Hoy toca recoger velas. Los mismos que lo introdujeron en la red, o sea, El Confidencial, hoy, con la máxima elegancia de la que son capaces, ponen la pólvora a remojo: “el episodio Cascos ha precipitado supuestas situaciones paralelas que alcanzan a un muy conocido político madrileño dispuesto, dicen, a emparentar con los Borbones, casi nada, y hasta al mismísimo presidente del Gobierno, a quien se dice ligado por una especial amistad a una conocida actriz, presentadora de un espacio de cine en TVE. El rumor, falso de toda falsedad, ha dado ya tantas vueltas al ruedo madrileño que, en sus últimas versiones, llega incluso a afirmar que habrá cambios en la vida familiar del todavía presidente después de las generales del 14-M, no antes, naturalmente” (la negrita es nuestra). Pues eso, que de lo dicho nada y que habrá que inventar otra cosa para entretenerse a micrófono cerrado en las tertulias y prolongar las sobremesas.
Va a menos, de aquellas maneras, la ira de La Razón contra el filtrador que les dejó a dos velas. Juan Bravo, el de la página par, prosigue con su campaña, y hoy nos ofrece Torpeza infinita 2 (la de Francisco Javier Zarzalejos, el hermano del director de ABCVocento que trabaja en Moncloa, como es sabido), pero se trata de un ejercicio retórico, una enumeración de los presuntos afectados colateralmente, por acción o por omisión, por el escape. A saber: Interior, Rajoy, las autoridades francesas y nuestro servicio secreto. El submarino de la derecha, o sea, el de la página impar, hace un ejercicio de dispersión de focos, multiplicando los posibles agentes alimenticios de los que se pudo haber nutrido el Zarzalejos monclovita (a partir de ahora, ZM) antes de que regurgitara en las fauces de su hermano vocentino (ZV). Todo el mundo lo sabía, dice: el gobierno vasco, que, como ya dijimos que se dijo, lo desaconsejó, así como el cuarto presente en la reunión, cuya identidad se ignora, pero que podría haber sido, se dice, Benach o Puigcercós. Según esto, podría haber sido un ajuste de cuentas en la cumbre izquierdista. ¿Lo sabía Maragall? Es posible, más que por otra cosa porque ninguna conducta estrafalaria resulta en él inverosímil.
Se intuye la fuente de alimentación cuando leemos en El Semanal Digital: Zaplana apunta a que la filtración proviene de los que protagonizaron la reunión, aunque en el desarrollo no añade nada más. Al final, habrá sido el antiguo abad de Montserrat. Grandes dosis de bruma. ¿Hasta cuándo durará la “Torpeza infinita” de la Razón?