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Pablo Planas

Olay y Puigdemont

Ahí está Cifuentes, otro juguete roto. De la pena del telediario a la del supermercado.

Ahí está Cifuentes, otro juguete roto. De la pena del telediario a la del supermercado.
Cristina Cifuentes, tras anunciar su dimisión | EFE

No es previsible que la Asamblea de Madrid organice una comisión de investigación sobre el Cifugate en el hipermercado. Lástima. Sería un magnífico espectáculo de dependientas, guardas jurados, expertos y psicólogos deponiendo sobre potingues, políticos, periodistas, grabaciones, archivos, espías, expolicías y cajones de cieno. Las comisiones parlamentarias tienen fama de no servir para nada pero lo cierto es que se aprende un montón.

En la escena de crimen planea la sombra de la muñeca diabólica. Podemos y el PSOE ya han resuelto el caso. Ha sido la mafia del PP. ¿Pero qué familia? ¿Los Parmesano o los Granapadano? Y como si en el PSOE y Podemos no hubiera mafias.

Es cierto que Cifuentes estaba sobre aviso, pero la difusión de las escalofriantes imágenes de su shopping experience es de una crueldad infinita. Claro que si el asesino le hubiera dicho que lo dejaba o corría el vídeo se habría delatado. El cui prodest está claro. Rajoy ha querido que el tiro de gracia se lo diera Cospedal una hora antes del arranque del debate de los Presupuestos del Estado. Apoteósico homenaje a Martin Scorsese el día en el que se le ha concedido el Princesa de Asturias de las Artes.

La aprobación de los Presupuestos está por encima de la unidad de España y para demostrarlo, el presidente del Gobierno se presenta en el Congreso con la cabeza de Cifuentes bajo el brazo. ¿Ciquién? El fiscal general pidió la excarcelación del jefe político de los Mossos, Joaquim Forn. Rajoy ha celebrado que Alemania se niegue a extraditar a Puigdemont por rebelión y Montoro se ha inmolado para que los juristas comarcales de Schleswig-Holstein descarten hasta el delito de malversación en el golpe de Estado separatista. Gran cosecha de nueces del PNV, que avala los Presupuestos con el concurso de Ciudadanos. Apesta a gato encerrado.

Ahí está Cifuentes, otro juguete roto. De la pena del telediario a la del supermercado. Y todo por dos potes de regenerist. ¿O eran de transparency? En el PP está en juego la herencia de Rajoy y no se hacen prisioneros. Cifuentes no era nadie. Caza menor para Somata de Santamata. Mísera perdiz. Pobre mujer y vaya epitafio. Aquí yacen dos botes de Olay... Lo de Pujol y su familia es otro nivel. Como el de los ERE de Andalucía. La moraleja es que más vale saquear una región y dar un golpe de Estado que mangar en Eroski. Aparte de que está más perseguido.

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