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Pedro de Tena

Pinchazos cerebrales y consecuencias lógicas

Llega Pedro Sánchez y dice que hay que quitarse la corbata. Es entonces cuando en el cerebro se siente un pinchazo violador de la lógica elemental.

Llega Pedro Sánchez y dice que hay que quitarse la corbata. Es entonces cuando en el cerebro se siente un pinchazo violador de la lógica elemental.
Pedro Sánchez, en su gira por los Balcanes | EFE

Espantosa parece la multiplicación inesperada de pinchazos a jovencitas en lugares de encuentro o esparcimiento donde se reúnen a miles quienes quieren olvidar el calor africano que nos abrasa. Es alarmante y natural que se investigue, por costoso y difícil que sea, esta nueva manera de atentar contra los derechos individuales y la libertad sexual. Hágase, pero permitan que me refiera a otros pinchazos, parecidos a los taurinos pero cerebrales, que son intentos de acabar con nuestros razonamientos más elementales con mensajes aparentemente agudos que eluden de forma grotesca sus consecuencias lógicas.

Alfonso Paso, el famoso dramaturgo del franquismo desarrollista, escribió una obra titulada La corbata en la que destacaba la importancia que tenía dicha prenda para el ascenso social de los más pobres y de la clase media. Es más, su argumento recoge la mala suerte de una pareja trabajadora que, por ir a comprar una corbata, su arma de promoción laboral, olvidó sellar una quiniela que resultó ganadora. Sigue habiendo millones de personas que la usan porque la exigen las costumbres instauradas desde hace casi dos siglos. Pero llega el incalificable Pedro Sánchez y dice que hay que quitársela para combatir el cambio climático ahorrando energía. Es entonces cuando en el cerebro se siente un pinchazo violador de la lógica elemental.

¿Por qué la corbata? ¿Para sentir más frescor y dejar de necesitar el aire acondicionado o el ventilador? Y entonces se revela su falta de consecuencia lógica. Verán, es evidente que una chaqueta en verano acalora mucho más que una corbata. También una camisa de manga larga, e incluso de manga corta. No digamos nada de los pantalones. La consecuencia lógica del razonamiento de este presidente, que perpetúa el género tonto de su antecesor Zapatero con su ya legendaria estupidez "La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento", debería haber sido: "En verano, vayamos a trabajar en calzoncillos o en bragas", e incluso "ir en pelota picada al trabajo es el mejor modo de ahorro de energía y de combate contra el cambio climático". Pero no.

Otro pinchazo cerebral de este gaznápiro que nos gobierna en la temperatura a la que hay que poner el aire acondicionado. Ya no es que se empeñe en regular nuestra vida privada como nunca antes, sino que ni siquiera se dé cuenta de que España es grande y que en unas zonas hace fresquito en verano y en otras se ceba la canícula de forma inmisericorde. Y va el lelo y decreta una temperatura igual para todos los lugares de España sin distinción. Y encima corta la luz en los edificios turísticos que han convertido la noche en fuente de ingresos. En vez de procurar energía barata a los españoles, que es lo que haría un gobernante de altura, se niega a producirla, fastidia a los proveedores y lo único que se le ocurre es sumir a España en un carnaval de tonterías, como decir aquello de que "el cambio climático mata" a los pies de un incendio posibilitado por la falta de cuidados de limpia y desbroce que hasta las cabras saben que hay que hacer. La consecuencia lógica de su pinchazo es que apaguemos España y nos vayamos a quién sabe dónde. Pero tampoco.

Los pinchazos cerebrales sucesivos de la cajera de Podemos en el gobierno son ya proverbiales. Tras el Falcon a Nueva York con tres amigas para ver al imperio enemigo de cerca, ahora va y proclama que las playas son de todos, de todas y de todes y nos endiña una campaña publicitaria aderezada con fotos para las que no tenía derechos de reproducción dando un penoso ejemplo contra el derecho de propiedad intelectual. Además, no debe haberse dado cuenta en su vida que los feos y las bellas, los gordos y las flacas, los cojos y las mancas, los ciegos y las tuertas, los más despiertos y las menos, llevan yendo a la playa desde mucho antes de que ella fuera designada ministra por su macho alfa. ¿Consecuencia lógica? España no se la merece.

Hay otros pinchazos cerebrales que nos hieren los huesos. Feijoo no cesa de ser comprensivo con un PSOE tan largocaballerista como el de Sánchez, no menciona siquiera una moción de censura tras la sentencia de los ERE, calla ante las maniobras en el seno de poder judicial para facilitar las estocadas separatistas de País Vasco y Cataluña y salvar de la cárcel a Griñán y cía, silencia que en España no se cumple la ley ni se defiende a las víctimas y no dice ni pío sonoro mientras el paro crece y los aires acondicionados cogen telarañas. ¿Consecuencia lógica? Hay una oposición tan moderada que prefiere seguir siendo oposición toda su vida sin atreverse a combatir la violación cerebral de los españoles, salvo en Madrid. Un milagro.

Hasta en Vox hay pinchazos cerebrales. La gran Olona, a la que debemos tanto, se desvanece de la vida pública. No dudo de las razones de su salud, pero me pincha en el coco que cuando se cure, no vuelva a la política sino a la Abogacía del Estado. ¿Es que nos creen tontos? La consecuencia lógica es que debe haber una crisis de calado en la dirección de Vox y que eso va a mermar sus opciones electorales, y, de paso, las del centro derecha para acabar con esta agonía nacional inflacionista.

Socorro.

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