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Trapero, una vergüenza policial

Es el primer 'mosso' investigado en un juzgado que se mantiene en su puesto. ¿Ni siquiera le da un poco de vergüenza?

Pablo Planas
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Josep Lluís Trapero | EFE

Como no hay mal que por bien no venga, la catástrofe de Cataluña es un espectáculo en abierto para el mundo mundial. Ha sido una verdadera bendición para los ciudadanos no nacionalistas, pues fuera del foco es inimaginable lo que podrían haber llegado a hacer las masas cívicas, pacíficas y festivas enardecidas por los Jordis y ante la pasividad de Rajoy, sólo comparable a la de algunos mossos durante las semanas previas al 1-O, el día de autos y hasta la actualidad.

A los separatistas se les ha ido la propaganda de las manos y han quedado retratados ante buena parte de Europa como unos farsantes patológicos que no se cansan nunca de presentar denuncias falsas sobre la brutalidad de la Policía Nacional y la Guardia Civil con imágenes que en realidad son cargas de los Mossos d'Esquadra o la policía chilena. Ya no cuela. Aunque España haya perdido todas las guerras de propaganda de la historia, las mentiras separatistas son tan chapuceras que no se las traga ni el antifascista más ingenuo. Dónde se ha visto tal revuelta de pijos, preguntan los ácratas grecorromanos a sus anfitriones de la CUP.

El major de la policía de la Generalidad, Josep Lluís Trapero, declaró el martes en la Audiencia Nacional respecto a los hechos acontecidos durante los días 20 y 21 de septiembre en el centro de Barcelona. Una multitud se plantó ante ante la Consejería de Economía a fin de impedir la acción de la Justicia, encarnada en una comitiva judicial que estuvo a punto de ser linchada por la turbamulta. Dijo el jefe de los Mossos que no cree que la "manifestación" estuviera dirigida por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural.

Señor Trapero: Jordi Sànchez en persona instó a un grupo de manifestantes a cortar la Gran Vía a las diez de la mañana del día 20. Fueron destrozados tres vehículos de la Guardia Civil, que usted habrá visto sin duda cómo quedaron. El antedicho Sánchez y Jordi Cuixart se subieron sobre el techo de uno de los coches de la Guardia Civil para arengar a la masa. Sànchez presumió de que tenía su teléfono móvil y se presentó como "mediador" ante la comitiva judicial asediada en el edificio desde el que se coordinaba un referéndum ilegal delante de sus narices, a pesar de que tenía usted una orden del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para impedirlo. Y por si no fuera suficiente, major, ha dicho usted en la Audiencia que "la situación no se nos fue de las manos en ningún momento". Trapero, por favor, que machacaron y saquearon tres vehículos de la Guardia Civil, estuvieron a punto de derribar el portón de madera de la Consejería, una secretaria judicial tuvo que escapar por la azotea y los últimos guardias civiles en abandonar el edificio no lo hicieron hasta 24 horas después de haber entrado en aquella ratonera. ¿De verdad que lo tenía todo controlado? ¿De qué iba entonces la cosa, de meter miedo?

Usted ha jurado la Constitución española y el estatuto de autonomía catalán y, por muy sólidas que parezcan sus coartadas sobre la proporcionalidad policial y el mal menor, dejó muy claro a quién sirve cuando dirigió unas palabras a sus subordinados al día siguiente de deponer de paisano en Madrid. Ahí estaban todos sus fieles y no se pudo contener. Dijo que los Mossos son leales al Govern y añadió que también a la autoridad judicial por aquello del qué dirán. ¿Leales al Govern? Y si el Govern incumple la Constitución que usted ha jurado o prometido defender, ¿qué? Y si la autoridad judicial le ordena impedir un delito del Govern, ¿quién va primero, el juez de turno o Puigdemont, con quien se le ha visto de paella y tocando el banjo en Cadaqués?

Trapero, un juez le tuvo que pedir a gritos que hiciera el favor de extraer a la comitiva judicial como fuera de esa trampa, que la integridad física de la secretaria judicial y los agentes de la Guardia Civil corría peligro. Y de entrada le vaciló usted diciendo que no reconocía ese número de teléfono y que no sabía si el juez que decía ser juez era el juez; cuelgue que ya yo le llamo. Qué divertido, ¿no? Como para una urgencia. En plan declaro y suspendo la república porque yo lo valgo y soy amigo de KRLS.

O sea que no cree que la ANC y Òmnium estuvieran detrás del intento de linchamiento. ¿Quién pues? ¿La CUP? Apestan a chivo expiatorio del Procés. Así es que la ANC y Òmnium, según usted, nada que ver. Sus dos líderes, ahora presos, estaban ahí para disolver la manifestación, como los cascos azules. Por cierto, los sindicatos de su mismo cuerpo policial comentan que ha sentado un precedente, major. Es el primer mosso investigado en un juzgado que se mantiene en su puesto. ¿Ni siquiera le da un poco de vergüenza?

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