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Baltasar Garzón, de pronto, callado

Puesto que el Derecho para Garzón es como la tripa de Jorge, que lo mismo se estira que se encoge, su lugar ideal es Argentina.

Pedro Fernández Barbadillo
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Si ha habido un juez parlanchín en los últimos años en España es Baltasar Garzón, que en una tribuna que firmó como magistrado de la Audiencia Nacional llegó a proponer el procesamiento de José María Aznar, junto con el de George Bush y Tony Blair, por los muertos de la guerra de Irak.

Una de sus últimas causas es la defensa de la independencia de los jueces ante los ataques del Gobierno de Mariano Rajoy. En una entrevista hagiográfica en El País (24-5-2013), Garzón se mostró así de airado:

El Gobierno está haciendo escraches oficiales contra los jueces que investigan la corrupción: les atacan, les denuestan, les acusan de afán de protagonismo. El Consejo General del Poder Judicial debería dejar de mirarse el ombligo y proteger la independencia de los jueces.

Y eso que ningún juez ni fiscal que investiga al PP ha aparecido muerto con una bala en la cabeza y con indicios de haber sido asesinado.

Esto ha sucedido en Argentina, donde Garzón está afincado desde hace tiempo a sueldo del Gobierno peronista de Cristina Fernández. El domingo 18 se descubrió el cadáver del fiscal Alberto Nisman la víspera de su comparecencia en el Congreso para explicar su acusación al Gobierno de encubrir el atentado de la AMIA, cometido en 1994. Ni Garzón ni su fundación Fibgar se han pronunciado sobre esta muerte que está conmocionando a la sociedad argentina.

Recordemos cómo el célebre jurista ha hecho las Américas.

Junto a Hebe de Bonafini, aliada de ETA

A principios de febrero de 2012 el Tribunal Supremo condenó al juez Garzón por prevaricación. Un mes más tarde, éste apareció en Buenos Aires. El funcionario expulsado de la judicatura fue acogido por la presidenta Cristina Fernández. En la apertura del año legislativo, se le reservó espacio en uno de los palcos y Fernández le dedicó unas frases de agradecimiento.

El juez condenado apareció junto a Hebe de Bonafini, que en varias ocasiones mostró su identificación con ETA. Sobre el fiscal Eduardo Fungairiño, que trabajó en la Audiencia Nacional con Garzón, dijo lo siguiente:

Yo discuto con mis iguales. No discuto ni con franquistas ni con nazis, y Fungairiño ¡es tan franquista! Que diga lo que quiera, que yo voy a seguir haciendo lo que hago...

Posteriormente, el diario argentino La Nación publicó (30-11-2012) que el Gobierno de Fernández le había concedido la residencia temporal.

El gobierno de Cristina Kirchner le concedió a fines del mes pasado una residencia temporal para trabajar como asesor de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación.

Pero no es éste el único empleo de Garzón. En la citada entrevista hagiográfica de El País se enumeran sus compromisos laborales:

Desde que fue apartado de la judicatura, es un nómada con siete trabajos en seis países diferentes: abogado de Julian Assange, fundador de Wikileaks; presidente de una fundación; funcionario argentino –dirige allí el Centro Internacional de Promoción de los Derechos Humanos–, colaborador de la Universidad de Washington, asistente de la fiscalía colombiana, para la que diseña un manual de investigaciones criminales.

Dos años más tarde, La Nación (14-10-2014) reveló los privilegios de Garzón, incluyendo su sueldo, que entonces superaba, por el cambio de moneda, los 6.700 euros mensuales:

Mediante el decreto 2319/2012, Cristina Kirchner lo designó coordinador en asesoramiento internacional en derechos humanos con cargo "extraescalafonario", rango de subsecretario de Estado y un ingreso de 72.000 pesos, según registros de la Casa Rosada. Garzón señaló a La Nación que su sueldo es de 47.800 pesos.

Cómo seguir la causa general contra el franquismo

Una de las consecuencias del arraigo de Garzón en Argentina ha sido que la juez septuagenaria María Servini de Cubría, vieja conocida suya, le ha sucedido en el activismo judicial sobre las víctimas del franquismo.

Servini de Cubría ha reconocido que Garzón ha hablado con ella de la investigación de la causa que él había abierto por las muertes y desapariciones ocurridas en los años del régimen franquista y que Servini aceptó en 2010.

El señor Garzón lo que me ha comentado es que con esta sentencia [del Tribunal Supremo español] queda cerrado el tema de la investigación de estos crímenes en España y que el último aliciente que tienen las víctimas para encontrar un derecho satisfactorio en cuanto al acceso a la justicia es la investigación que se está llevando a cabo en Argentina.

Desde que no está sujeto a la esperable prudencia y moderación que los justiciables deben esperar de los jueces, Garzón ha repetido que está atravesado por el dolor de las víctimas. Para confirmarlo, podemos leer en una entrevista en Jot Down lo siguiente:

Las víctimas no podían ser defraudadas (…) Yo intenté una reparación para las víctimas, una posible justicia allí donde fuera posible (…) ahora las víctimas siguen sin reparación.

Y en otra entrevista se declaró portavoz de todas las víctimas.

Yo, que me proclamo defensor de todas las víctimas en el sentido de que creo que hay que empoderarlas…

Pero entonces, ¿por qué Garzón, que desde 2012 preside ad honorem el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos por decreto de la presidencia argentina, guarda silencio ante la oscura muerte de Nisman?

El uso alternativo del Derecho

Otra pregunta es cómo se puede explicar que permanezca en Argentina, aunque para esto último quizás tengamos respuesta.

Cabe destacar que el empeño de Garzón en procesar a altos cargos del régimen franquista va asociado con una solución política para ETA, de la que es parte la liberación de Arnaldo Otegi, como demuestra en Jot Down.

He dicho ya en más de una ocasión que no tiene sentido que Arnaldo Otegi siga en prisión. Creo que el abandono final de la violencia por parte de ETA es un hecho y que el Estado español, habida cuenta de la contribución de Otegi a favor de una solución, debe agilizar fórmulas para su excarcelación, porque se necesitan actores que trabajen en esa dirección. Sé que esta postura me va a acarrear críticas, pero me dan igual, porque Otegi debería estar fuera y lo dice alguien que fue el que decretó su prisión incondicional en 2009.

De la entrevista de 2013 en El País se puede sacar esta otra frase que hunde la seguridad jurídica:

Hay que interpretar la situación en cada momento.

Hay que recordar que la Corte Suprema y el Parlamento argentinos declararon nulas las leyes de punto final y de obediencia debida, de modo que no causaran efectos sobre los militares beneficiados; pero a la vez se hizo sin que se tomaran medidas contra el presidente de la república, los diputados, senadores y magistrados que aprobaron, promulgaron y validaron esas normas tenidas después por nulas.

Puesto que el Derecho para Garzón es como la tripa de Jorge, que lo mismo se estira que se encoge, su lugar ideal es Argentina.

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