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El Facha y el Jeta

Al parecer, el Jeta, en tan pocos días habría borrado de un tajo y con su hipócrita y mentirosa sonrisa las tragedias que aquejaban a España.

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EFE

El Facha –con el que no siempre estuve de acuerdo en relación a varios temas, pero sobre todo en algunos de España y Cuba– ha vuelto a su trabajo anterior. En la entrada lo acosaron los periodistas a ver si lo cogían en una salida de tono, pero ni una. Todo corrección y ansiedad por entrar a la oficina que lo esperaba, aunque llegó tarde por temor, supongo, a la galantería periodística. Soltó mensajes positivos, animosos, y ningún tipo de remordimiento ni expresiones lastimeras sobre sí mismo. Nada. Firmeza. Un hombre, digo, un Facha, que ni siquiera cobrará un sueldo vitalicio como expresidente.

El Facha, al que se le pueden criticar y reprobar cientos de defectos, dejó un país con un bajo desempleo, y respetuoso de la legalidad, lo que incluso provocó el daño de su propio partido, y la entrega del poder a un energúmeno. Otro, en su lugar, hubiera cambiado la Constitución, o hubiera hecho lo humano y lo perverso para beneficiar a sus corruptos y traidores. Pero no. Ha salido con los hombros y la frente alta, a currar, como cualquiera, como todos cuando pueden currar con cierta decencia.

Al Facha no le faltaron las duras y numerosas críticas durante su gobierno, críticas que no veo por ninguna parte, y mucho menos exigencias como las que a él le hicieron, ahora que ha llegado el Jeta y ha plantado su descaro frente al micrófono, ese amado objeto de su deseo. Al parecer, el Jeta, en tan pocos días habría borrado de un tajo y con su hipócrita y mentirosa sonrisa las tragedias que aquejaban a España, porque no veo al enjambre agredir y bembetear en su contra. Al contrario, todo elogios, y sin hacer nada. Más bien deshaciendo desde el minuto uno.

El Jeta tiene un maestro, todos lo conocemos: el Jeta I, que en lugar de regresar a su trabajo (¿cuál era, que no recuerdo?) una vez que terminó su presidencia, dejando a España en el peor y más sonado de los desastres económicos, sociales y políticos, decidió irse a Venezuela a aconsejar al dictador heredado de los tiranos Castro –monedero mediante– y legitimando de tal modo con sus ardides y pretensiones los crímenes y abusos de Nicolás Maduro.

El Jeta o, mejor dicho, los Jetas son más fachas que el Facha, pero quién se atreve a reconocerlo. Nadie. Si lo comentas, y peor, si lo escribes, dejarán de publicarte en las editoriales que responden a las órdenes de los Jetas, no conseguirás dirigir una película, porque el cine también lo manichean los Jetas, y ni hablar de las galerías, a las que te negarán el acceso, y hasta del trabajo más simple serás vetado. No es algo que se ignore, sobre todo yo, que he pasado por eso, allá en Cagonia (ex Cuba) y aquí, en Francistán, Eurabia, siendo también, para colmo, hija de Españistán.

Si usted quiere lograrlo todo en la vida, siendo el más cretino y mediocre del rebaño, únase a la secta de los Caras, que, siendo Fachas ocultos, pareciera que irían a salvar el mundo de aquellos que trabajan y tildan de Fachas por el mero hecho de querer lo mejor para su país y para el mundo. De nada.

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