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Pedro de Tena

10-N: una lección inteligente de ajedrez

Ya dijimos no hace tanto que Pedro Sánchez podía ser malo, perverso si se quiere, pero que tonto no es.

Pedro de Tena
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Ya dijimos no hace tanto que Pedro Sánchez podía ser malo, perverso si se quiere, pero que tonto no es. Lo contrario de tonto es listo, no inteligente. Y nadie puede dudar de que listo ha sido. Con escasas fuerzas, logró ser ahijado por Susana Díaz, a la que traicionó seguidamente para consolidarse como líder único de un PSOE cada vez más enfermo. Se empeñó después en cargarse al mismo Rajoy, que quiso ser cómplice de su propia decapitación política, y de paso le hizo un roto al PP con la erupción de Vox. Luego se centró en anular el agujero que Ciudadanos le hizo al PSC en Cataluña, dando paso a una infección en el partido de Rivera.

Finalmente, ha ido por Podemos, ni unidas ni unidos, al que ha clavado un Errejón de muerte en el lomo de la pareja de Galapagar. Seamos serios, quien ha logrado todo esto desde hace apenas cuatro años, tonto no es, no puede serlo. Pero ser inteligente es otra cosa.

Hay una famosa y conocida partida de ajedrez, la Inmortal, que se jugó en Londres en 1851 entre el alemán Adolf Anderssen y el germano-estonio Lionel Kieseritzky, probablemente los mejores ajedrecistas del momento. De aquella partida, destaquemos que Anderssen se dejó comer casi todas las piezas. De hecho, cuando terminó la partida sólo tenía el rey, un alfil, los dos caballos y seis peones. Su adversario, Kieseritzky, tenía sobre el tablero el rey, la reina, las dos torres, los dos alfiles, los dos caballos y cinco peones. Su victoria parecía cantada y, sin embargo, perdió tras un jaque mate espectacular. Se creyó tan listo que comió, comió y comió sin percatarse de que se estaba metiendo en una trampa mortal diseñada por una inteligencia superior que no improvisaba ni enredaba, sino que ideó un plan para ganar o supo aprovechar las circunstancias.

A estas alturas de la película española, ya no cabe duda de que la izquierda está rota y la derecha trizada, hecha trizas. Pedro Sánchez, en su parte del tablero, se lo está comiendo todo. Da hasta pena escuchar los aullidos lastimeros del mordido, antes mordedor, Pablo Iglesias, otro listo humillado por el indoctor. Da lo mismo ver a una Izquierda Unida aparente y achicada. Da grima ver la impostura evidente del becario Errejón. Da lástima ver los esfuerzos de Pablo Casado por sacar del pozo de las penas a la mitad del PP turulato que ha heredado. Da repelús ver cómo Ciudadanos camina por el alambre sobre un abismo al que ya van cayendo víctimas. Da fatiga, o gozo, según, ver la cojera del caballo de Abascal. En esta partida, Pedro Sánchez, comentado por Tezanos, parece el seguro vencedor. A la derecha apenas le quedan piezas, pero…

Los españoles, católicos de raíz hasta en lenguaje, solemos decir que hay veces en que la Virgen se aparece a los acorralados y les permite sortear el peligro. Por ejemplo, se acaba de escribir que el expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán gritó alborozado que la Virgen se le había aparecido cuando, a punto de ser laminado por el PP de Javier Arenas en las elecciones andaluzas de 2012, Mariano Rajoy, tan listo él, decidió subir los impuestos y dictar la reforma laboral en plena campaña electoral. De ese modo, Griñán, perdedor en las apuestas, logró gobernar, aplazando el cambio andaluz siete años más.

Pues algo así podría ocurrir en las urnas del próximo 10 de noviembre debido a los movimientos inesperados del muerto Francisco Franco y del vivo Quim Torra. Muchos piensan que las elecciones pueden manipularse, bien por intoxicación de la opinión publicada o pública, bien por maniobras orquestales en la oscuridad. Sigo pensando, dada mi experiencia andaluza, que a veces la Virgen viene a ver a alguien. En este caso, está viniendo a ver a la derecha trizada. Limitémonos a dos elementos, que lo de la crisis económica y las sentencias pendientes ya lo veremos.

Por una parte, se están rompiendo las costuras de la memoria histórica, en la que el PSOE ha asentado su prestigio moral gracias al desconocimiento de la mayoría de lo ocurrido en la II República. Léase, por favor, la antología de textos de Jesús Laínz sobre las razones de la izquierda para desenterrar a Franco. Aquí cada vez hay menos personas que creamos –ni siquiera los que fuimos encarcelados por el franquismo– la reinvención de la historia impulsada por el PSOE y llevada a la patraña por Podemos y demás cachos de su izquierda. Tengo para mí que el PP y Vox, en menor medida Ciudadanos, sienten cómo la Virgen viene a verlos. Los hechos son testarudos, a pesar de la deformación y la ocultación, y poco a poco las verdades van abriéndose paso.

Por la otra parte, Quim Torra ayuda lo que puede, sobre todo a Ciudadanos, aunque también al PP y a Vox, mostrando la cara íntima del separatismo catalán desde 1934 y avivando las fuerzas catalanas y españolas que Pedro Sánchez, Josep Borrell y el acólito Iceta habían anestesiado. Ya no cabe duda de cuál es la finalidad de los catasunos. En cualquier otro país donde los políticos no dispusieran de tantos privilegios, Torra ya habría sido interrogado, cuando menos, por orden judicial tras la confesión de los presuntos terroristas, en grado de aprendizaje si se quiere, que han sido encarcelados.

Otra vez tenemos, pues, la unidad, el sentido y el futuro de España en la diana electoral y Pedro Sánchez, que ser listo no es ser inteligente, acaba de perder su cuento de la buena pipa sobre que los malos no le han dejado gobernar. Aun disponiendo de casi todas las piezas, puede perderse la partida. Una lección inteligente de ajedrez. (O de la Virgen).

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