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Pablo Planas

Todos somos Messi y Mas

En el periodismo oficial de Cataluña no cabe la más mínima duda de que la región está sometida a un ataque masivo del Estado por tierra, mar y aire.

Pablo Planas
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En el periodismo oficial de Cataluña no cabe la más mínima duda de que la región está sometida a un ataque masivo del Estado por tierra, mar y aire.
Artur Mas y Leo Messi | Twitter

En el periodismo oficial de Cataluña no cabe la más mínima duda de que la región está sometida a un ataque masivo del Estado por tierra, mar y aire. El conmovedor relato se aferra a las conversaciones entre el ministro del Interior, Jorge Fernández, y el exdirector de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, que son a una conspiración lo que una misión de Mortadelo y Filemón al espionaje. Insisten hasta la náusea en que el comisario Villarejo aludió a la existencia de una Operación Cataluña para desestabilizar el proceso separatista. Y rematan la jugada con la sentencia sobre el fraude fiscal de Messi & Co.

Cualquier parida es mecha para el victimismo. Los chismes con los que De Alfonso peloteaba al ministro Fernández Díaz eran pescado podrido, la parte catalana de los periódicos nacionales que no llega a Madrid, asuntos menores, pasados, judicializados o echados a perder. Mientras tanto, su segunda, Maite Masià (vinculada a Convergencia y pareja de Jordi Puig, hermano del Puig exconsejero autonómico amigo de los Pujol), a la que había nombrado él mismo, se dedicaba a emitir informes contrarios al supuesto de que CDC trincaba del caso Palau. Curioso personaje De Alfonso, un Fouché de mantequilla con un concepto pelín exagerado de sus capacidades, habilidades e influencias.

Lo de José Manuel Villarejo, el comisario, también es como para preguntarse por el equilibrio mental de los gestores de las cloacas. ¡Pues no dice el inminente jubilado que había un grupo informal de la Policía para sacar basura a los políticos separatas! ¿Más? ¿Después de la confesión de Pujol? En vez de un grupo informal, debe de ser disfuncional, porque es tanta la corrupción que lo complicado no es hallar material sino elegir con qué se empieza a tirar del hilo o de la manta.

La puntilla es el caso Messi, los 21 meses de cárcel que no cumplirá porque en España se llama pena de prisión incluso a la que no implica ingresar en la ídem. La prueba de cargo es que la abogada del Estado personada en el juicio fue en el pasado directiva del Real Madrid. Fenomenal coincidencia, pero hasta el presente quienes dictan las sentencias son los jueces y la de los Messi no es menos, se ponga como se ponga la letrada estatal y sea del Madrid o del Español.

Sin embargo, al nacionalismo tanto le da y el barcelonismo ha reaccionado con una etiqueta en el Twitter que en español reza "Todos somos Messi", un plagio del "Hacienda somos todos" que le ha salido al Barça por la culata. Pudiera parecer que todo el mundo tiene empresas en Panamá, dinero en Andorra, pufos con la Agencia Tributaria y su trabajo es mejor aún que el de Messi, pero no es así. Tal vez en el Barça y en el nacionalismo abunden los famosos y pastosos, pero hasta el más acérrimo culé puede entender que Messi no es una víctima, que no se puede defraudar a la afición, pero tampoco a Hacienda, y que los ricos también lloran, sobre todo si les pillan fuera de juego.

Claro que esto es Cataluña y lo que ayer era Convergencia hoy es el Partido Demócrata Catalán, pim, pam, aúpa Mas, aúpa Messi, visca el Barça y visca el Estat propi.

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