de los mediadores elegidos por el Gobierno? ¿Y los tratos con empresas que no estaban acreditadas? Peccata minuta.

Digno representante de este Gobierno, aunque herencia del anterior, es ese monstruo de la epidemiología y campeón de la estadística que responde al nombre de Fernando Simón, al que le bailan trece mil muertos en la contabilidad del coronavirus, aquella remota enfermedad de la que en España no iba a haber como mucho "más allá de algún caso diagnosticado", según sus propias palabras.

Dice Simón que esos muertos, trece mil, ahí están, "sin ubicar". Según la retorcida prosa del nuevo icono pop de la progresía nacional, lo más seguro es que estén relacionados con la epidemia:

Sí que está claro que directamente, sea porque la infección haya podido afectar a la salud, o ya sea indirectamente porque la epidemia ha hecho que algunas personas no vayan a hospitales, sea como causa inicial primaria o como causa subyacente o contribuyente secundaria, el coronavirus ha podido participar en ese exceso de mortandad. Está en el aire la sospecha de que tiene algo que ver directa o indirectamente, eso está claro.

Ya, seguro, pero el caso es que el Gobierno se niega a incluir a esas trece mil personas en el listado de las víctimas, bien sea para que sus familiares no puedan atribuir en sede judicial los fallecimientos a la incompetencia del Gobierno o para no quedar como el Gobierno con los peores datos del mundo en cuanto a fallecidos por habitante. Claro que si le preguntan a Montero, ni esos trece mil muertos ni los casi treinta mil que sí reconoce el Gobierno serían en realidad muertos, sino gente que ha perdido la vida vaya usted a saber dónde y en qué circunstancias.

En España

    0
    comentarios

    Servicios