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Hola, Carlos; adiós, Nemesio

Por segundo día consecutivo, El Confidencial dedica su tema mayor a informarnos sobre un personaje del que nada se sabía, fuera, suponemos, de los ambientes especializados. Encantados de conocerle. Se llama Carlos Tejera, tiene unos 45 años, se licenció en Icade, trabajó en Londres, luego en NY, allí hizo un master y dio clases en Columbia, fue localizado y fichado por Juan Villalonga para Mckinsey en Madrid. En España, tras dejar esta empresa, hizo un buen negocio comprando, reflotando y vendiendo Crédito y Docks. “Desde entonces, aprovechando los conocimientos desarrollados en su época de McKinsey, la etapa vivida en Nueva York, la fortuna obtenida en la venta de Docks y, sobre todo, sus excelentes contactos con grandes fondos norteamericanos y sauditas, Tejera ha estado involucrado de una forma u otra, aunque siempre de manera discreta, en numerosas operaciones habidas en la Bolsa española”.

Ayer era aflorado por haberse sabido que controlaba más del 4% de Sogecable y porque la adquisición pudiera haber sido hecha con fondos de capital riesgo radicados en una isla del Canal. Total, que “a Jesús Polanco no le llega la camisa al cuello” porque el tal Tejera, muy bien relacionado con los grandes inversores neoyorquinos, es de los que no se casan con nadie, o sea, se diría, que busca ante todo, el negocio.

Hoy sabemos algo más. Fue socio de Juan Abelló en un fallido intento de Opa hostil contra Altadis a comienzos de 2002, frustrada por una indiscreción bancaria. Ellos, junto con el despacho de Matías Cortés eran, según cuenta El Confidencial, las patas locales de la tabaquera inglesa BAT y Merril Lynch. En Sogecable se preguntan cuáles son realmente sus intenciones, si está respaldando al actual equipo o si va de hostil en previsión de que la cohesión del núcleo se resquebraje.

Además, varios datos de esos que hacen las delicias de los lectores de Cacho: español atípico, le llaman, “no le gustan los toros ni la caza ni las fortunas heredadas”. Con casa en el lago Ginebra y apartamento en Nueva York, pasa mucho tiempo en París y en Londres. ¿hasta cuándo podrá mantener su aversión a aparecer en los medios?

El otro nombre propio del día es Nemesio Fernández Cuesta, que, sin abandonar el consejo, deja su papel de presidente de ABC en manos de su prima Catalina Luca de Tena. “El regreso de Nemesio Fernández-Cuesta y Luca de Tena al equipo de dirección de Repsol significa el reencuentro con el sector en el que el hasta ahora presidente de ABC es reconocido como un especialista”, se dice en El Consejo de Administración nombra a Catalina Luca de Tena presidenta-editora de ABC, donde se recoge la versión oficial de lo sucedido.

Aquel sector al que ahora vuelve lo abandonó en 1998 para encaramarse a la cúpula de Prensa Española y se dijo entonces que llegaba para convertirla en uno de los emporios multimedia que iban a apuntalar comunicativamente, junto a Telefónica, la era de Aznar. Mucho gasto, mucha deuda, reventón de la burbuja y a salvar los muebles, o sea, la venta a los vascos. Desde que se consumó ésta, se venían haciendo cábalas sobre el difícil encaje de Nemesio y la busca de un nuevo acomodo para él en el sector de su especialidad.

En los últimos meses, José Antonio Zazalejos se está escribiendo unas cuantas despedidas sinceras de antología. Recordamos la de González Besada. La de Nemesio la titula Un hombre para desafíos y el párrafo más destacado por intrigante es el que sigue: “A su talante profesional –aguerrido, arriesgado–, N. F.-C. ha sobrepuesto un temperamento sólo desconcertante para los que no sabían interpretar los silencios de un cartesiano. F.-C., a sabiendas, ha cometido aparentes errores para llegar a los aciertos y, acaso, hacerse perdonar éstos con el ropaje de los yerros. Pero, tenaz hasta la extenuación, siempre ha sabido por qué y para qué tomaba las decisiones; ha digerido los éxitos como aconsejaba Kipling que debía hacerse: tratándolos como imposturas de la vida y en la misma categoría que los fracasos.”

La “burbuja inmobiliaria” sigue conociendo días de éxito. Es una imagen atractiva y sugerente, al modo en que lo son las de los cuadros de, pongamos, Magritte. Es difícil hacer burbujas con ladrillos, pero un pintor hábil lo puede lograr. De momento, nos conformamos con imaginarla. 5 días, aparte de, relacionado con el primer tema, dedicar gran atención desfavorable a los asuntos de Telefónica, opta por el catastrofismo y hacen la siguiente pregunta: ¿Estallará la burbuja inmobiliaria antes de fin de año? Sólo dan las tres opciones clásicas: Sí, No, NS/NC.

En ABC le dedican editorial, que incluye también las tres opciones mencionadas: “Pocos afirman con rotundidad que en España hay burbuja inmobiliaria y aún menos los que certifican su cercano reventón. Pero advierten muchos del peligro, no pequeño, de que llegue de seguir así los precios y el mercado. Y casi todos apuestan, eso sí, por una corrección de precios en el sector inmobiliario, sin atreverse a cuantificarla ni a precisar cuando, pero si afirman que no tiene por qué ser más acusada que en épocas pasadas en las que tras fuertes y continuadas subidas cayeron los precios sin provocar el estallido. Se evitaría así con esta caída de precios prolongar el peligro, que sí existe, de una burbuja inmobiliaria.” Pero acaso el editorialista se ha excedido en su esperanza cuando insinúa que esta caída idílica sin pinchazo podría convertirse además en el milagro de los panes y los peces ya que “aliviaría uno de los mayores problemas de nuestra sociedad: facilitar el acceso a la vivienda a tantos que hoy lo tienen muy difícil.”


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